De Bollywood a Occidente: cuáles son las ficciones indias que pueden verse en Netflix y Amazon

Lust Stories, una suerte de continuación de la exitosa Bombay Talkies: ya está disponible en Netflix
Lust Stories, una suerte de continuación de la exitosa Bombay Talkies: ya está disponible en Netflix Crédito: Netflix
Paula Vázquez Prieto
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24 de julio de 2018  

En 2013 el cine indio cumplió su centenario y lo celebró con el estreno de Bombay Talkies, película coral que se proponía una lúdica reflexión sobre el rol de la industria cinematográfica y sus estrellas en la vida de sus ciudadanos. Presentada en Cannes con una recepción un tanto tibia por parte de la prensa internacional -que fue desde el desinterés a la desilusión-, esta promocionada antología de cortos de alrededor de media hora cada uno intentaba brindar nuevos aires a la industria más importante del mundo: Bollywood, el Hollywood de Bombay. Sin números musicales, de una extensión de apenas dos horas y dirigida por cuatro directores jóvenes, intentaba sortear algunos de los obstáculos que ha tenido el cine indio en su penetración en Occidente. Y qué mejor fecha que el año de su centenario, aquel que conmemora el estreno de Raja Harischandra, la película de Dadasaheb Phalke que en 1913 puso la piedra inaugural al monstruo cinematográfico de Oriente.

La idea que subyace en Bombay Talkies es la relación íntima que el público indio tiene con su cine, la fascinación que ejerce el star system local sobre las audiencias, y la omnipresencia de algunos mitos y leyendas culturales que el cine ha alimentado y mantenido vivos a lo largo de cien años. En la primera historia, dirigida por Karan Johar -actor, productor y director, conocido por Mi nombre es Khan (2010)- la popular actriz Rani Mukerji interpreta a la editora de una revista del espectáculo que entabla un meteórica amistad con un joven pasante, figura clave para el derrumbe de algunas mentiras que subyacen en su matrimonio. Quizás menos adherido al espíritu nostálgico que impone todo homenaje y mirando al universo de Bollywood como un horizonte de comportamientos y validaciones que toda sociedad establece, el relato de Johar -aún con sus estereotipos y limitaciones- recorre desde una mirada contemporánea temas como la homosexualidad, la hipocresía social y las frustraciones en el seno del matrimonio.

Bombay Talkies - Fuente: Youtube

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Los siguientes relatos, tanto el inspirado en un cuento de Satyajit Ray -uno de los nombres más importantes del cine indio, autor de obras maestras como Aparajito (1956) o El mundo de Apu (1959)- y dirigido por Dibakar Banerjee, como los siguientes de Zoya Akhtar y Anurag Kashyap, recorren el amplio universo cinematográfico, desde su trasfondo en producciones estelares que se filman en las calles, hasta su despliegue de imágenes y modelos de representación que promueve desde las pantallas. En los tres episodios, la música y el baile aparecen asociados al territorio de las fantasías y los anhelos de los personajes, ya sea un actor desocupado que imagina al espíritu de su mentor que le da una lección, o un niño que sueña con bailar como su admirada Katrina Kaif -una actriz inglesa que se ha convertido en una estrella de la canción y el cine indio-, o un joven que realiza un viaje para cumplir el insólito deseo de su padre. El espíritu de Bombay Talkies, y de allí su doble gesto de tomar elementos de la tradición pero al mismo tiempo apuntarlos a nuevos públicos habituados a los consumos occidentales, consiste es respetar el pasado pero abrirse hacia el futuro.

El cine y el criquet son celebrados con religioso fervor en India. El cine nos conecta. El cine nos une
Taran Adarsh

"El cine y el criquet son celebrados con religioso fervor en India. El cine nos conecta. El cine nos une. El cine es, de hecho, la influencia predominante en nuestras vidas". Así comienza la crítica de Taran Adarsh en el sitio Bollywood Hungana, quien más allá de los méritos artísticos de la película -y su relativa originalidad, porque películas con formato de antología hubo muchas y variadas en esa cinematografía- percibe la sintonía que busca establecer con el espectador, tanto el indio como aquel occidental que se asoma por esa nueva ventana. El cine indio, que por su complejidad de lenguajes, por su audaz combinación de géneros y por el uso de números musicales fastuosos y extravagantes siempre ha parecido complejo e inabarcable para otras latitudes, en el último tiempo ha logrado una importante difusión en plataformas de streaming como Netflix o Amazon, a ubicado con buen resultado algunos títulos en mercados como Estados Unidos o Europa, y ha adaptado algunas de sus constantes de producción a las exigencias de algunos de sus socios occidentales. Ese conglomerado artístico e industrial que se dio en llamar Bollywood -y que en realidad refiere a la industria en idioma hindi con sitio en Bombay- ha sido fiel a su idiosincrasia pese a modas pasajeras o tendencias perdurables. Sin embargo, hoy enfrenta grandes desafíos.

