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Historias que inspiran

Zeus, el perro que ayudó a un chico con autismo a salir de su casa

Victoria Mortimer
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18 de julio de 2018  • 14:48

Mientras Benja juega con su celular, Zeus, su perro, está acostado a su lado: hace menos de un año que entró a su vida y, desde ese momento, se volvieron inseparables. Benjamín Annovelli tiene 8 años y a los 4 le diagnosticaron Síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista.

Benja, como la mayoría de los niños con Asperger, es muy estructurado y cualquier cambio en su rutina puede generarle inestabilidad. "Nosotros buscábamos que el perro sea su ancla y que, aunque el entorno cambiara, él siempre estuviese ahí", cuenta Fernanda, su mamá, emocionada. Y así sucedió; desde que llegó Zeus - gracias al programa Perros extraordinarios Eukanuba-Bocalán de Fundación Bocalán que entrega perros a personas con discapacidad y a niños con autismo -, al pequeño le cuesta cada vez menos salir de su casa.

Cuando el niño tenía 4 años, durante un partido de fútbol junto a sus compañeros, su madre notó algo extraño en él. "El entrenador les estaba indicando dónde pararse y cuando a Benjamín le dice: 'Benja, arriba', él se paró y, apuntando y mirando al cielo, dijo: 'Arriba'. Luego salió corriendo de la cancha y nunca más quiso jugar", relata Fernanda. En ese momento, ella supo que su hijo había tenido una desconexión y, a partir de ahí, comenzó a notar que también le pasaba en otras situaciones. "Fui a hablar con la pediatra y le dije: 'No sé si soy yo la que está loca, o el nene tiene algo", expresa su madre que, luego de una serie de estudios, recibió el diagnóstico del chico.

Perros de asistencia: grandes aliados para los chicos con autismo

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A medida que pasaba el tiempo, al pequeño le costaba cada vez más salir de su casa. Frustrados, sus padres buscaban una forma de motivarlo. "A medida que veíamos que se encaminaba, surgían otros problemas. Cada vez pasaba más tiempo encerrado en su cuarto", cuenta su madre. Pero el año pasado, durante una visita de Bocalán a la empresa donde trabajan Fernanda y su marido, Gustavo, ambos conocieron el programa de perros de asistencia. "Nunca habíamos probado ningún tipo de terapia alternativa, pero sentimos que ésta podía cambiar las cosas", cuenta Gustavo.

La fundación trabaja con dos tipos de perros: los perros de servicio para niños con autismo, y los de asistencia para personas con discapacidad física. Una vez que estos terminan un entrenamiento básico en el que se les enseña a comportarse y aprenden habilidades estándar (que incluyen no tirar de la correa, abrir y cerrar puertas y levantar objetos del piso, entre otras), los entrenadores ven, dependiendo del carácter del animal, cuál será su trabajo.

Mientras que los perros de servicio deben ser pacientes y tranquilos, los que acompañan a niños con autismo deben ser activos y afectivos. "En el caso de Zeus, vimos que él tenía posibilidades para ser ambos, pero es muy cariñoso y apegado al humano. Entonces, al conocer el caso de Benja, lo consideramos posible para él", explica Victoria Cisneros, instructora de Bocalán desde 2011.

Benjamín con Zeus y sus padres, Fernanda y Gustavo.
Benjamín con Zeus y sus padres, Fernanda y Gustavo. Fuente: LA NACION

¿Cómo puede ayudar un perro de asistencia a niños como Benjamín? "Les da contención y la tranquilidad de que siempre van a estar juntos y, además, muchas veces los ayuda a dormir", señala Victoria. A pesar de que Bocalán recibe muchos casos, solo puede entregar entre cuatro y seis perros por año. Por esta razón, la fundación debe tener la certeza de que el perro mejorará la vida de esa familia; luego de conocer los casos, los profesionales realizan un match entre los niños y los perros. "Es primordial que, a pesar de que nosotros los veamos compatibles, se elijan entre ellos", afirma la instructora, y agrega: "El último día del proceso se asigna el perro, aunque, la mayoría de las veces, uno ya se imagina cual será porque hay un amor a primera vista que se nota".

Hoy, Benjamín y Zeus están todo el día juntos: van a la plaza, a la librería y hasta al cine. A él ya no le afecta tanto que algunas cosas cambien, porque hay algo que siempre sigue igual. "Benja no quiere salir si no es con su perro y hacen cosas juntos que antes no hacía o las hacía de mal humor. Que esté tranquilo y que quiera salir de casa, eso es lo mejor", concluye su madre.

"Me llena de emoción verlos juntos; que Benja pueda salir de casa y que esté tranquilo es lo más importante", cuenta su madre.
"Me llena de emoción verlos juntos; que Benja pueda salir de casa y que esté tranquilo es lo más importante", cuenta su madre. Fuente: LA NACION

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La fundación otorga los perros de forma gratuita - gracias a las donaciones y colaboración de empresas patrocinadoras - a cualquier persona que lo necesite, luego de un proceso de selección de los casos que se presentan. "Tenemos que tener la certeza de que ese perro mejorará la calidad de vida de la familia", afirma la instructora.

Para donar o solicitar más información acerca de cómo aplicar al programa, podes ingresar a la página web de Fundación Bocalán o contactarte por la página de Facebook Bocalán Argentina.

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