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Matthysse, entre la historia y los tufillos de Malasia

Osvaldo Príncipi
Osvaldo Príncipi PARA LA NACION
Manny Pacquiao y Lucas Matthysse, en la presentación del combate
Manny Pacquiao y Lucas Matthysse, en la presentación del combate Crédito: DPA
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12 de julio de 2018  • 23:59

La vigilia del cotejo mundialista entre el chubutense Lucas Matthysse y el filipino Manny Pacquiao , que se llevará a cabo desde los primeros minutos del domingo argentino en Kuala Lumpur, Malasia, ofrece intensamente dos aristas decisivas que hacen cada vez más atractivo al combate.

La proyección, eufórica y minuciosa, de los efectos que causaría una potencial victoria del campeón patagónico en un siglo de historia del boxeo argentino dista de la incertidumbre originada por un tufillo de intereses ocasionados por la comisión malaya de boxeo, que sombríamente excluyó a dos autoridades latinoamericanas designadas por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB): el referí puertorriqueño Luis Pabón -el mejor de la actualidad- y su compatriota Nelson Vásquez, que oficiaría como jurado. Los estadounidenses Kenny Bayless, un correcto árbitro de Las Vegas que participó en ocho combates del filipino, y Glenn Feldman, que trabajó sin objeciones en peleas de ambos, los reemplazarán en la terna oficial.

Consultado para la nacion, Gilberto Jesús Mendoza, el presidente de la AMB, respondió: "Es decepcionante y desubicado que la federación de Malasia actúe así. No tiene historia ni presente como para exigir cambios. Le propuse a la gente de Matthysse quitar el reconocimiento titular al combate, pero eso implicaría una merma económica importante para él. Tampoco recibí una objeción manifiesta. Indiqué el cambio de Feldman por Derek Milham, y eso se resolverá sobre la hora. En lo personal, decidí no estar presente en Kuala Lumpur después de todo esto". Su ausencia desprotege a Matthysse.

Al igual que lo acaecido en aquella inolvidable contienda entre el santafecino Marcos "Chino" Maidana y el inefable Floyd Mayweather, en 2014, por el uso de guantes supuestamente ilícitos por parte del argentino, los dimes y diretes del negocio prevalecen esta vez.

En caso de que Matthysse derrote a Pacquiao, ¿conseguirá la victoria más importante de la historia del boxeo argentino? Sí. Definitivamente,sí. Más allá de que este combate no equipare la preponderancia que tuvieron otros cotejos en que boxeadores nacionales desafiaron a los mejores del momento, los números 1 en el gramo por gramo, algo que Pacquiao ya no es. Ninguno de ellos logró superarlos: El bonaerense Luis Ángel Firpo perdió contra Jack Dempsey en 1923. El porteño Oscar Bonavena claudicó frente a Muhammad Ali en 1970. El cordobés Juan "Martillo" Roldán cayó ante Marvin Hagler en 1983; el santafecino Julio Cesar Vásquez dejó su título en manos de Pernell Whitaker en 1995, y Maidana no pudo con Mayweather.

Pacquiao representa, aun en tiempo de ocaso, un nombre propio inmenso. Más allá de sus 39 años y sus seis coronas mundiales oficiales en pesos diferentes, su prestigio no caduca cuando asciende al cuadrilátero. Y se manifestará en la madrugada del domingo.

Todo el equipo de Matthysse confía en el KO como una decantación lógica que se dará en Malasia. Apuesta a y cree en ello como si fuese un plan A sin alternativa B. Y quizás sea un error. Los años y las batallas del ring les han cobrado un precio muy caro a los dos, no solamente a Pacquiao. Y el grupo del chubutense está obviando esta realidad.

A pocos días del gran partido en que Juan Martín del Potro dejó el alma en el court de Wimbledon frente a Rafael Nadal y a pocas horas de la final del mundial de fútbol, Lucas Matthysse intentará hacer su trabajo lo mejor posible. Tiene herramientas para hacerlo bien, aunque hayan variado algunos elementos que garantizaban justicia deportiva.

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