Bombay Talkies
Bombay Talkies

El aislamiento creativo y la definición de reglas propias para el cine indio se remontan a los tiempos del dominio inglés, que intentó mediante esas restricciones asegurar a sus colonias como receptoras de sus películas y no de aquellas que venían de Hollywood. La independencia a partir de 1947 sostuvo algunas reglas: persistió la firme convicción de desarrollar un cine propio, extraordinariamente prolífico, afirmado en el star system y el culto de los locales, y en sintonía con los avatares políticos y sociales del presente. Sin embargo, en términos de contenidos se sumaron los conflictos y las contradicciones con los británicos, al igual que las tensiones limítrofes luego de la división del territorio con Pakistán. En términos estéticos, se perfeccionó el fascinante cruce de géneros -una película puede combinar una trama policial con situaciones melodramáticas y pasajes de comedia, y agregar momentos musicales a todo trapo que evocan fantasía y hasta aventuras sobrenaturales- y las canciones populares y los bailes fueron una estrategia que inicialmente pretendía sortear las distancias idiomáticas -las varias lenguas oficiales y los miles de dialectos- y que luego derivó en una marca de estilo.

Estas nuevas "talkies", que privilegian cierta cercanía naturalista por sobre el culto al artificio que identificó a Bollywood a lo largo de su historia, también incorporan nuevas temáticas que adquieren, en esos formatos de antología -varias historias alrededor de un tema-, una penetración más eficaz. El estreno de la nueva Lust Stories (2018) en Netflix es una prueba de ello. Pensada como continuación de Bombay Talkies, ahora ya no hay homenaje y celebración detrás sino que el deseo y el sexo son dos ejes que articulan las historias. Dirigidas por los mismos directores que la anterior, esta nueva apuesta absorbe modelos contemporáneos como la comedia confesional, el juego de intrigas o la parodia del melodrama para recorrer temas como la infidelidad, el orgasmo femenino, los matrimonios arreglados y las fantasías eróticas. Un cine que nunca tuvo al sexo como eje, sino al romance y sus diferentes formas de puesta en escena, encuentra en este rompecabezas con altas dosis de humor -sobre todo en el primer relato, que termina siendo el mejor- una formula rendidora.

Lust Stories, una suerte de continuación de la exitosa Bombay Talkies: ya está disponible en Netflix
Lust Stories, una suerte de continuación de la exitosa Bombay Talkies: ya está disponible en Netflix Crédito: Netflix

Lust Stories - Fuente: Youtube

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El otro territorio que resulta atractivo es el de las series, que en el último tiempo se ha convertido en la clave para la conquista de los potenciales mercados audiovisuales. Aquí el movimiento es pendular, desde India al mundo y viceversa. El estreno de Sacred Grames en Netflix es parte de la disputa que el gigante del streaming tiene con Amazon Prime Video por los contenidos 'made in Bollywood'. Es evidente que esta nueva coproducción entre India y Estados Unidos tiene como objetivo el mercado internacional, pero esa asociación no deja de ser una estrategia de penetración a la inversa: que aquel mercado tan cerrado vaya siendo gradualmente permeable a los moldes de las ficciones occidentales.

Basada en la novela policial del indio residente en Estados Unidos, Vikram Chandra, y codirigida por Vikramaditya Motwane y por uno de los artífices de Bombay Talkies y Lust Stories, Anurag Kashyap, Sacred Games combina la atmósfera opaca de los suburbios de Bombay y la espiralada narrativa india, presa de desvíos y digresiones, con un timing sostenido, heredero de las ficciones americanas. La decisión de Netflix de asignar a Kerry Williamson como supervisora y productora ejecutiva de la serie no es casual: permite un mayor control sobre el desarrollo de la producción para evitar un alejamiento de los estándares. Combinar un género atractivo para el público occidental con estrellas populares de Bollywood -como Saif Ali Khan y Nawazuddin Siddiqui- es parte de un intento de hacer pie en uno de los mercados más populosos y atractivos de Oriente.

Sacred Games - Fuente: Netflix

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Ocho películas para descubrir Bollywood

Lagaan: Once Upon a Time in India (2001). Dirección: Ashutosh Gowariker. Elenco: Aamir Khan, Raghuvir Yadav, Rachel Shelley, Gracy Singh. Duración: 224 minutos.

