La clave del crecimiento es la motivación

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
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12 de julio de 2018  • 01:51

Toda vez que emprendemos un proyecto, comenzamos motivados y entusiasmados. Realizamos actividades nuevas que nos permiten alcanzar un crecimiento hasta lograr una estabilidad. Es allí donde nos mantenemos, pues llegamos a una meseta. Si ésta permanece en el tiempo, surge el aburrimiento y la rutina, lo cual da lugar al decrecimiento.

Es en la etapa del estancamiento donde deberíamos generar nuevas ideas que nos permitan crecer.

Todo aquel que lidera su propio proyecto debe saber que en el camino recibirá críticas y cuestionamientos que nunca se deben dirigir al "ser" sino al "hacer". Cuando alguien nos marca algo, esto tiene que ver con la posibilidad de mejorar nuestro hacer. Por tal motivo, no hay que confundirlo con el ser. Aun cuando se felicita a una persona, siempre el enfoque es en el hacer y no en el ser.

También el líder de su propio proyecto debe tener en cuenta que ciertos aportes nos ayudan a mejorar pero, muchas veces, aparecen críticas que nacen de la envidia; mientras que otras son simplemente agresiones abiertas que tenemos que ignorar.

Se habla desde hace un tiempo del líder IT. Se trata de aquellas personas que poseen energía, dinamismo, una sonrisa permanente y fuerza. Elementos que los hacen trascender porque generan un impacto en los demás transmitiéndoles vitalidad. Por eso, para liderar un proyecto en crecimiento, ya sea de pareja, laboral o lo que fuese, necesitamos liderar nuestra motivación. Motivación es motivo + acción. Es decir, que tengo una acción que me motiva.

Tres son los tipos de motivación que debemos mantener "vivos". A saber:

1. Motivación externa

Son todas las acciones que generamos para conseguir un premio exterior. Por ejemplo, si una persona quiere ir a Europa porque le gusta viajar, ya está motivada. Y si quiere duplicar sus ingresos para adquirir una propiedad, está aún más motivada. Necesitamos llenarnos de motivaciones externas y expresarlas: "Quiero lograr tal objetivo". ¿Por qué? Porque cuando uno expresa lo que desea, se compromete. Está comprobado que si yo le digo a alguien: "Tenés que venir el próximo lunes a las diez", genero un bajo nivel de motivación en esa persona. Pero si yo le pregunto: "¿Vas a venir el próximo lunes a las diez?", incremento su nivel de compromiso. Un poco menos de la mitad de la gente que reserva una mesa para ir a comer no asiste. ¿Cómo modificaron eso los estadounidenses? Cada vez que alguien llamaba para reservar, le decían: "Si usted no puede venir, ¿nos podría avisar, por favor?". Y la persona respondía que sí. De esta manera, la deserción bajó notablemente. Cuando estamos motivados por un premio o una conquista, nada nos detiene. Nuestro accionar no será bloqueado ni por el desgano, ni por el tiempo, ni por las circunstancias externas porque la meta a lograr nos impulsa a llegar a destino. Para mantenernos motivados, resulta muy útil guardar en el celular una foto del viaje que nos gustaría hacer, o de aquello que nos gustaría comprar. Es decir, armar un" álbum de fotos del futuro" para ver a dónde anhelamos llegar. Y luego empezar a movernos y a actuar para ir en pos de ello.

2. Motivación interna

El segundo nivel es más profundo y es el interior. Ahora no nos motiva lo que queremos lograr afuera sino que hacemos lo que hacemos porque nos agrada y nos brinda placer. Este tipo de motivación es más duradera que la exterior. ¿Por qué? Porque una vez que uno viajó, por ejemplo, se acabó la motivación. Mucha gente hace lo que le gusta e incluso pagaría por ello. Cuando uno está desmotivado, por lo general, es porque no está haciendo lo que le apasiona. Tenemos que descubrir nuestra pasión ya que cuando uno hace lo que ama, jamás se va a estresar. Aquello que amamos nos provee adrenalina pero no nos angustia. Cuando una persona dice: "A mí me gusta trabajar en esto pero me estresé", en realidad, no se está dedicando a hacer lo que le gusta. Está muy bien tener motivación externa pero también debemos procurar generar en nosotros motivación interna.

3. Motivación trascendente

Existe una motivación más grande que las anteriores y es la trascedente. Surge cuando abrazamos un proyecto más grande que la propia vida. Ahora pasamos a un nivel superior. ¿Por qué? Porque ese proyecto trascendente es la huella que decidimos dejarles a otros. Cuando uno es joven, tiene mucha motivación externa porque quiere tener dinero, viajar, estudiar, progresar, etc. Pero cuando alguien tiene más de 50 años, solo busca hacer lo que le gusta, lo que lo apasiona. Los jóvenes quieren pasarla bien, disfrutar. Pero los adultos, si bien podemos mantener la motivación externa y la interna, también anhelamos dejar una huella. Ya no nos movemos tanto por las emociones sino por un proyecto que trasciende la propia vida.

El estado ideal que deberíamos perseguir para lograr liderar proyectos que nunca dejen de crecer, en cualquier área que fuere, es el de vivir motivados en los tres niveles descriptos, lo cual nos convierte en personas capaces de enfrentar y superar cualquier adversidad.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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