Los reproches a May y las protestas marcan otra tensa visita de Trump

Antes de llegar a Londres, cuestionó la propuesta de la premier para el Brexit; miles de manifestantes rechazaron la presencia del presidente; hoy será recibido por la reina
Antes de llegar a Londres, cuestionó la propuesta de la premier para el Brexit; miles de manifestantes rechazaron la presencia del presidente; hoy será recibido por la reina Fuente: AFP
Luisa Corradini
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13 de julio de 2018  

PARÍS.- Después de cantar victoria por los "éxitos" en la cumbre de la OTAN en Bruselas -y ser desmentido de inmediato por sus aliados-, Donald Trump continuó ayer su periplo europeo por Londres, en un viaje marcado por las protestas en su contra y las diferencias con la primera ministra Theresa May por su plan para el Brexit . Allí lo esperaba un impresionante dispositivo de seguridad para evitar que el presidente se cruzara con miles de manifestantes que rechazaban su presencia en el país durante dos días.

Antes de partir de Bruselas, Trump no pareció -sin embargo- preocupado por esa perspectiva: "Los británicos me quieren muchísimo", dijo, al afirmar que comparten su misma preocupación por la inmigración indiscriminada. "Por eso se produjo el Brexit. Y por esa razón soy muy popular en Gran Bretaña", agregó.

Curiosa forma de analizar la realidad, cuando su presencia en Gran Bretaña -calificada de "visita de trabajo", aunque estará rodeada de cierta pompa- se produce tras haber sido postergada en varias ocasiones por la resistencia popular.

Trump fue recibido ayer por May y tomará hoy el té con la reina Isabel II. En una entrevista con The Sun para su edición de hoy, el presidente dijo que el plan de May para el Brexit puede "matar probablemente" la posibilidad de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. "Si aprueban un acuerdo como ese, estaríamos tratando con la Unión Europea [UE] en lugar de con Gran Bretaña, y eso puede matar probablemente el acuerdo", dijo.

En tanto, su mayor preocupación en todo momento en Gran Bretaña será evitar las protestas, que incluyen un globo gigante de seis metros con la efigie del presidente caracterizado como un bebé. Bautizado Baby Trump, el artefacto evoca el carácter caprichoso, cambiante e infantil del jefe de la Casa Blanca.

Entre otras manifestaciones de rechazo, la organización de defensa de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) desplegó ayer una banderola de 15 metros de largo en el puente londinense de Vauxhall, en la que califica a Trump de "pesadilla de los derechos humanos".

Por esa razón, inmediatamente después de su llegada al aeropuerto de Stansted, al norte de Londres, Trump y su mujer, Melania, abordaron un helicóptero -y no una limusina- para llegar a la residencia del embajador de Estados Unidos.

Por la noche, el presidente y su mujer fueron agasajados con una cena de gala organizada por la premier en el Palacio de Blenheim, la residencia donde nació el exprimer ministro británico Winston Churchill, uno de los héroes de Trump.

A juicio de los analistas, la reunión debía ser una buena ocasión para aludir al futuro de las relaciones comerciales bilaterales después de que Gran Bretaña deje la UE, en marzo de 2019. Anteayer, May había declarado que esta visita sería una excelente oportunidad para fortalecer los lazos comerciales y la cooperación en seguridad.

Pero las relaciones entre la premier y Trump no son las mejores. Desde que llegó a la Casa Blanca, May se vio obligada a criticar su decisión de aumentar las tarifas aduaneras del acero y del aluminio, abandonar el tratado nuclear con Irán, trasladar la embajada de su país a Jerusalén, ordenar la interdicción de ingreso de musulmanes a Estados Unidos y retuitear mensajes racistas de un grupo británico de extrema derecha. A su vez, Trump afirmó esta semana que Gran Bretaña está en plena "agitación política", criticó sus escasos gastos de defensa e, indirectamente, la forma en que May negocia el Brexit con la UE.

"Brexit es Brexit. Los británicos votaron por eso. Imagino entonces que eso es lo que harán. Aunque quizás estén tomando otro camino. Yo no sé si eso es exactamente lo que la gente votó", dijo en momentos en que May defiende la idea de un Brexit "blando", manteniendo lazos comerciales con el mercado único.

Esa ausencia de simpatía mutua quedó en evidencia a través de la mínima agenda oficial de la visita: nada de viaje de Estado -que hubiera obligado a la reina a pasearlo en carroza por el centro de Londres- ni comida en Downing Street, sede del gobierno; ninguna invitación a reunirse con el gabinete ni discurso ante las cámaras del Parlamento.

"El objetivo diplomático consiste en conseguir que la visita se desarrolle sin tropiezos, sin ofender a Trump y evitando que este diga cosas desagradables sobre el Brexit o el futuro de las relaciones comerciales", señaló una fuente diplomática británica.

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