Película que supuso un salto de calidad para el cine indio gracias al impulso de su estrella, el ex campeón juvenil de tenis Aamir Khan. Ambientada en la India colonial del siglo XIX, Lagaan toma el universo binario del melodrama como su eje para construir esta lucha entre pobres aldeanos y ambiciosos conquistadores, los primeros muy buenos, los segundos muy malos. Aparece como metáfora de destreza e ingenio el famoso juego del criquet, ferviente pasión de los indios.

Disponible en Netflix.

Panheli (2005). Dirección: Amol Palekar. Elenco: Shah Rukh Khan, Rani Mukerji, Juhi Chawla. Duración: 141 minutos.

Remake de una película de 1973, Panheli convierte el relato de fantasmas en una fábula amorosa en la que el amor perdido regresa bajo la forma menos esperada. Si bien no fue un gran éxito de público, recibió muy buenas críticas en el exterior y fue elegida por India para los Oscars de 2006 (finalmente no quedó entre las nominadas por la Academia de Hollywood).

Disponible en Netflix.

Om Shanti Om (2007). Director: Farah Khan. Elenco: Shah Rukh Khan, Deepika Padukone, Arjun Rampal. Duración: 167 minutos.

Gran éxito del cine indio que confirmó al actor Shah Rukh Khan como el "rey de Bollywood". Combina el melodrama con elementos mágicos y un repertorio de canciones del dúo Vishal-Shekar que se convirtió en un suceso inmediato. Es una de las producciones más espectaculares de este siglo.

Disponible en Netflix.

Happy New Year (2014). Director: Farah Khan. Elenco: Shah Rukh Khan, Deepika Padukone, Abhishek Bachchan. Duración: 179 minutos.

Protagonizada por la misma pareja de Om Shanti Om, Shah Rukh Khan y Deepika Padukone, fue una de los últimos éxitos de la directora Farah Khan, una de las coreógrafas más importantes del cine indio. Aquí, el marco es una historia de muerte y venganza en la que un luchador debe descubrir quién fue el responsable de la muerte de su padre.

Disponible en Netflix.

Bajrangi Bhaijaan (2015). Dirección: Kabir Khan. Elenco: Salman Khan, Harshaali Malhotra, Nawazuddin Siddiqui. Duración: 159 minutos.

Protagonizada por Salman Khan, una de las grandes estrellas del famoso clan Khan integrado, entre otros, por Aamir y Saif Ali, la historia de una joven muda que regresa a su hogar tiene como condimentos las habituales tensiones entre India y Pakistán al igual que la devoción por el criquet. La película ostenta récords de audiencia en su emisión televisiva.

Disponible en Amazon Prime Video con subtítulos en castellano.

Atrapado (2016). Dirección: Vikramaditya Motwane. Elenco: Rajkummar Rao, Geetanjali Thapa. Duración: 105 minutos.

Exponente de un cine más introspectivo y con rasgos de autor que se aparta de las tradicionales producciones de Bollywood. Dirigida por uno de los directores de Sacred Games, trabaja sobre la atmósfera de una urbe anónima y hostil en la que el protagonista queda atrapado en un edificio sin ayuda alguna. Celebrada en el Festival de Bombay y con críticas favorables, fue estrenada en varios países de Occidente.

Disponible en Amazon Prime Video con subtítulos en castellano.

Sultán
Sultán Crédito: Amazon

Sultan (2016) Dirección: Ali Abbas Zafar. Elenco: Salman Khan, Anushka Sharma, Randeep Hooda. Duración: 170 minutos.

Kahn aquí interpreta a un ex campeón de lucha originario de una comunidad fronteriza entre India y Pakistán que vive una vida de retiro. El intento de llevarlo nuevamente al ring es la ocasión perfecta para un recorrido por toda su historia, sus amores, sus triunfos, sus pérdidas. Con música compuesta por el dúo Vishal-Shekar y notables escenas de lucha, fue la siguiente película después de Bajrangi Bhaijaan en recaudar más de 300 millones de rupias.

Disponible en Amazon Prime Video con subtítulos en castellano.

Tiger Zinda Hai (2017). Dirección: Ali Abbas Zafar. Elenco: Salman Khan, Katrina Kaif. Duración: 161 minutos.

Thriller de acción que involucra a las fuerzas armadas iraquíes, a la CIA y al servicio de inteligencia pakistaní. Entre todos ellos, el agente secreto Tiger es una especie de espía al estilo James Bond capaz de sortear los más impensados peligros. Ideada como parte de la franquicia 'Tiger' y secuela de Eka Tha Tiger (2012), fue una de las películas más caras de la historia india.

Disponible en Amazon Prime Video con subtítulos en castellano.

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