El modelo español para aumentar los trasplantes que inspira a otros países

Cecilia Zolezzi
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12 de julio de 2018  

Si bien el país fue precursor en seguir el modelo español de donación y trasplante de órganos , uno de los más exitosos y replicados en el mundo, no logró alcanzar sus resultados. Capacitar a los profesionales, concientizar y consolidar la figura del coordinador en los hospitales son las claves españolas para tener el récord de donantes. A ese desafío apunta la nueva ley argentina.

Cómo cambia el trámite de donación de órganos tras la Ley Justina

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Con un registro de 46,9 donantes por millón de habitantes en 2017, España es, desde hace 26 años, líder mundial en la materia. La cifra duplica la de la Unión Europea , con una media de 21,5, y triplica la de la Argentina, que el año pasado alcanzó los 13,46 donantes por millón de habitantes.

Por sus excelentes resultados, el modelo de donación y trasplante español fue tomado como ejemplo y se replica con éxito en diferentes países. Supone un abordaje integral que va desde la capacitación de los profesionales y la concientización de la ciudadanía en las edades más tempranas hasta el sostenimiento de políticas a largo plazo y la función clave de los coordinadores de trasplantes, especialmente formados para identificar potenciales donantes y ser un nexo entre la familia y el sistema.

Según la última encuesta del Incucai, que data de 2013, siete de cada diez argentinos son proclives a donar. Pero, señalan los especialistas, no es suficiente. Actualmente, 11.000 personas esperan un órgano o tejido que pueda salvar o mejorar su calidad de vida, pero al año solo el 10% de quienes se encuentran en lista logran trasplantarse. Esto significa que entre un 25% y un 30% mueren sin conseguirlo.

Si bien la escasez de órganos para trasplantes es un problema mundial, en muchos países europeos y en los Estados Unidos crecieron significativamente los índices de donaciones, mientras que la Argentina se mantuvo en la última década en una meseta y con una alta tasa de oposición familiar (personas que se niegan a donar el órgano de su pariente fallecido), que el año pasado fue del 40%. En España, por ejemplo, apenas es del 13%.

Ese punto es una de las claves que motivaron la flamante ley de trasplante de órganos, tejidos y células, que estableció que todos los mayores de 18 años serán donantes, salvo que hayan manifestado su voluntad contraria. Sin embargo, la reglamentación de la norma aún deberá definir, entre otros puntos, el modo en que se verificará la voluntad del donante. Mientras algunos especialistas son escépticos respecto del impacto de la medida, otros argumentan que es una herramienta válida y efectiva para aumentar la cantidad de donantes y bajar la tasa de oposición familiar.

España cuenta con un modelo basado en el consentimiento presunto. La diferencia con el proyecto aprobado en la Argentina es que no posee un registro para los "no donantes". A pesar de que formalmente no se necesita la autorización de los familiares para hacer la ablación de los órganos de una persona fallecida, si se oponen, la donación no se ejecuta. "Tenemos un consentimiento presunto, pero no lo aplicamos", explica Martí Manyalich, presidente de la fundación Donation & Transplantation Institute (DTI), dedicado a la formación de profesionales de la salud en donación y trasplante a nivel mundial, y responsable de replicar el modelo español en países como Croacia -número dos del mundo en cantidad de donantes, con 39,5 por millón de habitantes-, Portugal, Italia, Francia, Irán y China, entre otros.

Los españoles ponen el acento en capacitar a los coordinadores, que son los encargados de hacer las entrevistas familiares en los hospitales. De acuerdo con su experiencia, Manyalich dice que si el personal está correctamente formado, lo más probable es que la familia decida en favor de la donación. En parte, a eso le atribuye que España tenga una oposición familiar tan baja.

"Cualquier médico que va a ser especialista en anestesia, cuidados intensivos o urgencias recibe, antes de acabar su práctica, una formación especial en la temática", cuenta Manyalich, que considera tan importante saber identificar aquellas personas fallecidas que son donantes como entrenarse en el trato con la familia, en el diagnóstico de la muerte encefálica, en mantener los órganos una horas para preparar todo para el trasplante y, por último, en la logística de la cirugía.

En Uruguay, desde 2013, se valen de una ley muy similar a la nueva normativa argentina. "Nuestra entrevista con la familia no es de consulta, sino de notificación", explica Milka Bengochea, directora del Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Células, Tejidos y Órganos. A partir de este cambio, lograron bajar la tasa de oposición familiar del 13% al 1% y aumentar de forma considerable el número de donantes por millón de habitantes. Uruguay es líder en cantidad de donantes cadavéricos en América Latina, con 20 por millón de habitantes, cuando la media regional es de siete.

Capacitar a los profesionales, concientizar a los ciudadanos y consolidar la figura del coordinador, las claves para tener el récord de donantes
Capacitar a los profesionales, concientizar a los ciudadanos y consolidar la figura del coordinador, las claves para tener el récord de donantes

"Cuando uno se compara con otros países que empezaron la aventura del trasplante en años semejantes, se da cuenta de que nos superaron ampliamente. Croacia, por ejemplo, que hasta hace poco estaba en una situación parecida a la nuestra, hoy tiene tasas de procuración muy por encima de las argentinas", afirma Carlos Díaz, presidente de la Sociedad Argentina de Trasplantes (SAT).

¿Por qué la Argentina, al haber sido pionera en la materia, no logró alcanzar mejores resultados? Los especialistas coinciden en que el país tiene todo lo necesario para ser líder. Destacan, entre otras ventajas, el contar con el Incucai, uno de los primeros entes reguladores del mundo (fue creado en 1977, una década antes que sus equivalentes en España y Estados Unidos), y el Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina (Sintra). Sin embargo, remarcan que un punto a mejorar es la figura de los coordinadores de trasplantes. En este sentido, la nueva normativa obliga al Estado a invertir no menos del 20% del presupuesto del Incucai en estos profesionales.

