Todos quieren a Sabatini en Wimbledon: una leyenda que aman hasta los que no la vieron jugar

Gaby Sabatini en Wimbledon
Gaby Sabatini en Wimbledon Fuente: LA NACION
Matías Baldo
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12 de julio de 2018  • 23:59

LONDRES.- Hay personas inolvidables, leyendas que ya no son propiedad exclusiva de un espacio temporal o de una generación porque son parte de la historia. Hombres y mujeres que con su mera presencia revolucionan al mundo con cada paso que dan y emocionan incluso a aquellos que ni siquiera disfrutaron en vivo de sus gestas.

Gabriela Sabatini pertenece a ese selecto grupo. La mejor jugadora del tenis argentino de todos los tiempos regresó a Wimbledon después de catorce años y se convirtió en el epicentro de las miradas en el All England.

La exnúmero 3 del mundo volvió a la Catedral del tenis para recibir el CQS Jean Borotra International Club Sportsmanship Award, un prestigioso premio que otorga el Club Internacional como un homenaje a la deportividad excepcional a lo largo de su carrera y a su dedicación para desarrollar y fomentar la participación en el tenis en todo el mundo. Rod Laver , una de las máximas leyendas del deporte, fue el encargado de entregarle la distinción en una gala privada. También se sacó fotos con la mítica Billie Jean King, tal vez la jugadora más grande de todos los tiempos, y el australiano Paul McNamee, exnúmero uno en dobles y rival de Guillermo Vilas.

"Fue un evento muy lindo. Primero fue un almuerzo, en el que estaba Laver. Él, para mí, es todo en el tenis. Aparte es una persona súper agradable, es un placer estar con él. Él lo recibió el año pasado y este año me lo entregó a mí. Después del almuerzo se hizo una pequeña ceremonia, algo sencillo y me entregaron el premio. Es un honor que me entreguen un premio así. Somos personas a la que mucha gente mira y tenemos que dar un ejemplo, tenemos que ser responsables con nuestros actos", detalló la carismática Sabatini a la nacion en la confitería del edificio de prensa del All England.

Durante sus dos días en Wimbledon no hubo caos a su alrededor porque la calma en el complejo británico ni siquiera se conmueve cuando Roger Federer camina entre la multitud, pero Sabatini recibió constantes demostraciones de afecto. Fanáticos, periodistas extranjeros, jugadores actuales y excompañeras del circuito se acercaron a ella para pedirle una foto, un autógrafo o simplemente para saludarla. "¿Es Gabriela Sabatini? ¿Es ella de verdad?", preguntó un reportero francés tan incrédulo como emocionado.

Es que desde su retiro con 26 años en 1996, Sabatini decidió alejarse del tenis. Apenas reapareció para una exhibición frente a Monica Seles en el Madison Square Garden en 2015. "En el momento en el que dejé de jugar estaba un poco saturada del tenis y de la vida, estaba muy desgastada -dijo Gaby-. Alejarme me hizo bien. No había agarrado una raqueta cinco años antes de ese partido con Seles y tampoco volví a tocar una después",

"Todo lo que soy es gracias al tenis. Estos reconocimientos... Sigo viviendo tantos momentos de alegría cuando la gente viene y se acerca a sacarse una foto o a decirme algo, es lo más lindo que puedo vivir y me lo dio todo el tenis", profundizó.

Las demostraciones de afecto fueron incontables. El lunes, mientras observaba el partido entre Juan Martín del Potro y Gilles Simon en la cancha 2, un padre acompañó a su hija para que se sacara una foto y una mujer le pidió que le firmara una bandera argentina. En cada descanso del encuentro se acercaba algún hincha en busca de un recuerdo.

Wimbledon fue uno de los tantos escenarios en los que hizo historia. En 1988 fue campeona en dobles junto a Steffi Graf, una de sus más acérrimas rivales en el circuito: "Al principio no me parecía tan importante como el singles pero después te das cuenta que ganaste Wimbledon y que quedaste en la historia. Cuando fui al Royal Box, ahí están todos los nombres de los ganadores y está mi nombre".

Su nombre también estuvo a dos puntos de inmortalizarse como campeona de singles: en 1991 cayó frente a Graf por 6-4, 3-6 y 8-6. "Me queda la espina de esa final, pero cuando fui al Royal Box y vi esa cancha me trajo un montón de recuerdos. A veces me parece mentira que yo haya estado ahí, que haya sido parte de eso, me pareció rarísimo y lo valoro un montón", reflexionó Sabatini.

La japonesa Ai Sugiyama, que compartió cuatro años en el circuito y se enfrentó a ella en el torneo de Tokio 1994, se acercó a abrazarla y rememorar viejos tiempos. No fue la única exjugadora que detuvo el paso de la argentina.

Las nuevas generaciones también la ven como un espejo. "Es una ídola para mí y para nuestro país. Se merece este reconocimiento. No la pude ver aún, pero siempre es un honor encontrarme y charlar con ella. Todos aman a Gaby", manifestó Del Potro tras su derrota frente a Nadal.

Es cierto, todos aman a Gabriela, incluso aquellos que no la vieron jugar. El griego Stefanos Tsitsipas, de 19 años, ni siquiera había nacido cuando Sabatini se retiró. Sin embargo, compartieron una charla de varios minutos en la que el joven campeón de Wimbledon en juniors hace dos años no le sacó los ojos de encima. "El futuro", escribió Sabatini en su cuenta de Instagram.

Lourdes Carlé, que cumplió 18 en febrero y avanzó hasta la tercera rueda en juniors, es una de las grandes esperanzas del tenis argentino y también charló con la máxima referente del deporte nacional.

Ni Tsitsipas ni Carlé ni Del Potro tienen recuerdos de la consagración de Sabatini en el Abierto de los Estados Unidos en 1990, una actuación descollante de la argentina frente a Graf en la que se impuso por 6-2, 7-6 (7-4) para levantar el único título de Grand Slam de su carrera, aunque fue una permanente en las rondas finales de los torneos grandes: alcanzó tres semifinales en el Abierto de Australia y otras cinco en Roland Garros.

Tal vez sea el mejor ejemplo de que el legado y la conducta de Sabatini traspasa de generación en generación. Hace rato le ganó al tiempo: es una persona inolvidable.

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