Angelique Kerber concretó a los 30 el sueño de chiquita: emular a Steffi Graf en Wimbledon

Kerber, de 30 años, con el trofeo deseado
Kerber, de 30 años, con el trofeo deseado Crédito: AFP
Matías Baldo
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14 de julio de 2018  

LONDRES.- Angelique Kerber soltó su raqueta, cayó de rodillas y dio una media vuelta sobre la tierra que alguna vez fue pasto en el Court Central del All England porque acababa de cumplir el sueño de toda una vida: "Soñaba con este momento desde que era chiquita. No puedo explicar los sentimientos que tengo ahora mismo. Ganar Wimbledon es algo muy especial para mi carrera".

Después del revolcón se puso de pie, recibió el saludo de Serena Williams en un abrazo conmovedor y lanzó besos hacia los cuatro costados de un estadio que ovacionaba de pie a la flamante campeona del Grand Slam británico. Había imitado a Steffi Graf , ídola de toda una generación, que hasta ayer había sido la única teutona en la Era Abierta en consagrarse sobre el césped londinense. "Mis primeros recuerdos de Wimbledon son con Steffi ganando todos sus partidos, casi todos en dos sets. Recuerdo cuando la miraba de pequeña", explicó en la conferencia de prensa posterior después de cumplir con todo el recorrido de los campeones: salió al balcón a celebrar de cara al público, recibió las felicitaciones de las duquesas Meghan Markle y Kate Middleton , Billie Jean King y Martina Navratilova en el Royal Box y observó cómo su nombre se inscribía en la lista de ganadoras del título.

En un Wimbledon de batallas maratónicas, Kerber resolvió en apenas 65 minutos un trámite de pronóstico reservado en la previa. La menor de las Williams, que dio a luz a su hija Olympia hace apenas 10 meses y solo disputó su cuarto torneo de la temporada, lució desconectada y errática: cometió 24 errores no forzados, ganó el 63% de los puntos con el primer saque, el 31% con el segundo y se quedó a las puertas de igualar la marca de 24 grandes que Margaret Court estableció en 1975.

La alemana fue una oda a la prolijidad, implacable e infalible: sumó solo cinco errores no forzados durante todo el cotejo. Kerber tejió la trampa para los continuos fallos de su rival, obligó a una Serena fatigada a involucrarse en largos peloteos y contragolpeó en los momentos indicados.

El 6-3 y 6-3 final apenas describe su superioridad sobre la desdibujada estadounidense, que pese a la derrota escalará desde el puesto 181° al 28° en el ranking de la WTA después de su destacada actuación en Londres.

El saludo de Kerber a Serena tras concretar un sueño
El saludo de Kerber a Serena tras concretar un sueño Crédito: AFP

El trofeo es un merecido reconocimiento a su regularidad en un circuito ciclotímico que tuvo a siete campeonas diferentes en sus últimos siete grandes y cuya cima del ranking se modificó en diez ocasiones durante los últimos 24 meses. Este año, Kerber es la única jugadora que repitió su presencia en la segunda semana de los tres Grand Slams: fue semifinalista en el Abierto de Australia, alcanzó los cuartos de final en Roland Garros y celebró en Wimbledon. Décima en el escalafón antes del certamen, subirá hasta el cuarto puesto.

La historia de Kerber, que en enero cumplió 30 años, es la de una estrella tardía. Mientras su amiga Caroline Wozniacki (2º) acumulaba éxitos durante sus primeras temporadas, ella no lograba dar el paso definitivo para asumir el protagonismo que por su talento merecía.

Profesional desde 2007, las semifinales del Abierto de Estados Unidos de 2011 y de Wimbledon 2012 eran sus mejores campañas hasta 2016, el año en que estalló su carrera: conquistó el Abierto de Australia, celebró en el Abierto de los Estados Unidos, alcanzó la final de Wimbledon y le arrebató el número uno del mundo a Serena.

La consagración, desde un ángulo distinto

"Siempre pensé que podía jugar partidos grandes como este. Creo que fue un proceso. Fue un largo camino con muchos altibajos, pero siempre creí que algún día podría hacerlo", recordó, con el título a su lado. Su triunfo de ayer también fue una revancha: pese a su brillante rendimiento, en aquel encuentro decisivo de hace dos años en la Catedral había caído frente a Serena. "A todas las mamás les digo que jugué por ustedes y que lo intenté, pero Angelique jugó realmente bien", aseguró Serena.

Después de un 2017 decepcionante, Kerber está de vuelta y se afianza como única constante de un circuito impredecible: "Aprendí mucho del último año, con todas las expectativas que había en torno a mí y cómo salieron las cosas. Aprendí a lidiar con todo. Sin todo lo que pasé en 2017, no podría haber ganado Wimbledon".

La alemana Angelique Kerber se desploma sobre la Catedral: ya es campeona
La alemana Angelique Kerber se desploma sobre la Catedral: ya es campeona Crédito: AFP

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