Para Manyalich, "lo que le falta a la Argentina es que la donación esté basada en los hospitales y que sean médicos intensivistas, entrenados, dedicados y con un salario para esta tarea". Sobre ese punto, Alberto Maceira, presidente del Incucai, dice que uno de los ejes a los que apunta su gestión está en la detección de los posibles donantes, con la convicción de que los coordinadores hospitalarios cumplen un papel fundamental. Sin embargo, reconoce que hoy resultan insuficientes. "Estamos trabajando para aumentar la masa crítica de profesionales especialistas en procuración y en su formación", dice.

"Nuestro objetivo es llevar el sistema a los hospitales y pasar de la figura del coordinador hospitalario a la de servicios de procuración. Es por ello que estamos lanzando nuevos formatos educativos, como por ejemplo una residencia posbásica, para intensificar la capacitación de quienes estén a cargo de estos servicios", explica Maceira.

Referentes mundiales

El modelo español comenzó a gestarse a finales de los años 80 en diversos hospitales de ese país y se vio fortalecido e impulsado con la creación en 1989 de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). La función del coordinador, presente en todos los hospitales de España en los que puede haber un posible donante (hay 500 profesionales que conforman 186 equipos de donación), es la más imitada en el resto del mundo y a la que se atribuye, en gran medida, el éxito alcanzado. Pueden ser médicos o enfermeros y entre sus principales funciones está la de identificar a los pacientes terminales potencialmente donantes, mantener sus órganos en buen estado, informar a las familias afectadas y obtener su consentimiento, organizar la extracción y supervisar el proceso de traslado.

Estados Unidos es otro de los países que se destacan, con una tasa de donantes de 30,8 por millón de habitantes. El sistema norteamericano creció un 20% en los últimos cinco años con la intervención de la United Network for Organ Sharing, una organización privada sin fines de lucro, contratada por el gobierno federal. Basó su éxito en pilares como el apoyo y la inversión en recursos; el empleo de enfermeras altamente calificadas, dedicadas a la procuración; profesionales bien remunerados; campañas para educar a la población, y un sistema de control y estímulo para aquellos hospitales en los que se denuncian y detectan donantes.

Emilio Poggio, un médico argentino que se desempeña como jefe de trasplante de riñón y páncreas de la Cleveland Clinic del Estado de Ohio -hospital modelo en la materia-, destaca el valor del sistema de control y seguimiento con el que cuentan. "Se basa en el reporte de resultados: cada vez que recibimos un órgano, estamos obligados a reportarle al gobierno cómo le fue al paciente hasta los tres años posteriores al trasplante", resalta Poggio.

Las Organ Procurement Organization (OPO, por sus siglas en inglés) son las responsables de la procuración en las distintas regiones de Estados Unidos. Hay 58 manejadas por enfermeras profesionales y con un director médico a cargo de cada una de las organizaciones. "En Ohio, por ejemplo, visité una que tenía 24 equipos de procuración compuestos por enfermeras, que atienden 80 hospitales para, aproximadamente, 7 millones de personas", detalla Domingo Casadei, director del Instituto de Nefrología de Buenos Aires y miembro asesor del Incucai. "A diferencia de ellos -remarca-, en la provincia de Buenos Aires tenemos 24 procuradores para 20 millones de personas".

En la Argentina, el Programa Federal de Procuración abarca 33 hospitales, que cuentan con coordinadores de trasplantes. Si se suman aquellos que son financiados por algunas provincias, el número asciende a 60. El número de profesionales resulta escaso si se tiene en cuenta que son 1535 los hospitales públicos que hay en nuestro territorio, a los que se suman 3673 privados.

En Irán, por tomar un caso exitoso, hay 55 hospitales y 52 tienen un médico procurador. Eso explica cómo, en pocos años y teniendo una población reticente a donar por motivos religiosos, este país logró alcanzar la misma cantidad de donantes cadavéricos que la Argentina.

Gabriel Gondolesi, jefe de trasplante hepático, intestinal y renopancreático del Hospital Universitario Fundación Favaloro, donde dicta la asignatura Trasplante de Órganos, Tejidos y Procuración de Órganos, opina que una medida posible para aumentar la capacitación de los profesionales sería que la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau) determinara como "obligatorio que todas las facultades de medicina tengan el trasplante como materia", algo que solo ocurre en tres instituciones.

Por otra parte, el éxito del modelo español no se puede entender por fuera del sostenimiento de las políticas públicas de trasplantes a lo largo del tiempo -Rafael Matesanz, su creador y promotor, fue presidente de la ONT por casi 28 años- y la adecuada asignación de recursos.

También tuvo un papel importante aumentar significativamente el universo de donantes, al extender la franja de edad e incorporar el criterio de donación por paro cardíaco o "en asistolia", es decir, cuando se constata el cese irreversible de la función circulatoria y respiratoria.

Todos estos son los desafíos que tiene por delante la nueva ley una vez que se reglamente.

La importancia de las campañas para educar a la sociedad

En la Argentina, una de las campañas que más movilizaron a la sociedad fue la impulsada por Justina Lo Cane -que murió a los 12 años a la espera de un corazón- y su familia. Cuando Justina ya no pudo evitar la internación, optó por darle un sentido a su espera y la campaña #MultiplicateX7 inundó las redes sociales. En España, brindar información sobre la importancia de la donación de órganos a través de los medios de comunicación y de campañas educativas fue uno de los ejes del desarrollo de su exitoso sistema. Pero desde 1990 una norma prohíbe fomentar aquellas campañas dirigidas a promover la donación de órganos para personas en concreto.

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