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Una Justicia que fue otra vez muy lenta para prevenir una tragedia

En 2016 se revocó un fallo por amenazas que había favorecido a Álvarez
Daniel Gallo
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13 de julio de 2018  

La acusación por homicidio que enfrentará Pity Álvarez parece ser el previsible final del cóctel de fácil acceso a las drogas y a las armas. El cantante tuvo alertas sobre su problema. Su entorno también. No pudo salir del laberinto de violencia y tampoco recibió la ayuda del Estado mediante el aparato judicial. Su caso es casi un emblema de lo que puede suceder en cualquier barrio donde se cruzan pistolas y cocaína. En 2010, Pity Álvarez fue acusado de amenazar con un arma de guerra a dos mujeres. Esa causa aún no está cerrada; una resolución favorable o condenatoria podría haber cambiado la historia de un mortal entredicho en un pasillo en el barrio Cardenal Samoré.

El 3 de julio de 2010, María Ester Niveiro y su hija se acercaron a Pity Álvarez a pedir una fotografía, algo común para una figura del espectáculo. Esa tarde en el barrio Cardenal Samoré fue diferente. Álvarez exhibió una pistola 9 mm y amenazó de muerte a las mujeres. Poco después, un policía lo encontró en una ronda con amigos, con el arma visiblemente colocada en su cintura. Ese caso llegó a juicio y el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 20 declaró inimputable a Álvarez, por "considerar que en el momento de suceder los hechos investigados no ha podido comprender la criminalidad del acto".

Y en el fallo se agregó la referencia a la "cronicidad de la poliadicción" de Álvarez y peritajes de personalidad que "permiten vislumbrar fundamentadamente la existencia de un riesgo cierto de involucrarse en conductas socialmente desajustadas", por lo que se dispuso un tratamiento compulsivo. La sentencia fue apelada por el fiscal, que argumentó: "Todos los peritos intervinientes se habían pronunciado en favor de la capacidad del encartado para comprender la criminalidad de sus actos". Solicitó la revocación de ese fallo y pidió la pena de cuatro años de prisión.

La Cámara Federal de Casación Penal dio la razón al fiscal el 20 de abril de 2016, anuló la absolución por inimputabilidad y recomendó al tribunal tomar en cuenta la posición de la fiscalía. Ese caso aún no se cerró. En la resolución de la cámara figura incluso un incidente posterior (el 19 de enero de 2012), cuando el cantante fue otra vez detenido con una pistola 11.25. Estaba dormido en un banco en el barrio Samoré.

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