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Algo no salió bien

La trágica historia del escapista al que le abollaron el tacho y no pudo huir de su propio destino

Carlos Manzoni
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22 de julio de 2018  • 22:42

Royden Joseph Gilbert Raison pudo escapar de muchas cosas en su vida. Menos de una: su destino trágico. La habilidad que lo ayudó a salir de su pequeño pueblo natal y a transformarse en uno de los mayores escapistas de su época fue la que lo condujo a la muerte, en medio de un show, a sala llena, atrapado en un tarro de leche y con su propia esposa como espectadora.

El hombre había nacido en Foxburg, Pensilvania, el 29 de marzo de 1878. Pasó su infancia en ese pequeño pueblo de poco más de 500 habitantes en el noreste estadounidense, donde aprendió las primeras artes de algo que lo apasionaba: el escapismo. Empezó escapando de pequeñas trampas con cadenas, hasta que se animó a trucos más peligrosos. Gracias a ellos fue contratado por una compañía ambulante que presentaba números extraordinarios y así fue como empezó a recorrer otras ciudades.

Raison fue contemporáneo del gran Harry Houdini (Budapest, Hungría, 1874-Detroit, Estados Unidos, 1926). En 1920 se casó con Roma Vera Stewart, con quien en 1922 tuvo a su única hija, Yvonne. Enseguida empezó a ser reconocido por realizar trucos que no solo eran únicos, sino que además eran tan maravillosos que mantenían a los espectadores compenetrados hasta el final.

Su fama fue creciendo hasta hacerlo conocido en todo Estados Unidos. Se convirtió así en el gran Genesta, el mago de las maravillas, y llegó a integrar La Hermandad Internacional de Magos (IBM, según sus siglas en inglés), la mayor organización de su tipo en aquella época.

Pero lo que lo llevó a lo más alto fue el truco del "Bidón de leche", que había sido creado por el gran Houdini. Como su nombre lo indica, incluía un gran tacho de los que se usaban para transportar leche, que se llenaba con agua y se cerraba con seis candados, que incluso podían ser aportados por el público. El truco para salir vivo de esta claustrofóbica situación estaba en que había modificado la tapa, mediante la instalación de un mecanismo que permitía abrirla con un golpe desde adentro.

Era promocionado como el truco más sensacional para desafiar a la muerte. Una parte importante para "El Escape del Bidón de Leche" era la teatralidad. Al igual que Houdini, Genesta colocaba un reloj enorme en el escenario para que el público pudiera ver el tiempo que llevaba bajo el agua. Se metía adentro del tacho y, antes de sumergir la cabeza, les pedía a los espectadores que aguantaran la respiración durante un minuto.

Los espectadores, entonces, sentían en carne propia cómo en apenas un minuto debían parar para tomar aire, mientras que el escapista seguía en el barril, un minuto, dos minutos y más. Hasta que de repente se oía un chapoteo y un ruido metálico, los ayudantes retiraban la cortina que separaba al gran mago del público y ahí estaba el gran Genesta.

Eran contados con los dedos de una mano los magos que lograban esto, así que Genesta pronto empezó a hacer función tras función por todo Estados Unidos. A veces, recuerda la crónica, se lo veía en hasta tres espectáculos por día. Su fama, incluso, trascendió su país y fue invitado para repetir su hazaña en Inglaterra, Italia y Francia. Ya con 52 años cumplidos, estaba en lo más alto de su carrera, listo para disfrutar de la fama y el dinero. Pero, siempre hay un "pincelazo" que lo arruina todo.

El 9 de noviembre de 1930 se levantó tranquilo, como todos los días. Esa noche debía presentarse en un teatro de vodevil en Franfort, Kentucky. Como era muy meticuloso con su trabajo, fue a ver que el hombre que siempre lo transportaba a él y a su barril, estuviera bien. Lo atendió la esposa, que le dijo que el hombre estaba enfermo y que mandaría en su lugar a sus hijos. Este cambio fue fatal.

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Los dos jóvenes inexpertos abollaron el tacho al manipularlo y ese detalle sería crucial unas horas más tarde. Esa noche, su asistente repartió como siempre las llaves de los candados entre el público. Genesta siguió el ritual de siempre y se sumergió en el agua. Todo estaba listo para otra jornada de asombro y aplausos.

Pero el abollón que había sufrido el tacho impidió que el mecanismo secreto funcionara de forma correcta. Al darse cuenta de que no podría escapar, Genesta empezó a golpear frenéticamente desde el interior. Al oír estos golpes y advertir que algo fuera de lo normal sucedía, el público empezó a intranquilizarse. Ese fue otro detalle crucial, que decretó la muerte del escapista.

En efecto, el hombre podría haberse salvado, si aplicaba el "plan B", que era abrir el tacho con las llaves de los candados que conservaban los espectadores. Pero, ante la inesperada escena, éstos entraron en pánico y huyeron llevándose con ellos la herramienta vital. Así, condenaron a muerte al mago de las maravillas, al gran Genesta, que hoy está sepultado en el mismísimo cementerio de Frankfort.

Algunas fuentes afirman que murió en el escenario, ahogado en el tacho de leche, mientras que otras sugieren que lograron reanimarlo y que terminó muriendo horas más tarde en el hospital. Estos últimos trazan un paralelo con Houdini, del que también se dijo mucho tiempo que había muerto en medio de un truco, cuando en realidad falleció a causa de una peritonitis en el Sinai-Grace Hospital, de Detroit (un puñetazo que un joven le dio en el abdomen rompió el apéndice que ya estaba inflamado y eso derivo en la peritonitis). "Es mucho más espectacular decir que murieron en el escenario", explican.

Más allá del momento exacto de su muerte, lo que se sabe es que Genesta fue un fiel exponente de una época en la que estos espectáculos de escapismo congregaban multitudes y podían convertir a quién los exhibía en una persona admirada, famosa y millonaria. Todo eso fue Royden Joseph Gilbert Raison; solo que para ser un escapista perfecto le faltó aprender a escapar de su destino: el que lo llevó a morir delante de su público, una noche cualquiera, en un rincón de Kentucky.

* Si querés ver el la columna en vivo sintonizá los viernes a las 23 Lo que el día se llevó (martes a viernes) por LN+: 715 y 1715 de DirecTV, Cablevisión 19 Digital/ 618 HD y Flow, Telecentro 705 Digital, TDA 25.3, Telered 18 digital y Antina 6 digital.

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