Geopolítica del Mundial: Inglaterra y Bélgica, monarquías con la ñata contra el vidrio

Andrés Malamud
Andrés Malamud PARA LA NACION
La reina Isabel II de Gran Bretaña
La reina Isabel II de Gran Bretaña Crédito: DPA
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13 de julio de 2018  • 23:59

Inglaterra inventó el fútbol y por poco no inventó a Bélgica . En realidad, al principio se resistió a aceptarla: cuando los belgas se independizaron de Países Bajos en 1830, Londres demoró el reconocimiento diplomático. La unidad de Países Bajos constituía un tapón para el expansionismo francés, y el gobierno británico temía que la pequeña Bélgica fuera presa fácil de sus vecinos. Ni siquiera la elección de un rey amigo disolvió las dudas: Leopoldo I había sido yerno de un monarca británico y sería tío de la reina Victoria, pero no parecía suficiente. El reconocimiento llegó recién en 1839, cuando las grandes potencias aceptaron la independencia y garantizaron la neutralidad belga mediante el Tratado de Londres. Sí, el nacimiento del Reino de Bélgica se registró en el Reino Unido .

El reconocimiento oficial del fútbol demoró tres décadas más. Recién en 1863, con la fundación de la Asociación Inglesa de Fútbol, esta modalidad se separó del rugby y codificó sus reglas. La asociación belga tardaría otros tres decenios, hasta 1895. Sirve la comparación: Argentina creó su asociación en 1912 y aun así se considera "el más adelantado discípulo que tuvieron los ingleses en todo el mundo". Esta frase, que puede sonar imperialista, aparece textualmente en la página oficial de la AFA en Internet. La misma página adjudica el carácter pionero del fútbol nacional a "una dirigencia líder y adelantada que marcó a fuego a las generaciones siguientes". Pity Álvarez no lo habría escrito con más descaro. Pero volvamos al viejo mundo.

La Unión Europea reúne a veintiocho países que comparten soberanía. Sus tratados están firmados por los jefes de estado en orden alfabético del país en inglés. El primero es "Su Majestad el Rey de los Belgas", y la última "Su Majestad la Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte". Bélgica suma otra posición de privilegio: la capital de la Unión Europea es también la suya, Bruselas. El Reino Unido, siempre en la orilla de enfrente, está negociando su salida del bloque. De donde no se irá es de la UEFA , la asociación europea de fútbol de la que Bélgica es miembro fundador. Y si se trata de miembros, la UEFA es más importante que la UE: tiene el doble. Entre ellos se cuentan asiáticos, como Israel y Kazajistán, pero también no-países, como Islas Feroe y Gibraltar. Y no está el Reino Unido...

Deportivamente, el Reino Unido es un solo país en los Juegos Olímpicos. Pero en fútbol se trata de cuatro: Inglaterra , Escocia , Gales e Irlanda del Norte. Y en rugby, tres y medio, porque Irlanda del Norte se fusiona con la República de Irlanda en un único equipo. La soberanía unidimensional y la flema británica se excluyen mutuamente.

La reina Isabel II es jefa de Estado de dieciséis países independientes, incluidos Australia , Canadá y ocho miembros de la muy antiimperialista Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Además, la corona posee territorios como la Isla de Man, donde Isabel no se titula "reina" sino "Lord" (sic), y las Islas del Canal, que quedan en la costa de Francia y no pertenecen a Gran Bretaña ni a la Unión Europea sino a la monarquía. Porque en Europa no es evasor fiscal el que no quiere.

Hoy un monarca celebrará el tercer puesto y otro padecerá el cuarto. Mañana dos repúblicas se disputarán el campeonato. La asociación entre régimen político y desempeño futbolístico es fortuita pero intrigante. De los 21 mundiales (contado este), diecisiete fueron ganados por repúblicas o juntas militares. Apenas tres reyes festejaron: el italiano Víctor Manuel (dos veces), la británica Isabel II y el español Juan Carlos . Recién en 2022 la monarquía volverá a ser local, si es que antes la guillotina no pasa por la FIFA.

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