Ya sin Jorge Sampaoli, los personalismos amenazan el destino de la selección argentina

Sampaoli y su salida anunciada
Sampaoli y su salida anunciada Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Cristian Grosso
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15 de julio de 2018  • 23:59

Marcelo Bielsa dirigía a Olympique de Marsella en 2014. "El fútbol francés tiene los mejores jugadores jóvenes del mundo, esa me parece la expresión máxima de esta liga. Y los equipos poderosos del mundo van a comprar 15 jugadores de esta liga, menores de 25 años. Muy probablemente, muchos que yo no sé, ya estarán vendidos...", reflexionaba. Ese hombre, un arquitecto conceptual, un apasionado del juego, un trabajador obsesivo e incansable, se marchó del fútbol argentino, de la AFA en particular, en 2004, cuando ya no soportó más interferencias de la clase dirigente. El recuerdo une los extremos y encierra una explicación. Francia , con la juventud de Mbappé, Pavard, Lucas Hernández, Varane, Umtiti, Pogba, Dembélé, Aréola, Thauvin, Mendy, Tolisso, Lemar, Kimpembe, Sidibé y Fekir -ninguno supera los 25 años-, acaba de consagrarse campeón del mundo; la partida de Bielsa precipitó una etapa oscura que a corto plazo alcanzó a maquillar su sucesor, José Pekerman, pero luego desfiló hacia el barranco de los disparates que propusieron los dirigentes de la AFA. Y la selección se fue hundiendo en esa ciénaga.

Es solo cuestión de buscar las huellas para descubrir adónde ha llegado cada uno... Ahí está Francia, acá la Argentina , como nunca en el confín del planeta. Jorge Sampaoli se había convertido en un problema para Claudio Tapia y el presidente de la AFA, desde el viernes pasado, aceleró su estrategia para desactivarlo. Lo logró, y por mucho menos dinero de lo que indicaba el contrato. El 'operativo desgaste' alcanzó el objetivo: exactamente dos semanas después de la eliminación de la Argentina de la Copa del Mundo, la AFA consiguió la rendición de Jorge Sampaoli . La página web de la institución certificó ayer una noticia que desde el viernes tenía un rumbo inmodificable. Tapia se marchó en las últimas horas rumbo a Europa con sus deberes cumplidos.

Como había anticipado LA NACION, tanta tensión le abrió paso a una ingeniería financiera para buscar la salida económica. El contrato de Sampaoli con la AFA era por cinco años, hasta el Mundial de Qatar 2022, y la ruptura implicaba una suma millonaria: 8.642.000 dólares. Una cláusula de salida al término de la Copa América de Brasil, a mediados de 2019, reducía la indemnización a poco más de un millón. Pero se trataba de demasiado tiempo para los planes de Tapia. El acuerdo alcanzado entre la AFA y Fernando Baredes, abogado y representante del DT, rondaría US$ 1,8 millones, a pagar en siete cuotas fijas. De esa cifra, cerca de US$ 1,250 le corresponden al entrenador. También se desvincularon el profesor Jorge Desio y el auxiliar técnico Matías Manna.

La estrategia siempre estuvo a la vista: hostigar al director técnico hasta la sofocación para que se sentara a negociar una salida por mucho menos dinero de lo que establecía un vínculo firmado por esta dirigencia -su mandato vencerá el 29 de mayo de 2021- hasta finales de 2022, cuando concluirá la Copa de Qatar. Tapia desplegó el mismo diseño que le sirvió para desplazar del cargo de entrenador de la selección a Edgardo Bauza en abril de 2017. Confiado al transitar por huellas conocidas, obtuvo el resultado esperado: Sampaoli afuera, una decisión que ya había tomado en la ciudad rusa de Kazán, la tarde de la eliminación ante Francia.

¿Y ahora? Tapia concentrará la decisión, más allá de cualquier referencia al Comité Ejecutivo. Los antecedentes son inquietantes. La AFA, con sus conductas, consiguió desacreditar un puesto que tiempo atrás era el sueño de todos los entrenadores. Memoria... Edgardo Bauza fue la sexta opción para el Comité de Regularización que conducía Armando Pérez. El entrenador desembarcó frágil en 2016 porque todo el mundo supo que fue el único que aceptó, detrás de las negativas o imposibilidades de Simeone, Bielsa, Sampaoli, Pochettino y Berizzo. El 'Patón' dejó su contrato con San Pablo para lucir el escudo de la AFA. Lo echaron después de ocho partidos. Cuando llegó Sampaoli el 1° de junio de 2017, que también dejó en Sevilla un contrato mucho más millonario que el que le proponía Tapia, todos sabían que las opciones preferidas seguían cerradas. Pochettino era el favorito de Tapia; Sampaoli, para Daniel Angelici, presidente de Boca. A Sampaoli habrá que reconocerle que dirigir a la Argentina, y a Messi, lo fascinó tanto que aceptó dejar al fútbol europeo que acababa de recibirlo después de recorrer Perú, Ecuador y Chile durante años.

El próximo entrenador del seleccionado sabrá que su arribo tampoco será el ideal. El trío principal, Simeone, Pochettino y Gallardo, sigue fuera carrera por propia decisión. ¿Por qué? No solo porque están consolidados laboralmente en Atlético de Madrid, Tottenham y River, sino porque desde hace años observan desde un costado esta película de desatinos. ¿Querrían involucrarse con un escenario tan desconcertante como desleal? No. ¿Entonces? Nuevamente, la AFA tendrá que buscar algunos peldaños más atrás. Cuentan que no habrá apuros. Y tres apellidos se posicionan. Dos, porque incluso ellos mismos no ocultaron su deseo de dirigir a la selección: Ricardo Gareca y Matías Almeyda .

Ninguno trabaja ahora. Gareca concluyó hace algunas semanas una etapa junto con la selección de Perú y se declaró "agente libre". Está aguardando ofertas y se apresuró por aclarar que "siempre es una tentación entrenar a la Argentina". Almeyda, después de conducir tres años a las Chivas de Guadalajara y alzar cinco títulos, se desvinculó en mayo pasado. El otro nombre que suena por los pasillos de la AFA es el de Jorge Almirón, el ex entrenador de Independiente y Lanús, que por estos días dirige a Atlético Nacional, de Medellín. Pero en la AFA que respeta mandatos desestabilizadores, asoma el error de siempre: un nombre por delante de un plan.

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