Su cuerpo fue arrojado en un arroyo oculto en una heladera y ahora su familia exige justicia

Saturnino Noguera y Daniela Riveros, padre y prima de la víctima, piden justicia
Saturnino Noguera y Daniela Riveros, padre y prima de la víctima, piden justicia Crédito: Mauro Alfieri
La víctima tenía 22 años y era madre de dos hijos; por el brutal asesinato está detenida su pareja; para poder afrontar los gastos de ser querellantes, los familiares organizan rifas y peñas
Gastón Rodríguez
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17 de julio de 2018  

La familia de Yésica Noguera, cuyo cuerpo apareció dentro de una heladera arrojada a un arroyo de Lomas de Zamora , en noviembre de 2017, exige justicia. Con pocos recursos económicos pero mucha voluntad pudo pagar los honorarios de un abogado.

"Para la gente humilde -explica Daniela, la prima de Yésica que asumió el reclamo- es muy duro el acceso a una causa, vas todos los días a la fiscalía y te dicen que el expediente está en despacho o directamente no te atienden. Con un profesional que te patrocine es más fácil. Lo pudimos contratar con mucho esfuerzo, organizando rifas y peñas, pero lo hicimos porque queremos que la muerte de Yésica no quede impune como la de tantas otras mujeres pobres".

El 6 de noviembre pasado, Yésica, una joven de 22 años y madre de dos hijos, dejó de responder los mensajes que llegaban a su teléfono celular. Según la reconstrucción de los investigadores, ese día su pareja, Miguel Damián Ortiz, la golpeó y la estranguló en la casa que compartían en Ingeniero Budge.

Después la metió en una heladera y esperó hasta la noche para arrojarla en el Arroyo del Rey, en la localidad de Parque Barón. Pasó una semana hasta que un cartonero que recorría la zona encontró la heladera en una de las orillas. Al abrirla se espantó. El agua había descompuesto el cadáver y recién el 22 se pudo confirmar la identidad. Un tío de Yésica reconoció el piercing en el ombligo y el anillo en el dedo anular de la mano derecha.

El mismo día, la policía bonaerense detuvo a Ortiz, de 29 años y apodado Chori, en una casa de Alejandro Korn, partido de San Vicente, donde se había escondido luego del crimen.

"Nos presentamos en los tribunales de Lomas de Zamora para ver el expediente, pero nos dijeron que no podíamos porque no éramos querellantes. En ese momento tomamos la decisión de contratar un abogado", recuerda Daniela.

A fines de diciembre pasado, anticipándose a la feria de verano, la familia de Yésica se presentó en la causa como querellante a través del abogado Carlos Villar. Lo que aún restaba saber era de dónde iban a sacar la plata para pagar sus servicios.

A Daniela se le ocurrió organizar una rifa y una tía donó una máquina de coser para el sorteo. El bono, que incluía cinco números, valía 100 pesos.

"Teníamos 250 números y los vendimos todos -se ufana Daniela-. En los colegios, en el trabajo de cada uno, por redes sociales. Juntamos $25.000 que los usamos para pagar a dos abogados. El que estaba con el caso de Yésica y otro para que se encargue de velar por sus hijos -de cuatro y dos años- que estaban con la abuela materna en situación de abandono y maltrato. Así logramos acceder al expediente y también que el Estado le diera la tutela de los chicos a su madrina. Ahora están contenidos y rodeados de amor".

Rifas y peñas

Al ser aceptada como parte en la causa, la familia se enteró, por ejemplo, que en el allanamiento en la casa donde vivían Yésica y Ortiz la policía había encontrado partes de la heladera, una soga, un cable y manchas de sangre en el piso y las paredes. Sin embargo, lo que más les llamó la atención fue la carátula del hecho: homicidio agravado por el vínculo.

"Nosotros consideramos que se trató de un femicidio. Yésica era víctima de violencia de género y como suele pasar en estos casos no lo denunciaba por miedo. Por eso queremos que Ortiz sea condenado a cadena perpetua", se queja Daniela.

La Justicia suele ser más lenta con aquellos a los que no les sobra nada. Así que en marzo de este año volvieron a organizarse para recaudar dinero. Montaron una peña en un colegio de Lomas de Zamora y cobraron como entrada un bono colaboración de $30 pesos.

También se hicieron cargo del bufet vendiendo bebidas, choripanes y hamburguesas. Al final de la jornada les costó creer que habían ganado cerca de $30.000.

Para evitar comentarios de "personas maliciosas", al día siguiente la familia publicó en Facebook el detalle de lo recaudado y de los gastos, como los de difusión del caso -confección de remeras y afiches- o "viáticos", que incluyen los viajes a Tribunales. Este mes volvieron a organizar una peña.

Recaudación

"Entre la rifa y la peña recaudamos más de $56.000 y de gastos de la causa tuvimos casi $ 60.000. De otra manera nunca hubiésemos podido juntar ese dinero", se sincera Daniela.

Conmovido por los esfuerzos de la familia, el abogado les adelantó que seguirá trabajando aunque no volverá a cobrar honorarios. Daniela reconoce que es un alivio, aunque remarca que las necesidades económicas de la familia siguen siendo muchas.

"A Yésica -cuenta con amargura- pudimos pagarle solo la tierra en el cementerio. Con el próximo dinero que juntemos nos gustaría ponerla en un lugar mejor, donde sus hijos puedan ir a verla y llevarle flores".

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