Fiebre amarilla: en los centros privados no hay vacunas por las vacaciones de invierno

Crédito: Pixabay
Evangelina Himitian
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16 de julio de 2018  • 18:36

En la puerta del vacunatorio, en Emilio Lamarca al 3300, un cartel desalienta a las madres que llegan con sus hijos dispuestos a pincharse el brazo a cambio de unas vacaciones de invierno en Brasil o cerca. "Fiebre amarilla: no hay vacunas", dice. "¿Cómo que no hay? El pediatra me dijo que se las aplicara porque nos vamos a Cataratas. ¿Cuándo van a recibir?", dice Valeria Musco, que llegó con sus tres pequeños hijos. "No lo sabemos. Hasta agosto es muy probable que no", informa la empleada del centro.

Acto seguido, la madre comienza a hacer la ronda de llamados. Llama por teléfono a otros vacunatorios privados, y la respuesta que recibe es la misma. La vacuna no está disponible. Mientras esta madre hace los llamados, llegan otras familias con iguales intenciones y reciben las mismas malas noticias.

La Nacion se comunicó con los centros vacunatorios de Vacunar y Stamboulian y en los dos confirmaron que no tenían disponibilidad de esa vacuna por el momento. Algo similar había ocurrido en el verano, cuando la gran demanda de dosis por la masiva afluencia de turistas a Brasil, entre otras regiones afectadas, desbordó las previsiones. Las vacunas tampoco están disponibles en los vacunatorios gratuitos del Gobierno de la Ciudad ni en todos los hospitales porteños porque no se trata de una vacuna del calendario oficial local ni que abarque a toda la población, se explicó en el Ministerio de Salud porteño, sino que se la aplica es la persona que tiene pensado viajar a zonas donde existe el riesgo de la fiebre amarilla. Por esa razón, no suele estar disponible en esos centros o en hospitales. En cambio, si hay dosis disponibles en el hospital Muñiz, en Uspallata 2272. Allí se vacuna los días martes y viernes, de 8 a 13, sin turno previo pero con cupos limitados. Lo mismo que en hospital Pirovano, donde se dan números a las 7 de la mañana, los días martes, en avenida Monroe 3555

La Dirección de Sanidad de Fronteras, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, informó que ellos sí contaban con dosis para aplicar. Allí, las vacunas se dan de forma gratuita, y para ello hay que presentarse en avenida Pedro de Mendoza S/N y Blanes, justo debajo de la autopista, enfrente de la terminal de Colonia Express, en La Boca. Claro que previamente, hay que sacar turnos en la web. No se atiende a pacientes sin turno.

¿Qué ocurre si uno viaja a una zona donde hay fiebre amarilla sin la vacuna? El doctor Eduardo López, infectólogo, pediatra y jefe del departamento de Medicina del hospital de niños Ricardo Gutiérrez, explica que la recomendación, es vacunarse de diez a 14 días antes del viaje, para que el cuerpo desarrolle anticuerpos. "Las vacunas están disponibles en los centros públicos. Pero si una persona no pudo vacunarse, la recomendación es que evite la zona de forestas, porque el mosquito necesita los árboles para vivir. En las zonas de playa, no suele estar presente. Hay que colocarse repelente, cada dos o tres horas, si es el repelente común y 4 a 5 horas si es larga duración. Además usar ropa clara y larga, sombrero y usar mosquiteros y protección en las habitaciones. Al regresar, si diez días después se presenta fiebre, vómitos o diarrea hay que concurrir a un hospital e informarlo", apunta López.

Hoy hay seis provincias que vacunan contra la fiebre amarilla, en sus calendarios habituales: Corrientes, Misiones, Formosa, Chaco, Jujuy y Salta. Las zonas de Brasil donde se detectaron casos de fiebre amarilla son los estados de San Pablo, Río de Janeiro, incluyendo la Isla Grande, Espíritu Santo, Mina Gerais y San Salvador de Bahía. Los que están libres de fiebre amarilla son las playa de Río Grande y de Santa Catarina: Florianópolis y Bombinhas, principalmente y la región del Noreste.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral que se transmite a través de la picadura de ciertas especies de mosquitos. Puede ser grave y provocar la muerte. Las personas de mayor edad y los niños tienen mayor riesgo de presentar una enfermedad grave. No tiene tratamiento específico pero puede prevenirse de manera eficaz mediante la vacunación.

El uso adecuado de repelentes contra mosquitos también constituye una eficaz medida de prevención que no debe dejar de ser utilizado por personas que hayan sido vacunadas, ya que existen otras enfermedades que también pueden ser transmitidas por mosquitos.

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