Los de afuera son de palo: el ejemplo del modelo belga para lograr acuerdos

Funcionarios de Bélgica expusieron en la Argentina sobre las ventajasde propiciar el diálogo social con la intervención solo de gremios y empresarios
Paula Urien
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15 de julio de 2018  

Hace unos días llegó a la Argentina una comitiva belga de 150 personas, entre empresarios y funcionarios, en el marco de una misión económica encabezada por la princesa Astrid, hermana del Rey Felipe.

Uno de los tantos encuentros en que participó la misión belga fue el seminario "Problemáticas actuales del mundo del trabajo", co-organizado por la Oficina de País de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para la Argentina y la Embajada de Bélgica . Allí, el gran tema fue cómo lograr acuerdos intersectoriales.

Entre los presentes, Lieve Verboven, que tiene el cargo profesional de Federal Labour Mediator (mediadora federal en el mercado de trabajo), explicó cómo Bélgica lleva adelante de manera exitosa el diálogo social, que "se pone a prueba especialmente cuando una crisis lleva a que se realicen reformas para que el país vuelva a estar encaminado", dijo. "El diálogo social ayuda a buscar ideales en común en tiempos de reforma, un camino hacia la estabilidad social".

Mientras que en la Argentina hay un diálogo entre las autoridades, el empresariado y el sector sindical mayormente, con mas o menos resultados, el sistema bélga prácticamente deja de lado lo que sería su ministerio de Trabajo, para permitir que se pongan de acuerdo sindicatos y empresarios sobre las mejores políticas para lograr crear y mantener el empleo. "Bélgica y la Argentina tienen un sistema de diálogo intersectorial en materia de empleo, pero son dos modalidades diferentes. En Bélgica el ministerio de Trabajo tiene menos incidencia", dice Lieve.

Según la especialista, justamente Bélgica, Uruguay (un país al que también visitó la comitiva) y la Argentina tienen en base a estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la mayor cantidad de convenios colectivos. "Como encargada de facilitar el diálogo social, mi tarea consiste en acercar a gremios y empresarios, una tarea en la que no participa el ministerio de Trabajo", explica.

Un caso emblemático

"He manejado muchos conflictos de alto perfil, como el cierre de la fábrica Ford, Genk, en Belgica. Se trataba de una fábrica emblemática, que había producido 14 millones de vehículos en los últimos 50 años. La dirección de la empresa había decidido cerrar la fábrica en 2012, donde trabajaban 4000 personas, y mudar la producción a Valencia, en España en 2014". Según Reuters, y en base a un estudio de la universidad de Hasselt, esta decisión costó 11.800 empleos, si se tomaban en cuanta también a los proveedores. Un golpe durísimo para toda una región que vivía de la fábrica. El acuerdo incluyó el pago de ? 144.000, o US$187,500 a cada uno de los 4000 trabajadores despedidos.

Buenos resultados

"El diálogo social tiene muchos beneficios", dijo el Viceprimer Ministro y Ministro de Economía y Trabajo, Kris Peeters. "En 2015 un reporte de la Comisión Europea concluyó que los países en donde el diálogo es importante tienen la mejor performance y la economía más competitiva. Un informe similar del Banco Mundial mostró resultados similares. Los países con una tradición importante en un diálogo social intenso tienen salarios mas altos, hay menos huelgas, la productividad es mas alta y el resultado de la economía es mejor".

Según el ministro, Bélgica tiene una larga tradición en construir puentes para lograr el diálogo social y "con toda modestia tenemos una de las economías más sólidas de Europa".

Agregó que el diálogo entre sectores empresarios y sindicales ayuda al bienestar de todas las partes ya que ayuda a mitigar el impacto de las crisis financieras y shocks económicos externos. "Es una manera de encontrar un terreno en común en tiempos de reforma".

En común

"Bélgica y la Argentina tienen situaciones en común", dijo Peeters. "Nuestro país ha atravesado reformas socioeconómicas en los últimos años. Eran necesarias para bajar los costos laborales y los impuestos corporativos. Hubo reformas en los planes de retiro y de prejubilación, y también otras para que exista una mayor flexibilidad en el mercado de trabajo para ambas partes, empleados y empleadores. Estas reformas ahora están dando buenos resultados. Los salarios suben, los costos laborales son competitivos hay creación de empleo y bajo desempleo".

Lo lograron en base a acuerdos entre gremios y federaciones empresarias en los cuales el gobierno no interviene, aunque sí lo hace cuando debe legislar al respecto.

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