Consejos para disminuir los celos entre hermanos

Dejá que la relación de hermanos fluya, no te tientes de interceder en todos sus conflictos
Dejá que la relación de hermanos fluya, no te tientes de interceder en todos sus conflictos Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Unsplash
Laura Gambale
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21 de julio de 2018  • 00:40

Ser hermanos no significa ser cómplices en todo ni mejores amigos de por vida, aunque me animo a decir que es lo que todas las madres deseamos para ellos. Crecimos con la frase "los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera" del popular Martín Fierro, pero cuidado, que no vaya a ser que por creencias socialmente arraigadas hagamos que los hermanos se quieran a cualquier precio, obligándolos a negar sus celos, enojos y diferencias.

Como toda relación, la hermandad es una construcción que lleva tiempo y que depende de la habilidad que cada madre y padre desarrolle para atender las necesidades particulares de sus hijos sin rotularlos ni etiquetarlos. Y acá aparece otro signo de alarma en el que todos alguna vez caímos: la tentación de definir a uno por oposición al otro cuando decimos "ella es tan tranquila y él es tan ansioso","la menor nunca tuvo problemas para dormir, en cambio la mayor hasta el día de hoy no duerme de corrido". Este tipo de comparaciones nunca, pero nunca, suman. Seamos conscientes de que tenemos un "súper poder" que puede ayudar a fortalecer la relación entre hermanos, o en el sentido contrario,a debilitarla.

¿Cuál es el origen de los celos?

Me gusta la explicación que da al respecto el pediatra español Carlos González, uno de los referentes actuales de la Crianza con Apego. Carlos analiza las conductas instintivas que el ser humano ha desarrollado durante millones de años para mantener y reforzar las relaciones afectivas. Como el hambre nos impulsa a comer, explica que de la misma manera los celos son instintivos y surgen incitándonos a hacer algo para defendernos de la amenaza de perder el amor de nuestro ser amado. Otro punto a tener en cuenta es que a los celos no hay que tratarlos, ya que no son una patología o algo negativo en sí mismo. Por nuestra parte, lo que deberíamos hacer es intentar de comprenderlos y aceptarlos, aunque muchas veces no podamos parar la pelea o sentir que fuimos escuchadas como nos hubiera gustado.

Celos a toda edad

Cuanto menor es la diferencia de edad más grandes parecerían ser los celos. Esto es cierto, porque un niño de apenas 6 meses y otro de dos años necesitan casi las mismas cosas: Tomar el pecho, dormir cerca de los padres, que le hagan upa cada vez que lo pide.

Si pensamos en diferencias de más de 5 años, es muy probable que el que hoy tiene 6 no quiera que lo traten como "bebé", de todas maneras, eso no quita que luchará por recuperar atención, horas de juego, lecturas de cuento, paseos exclusivos donde sea único/a protagonista.

Por otro lado, Valeria Roca, consultora psicológica y organizacional y creadora de Wakami Consultores, explica que si bien los hermanos mayores conocen la vida sin los hermanos menores, ello no implica indefectiblemente que su llegada tenga que desatar un "caos", o en todo caso, que los celos siempre provengan del hermano mayor hacia el menor. Muchas veces ocurre al revés, cuando los bebes comienzan a pasar de bando y se transforman en pequeños pares que quieren derechos y posibilidades que sus hermanos mayores ya adquirieron. En todos los casos, lo que realmente se pone en juego es la "pelea territorial", las delimitaciones de su privacidad, y el lugar que ocupan dentro del sistema familiar. "Pensemos que un hermano es el primer ser humano que nos limita siendo un par, acostumbrados a la autoridad asimétrica con los padres; ellos son un canal más simple para evacuar enojos, tristezas o cualquier sentimiento que nos esté atravesando, tenga o no que ver con el vínculo de hermandad", analizaba Valeria.

Los hermanos sean unidos... aunque peleen y sientas que se agota la paciencia
Los hermanos sean unidos... aunque peleen y sientas que se agota la paciencia Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Unsplash

Algunas de las formas más comunes en que aparecen los celos entre hermanos:

  • Querer imitarlo en todo
  • Enfrentarse verbal o físicamente
  • Somatizar su enojo y enfermarse más seguido
  • Llamar la atención exagerando algún síntoma
  • Relucir con énfasis los méritos logrados

En este escenario,¿crees que es posible ser una madre equitativa? Si lo consideramos equivalente a la idea de igualdad, no sería posible ya que no somos la misma con cada hijo, ¡y en buena hora! porque de serlo estaríamos perdiendo de vista las necesidades particulares, gustos, personalidades y singularidades de cada uno/a. De cualquier forma, hay prácticas súper útiles para colaborar en la relación de hermandad, y principalmente para aprender a no obstaculizar el vínculo.

Algunos tips para disminuir los celos

- No compararlos entre ellos ni sacar conclusiones sobre sus virtudes o defectos (y si hubiera mejor que no lleguen a sus oídos)

- No interceder ni bien comienza el conflicto, muchas veces ellos mismos lo resuelven si damos un tiempo.

- Buscar acuerdos, ya sea de tiempo, de compartir un juguete, de cambiar de actividad.

- Demostrarles que pelear no va a llevarlos a llamar más la atención porque no vamos a ubicarlos como víctimas o culpables, ni malos ni buenos. Muchas veces, aunque sepamos quien fue, más que nada cuando son muy pequeños, mejor es hablar en plural para que noten que ninguno de los dos saldrá ganando con la pelea.

- También es muy recomendable hablar de los celos con ellos, que sepan que lo que les pasa es normal, que no tienen que sentirse culpablespor no poder evitarlos. Probablemente cuando se sientan comprendidos,el miedo de perder nuestro amor disminuya, y así también la peleas que originan los celos cotidianos.

- Una reflexión final (¡que podríamos imprimir y leer todos los días!): "Si los padres logramos ser capaces de corrernos del centro y dejamos que el amor de hermanos trascienda, que ellos se unan, aunque sea enfrentándonos, y nosotros acompañando, pero no buscando ser pares, dando amor y límites a la vez, la hermandad se convertirá en el mayor vínculo de amor que puedan vivenciar nuestros hijos".

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Fuentes consultadas: Laura Gutman, escritora e investigadora de la conducta humana; Carlos González, pediatra español y uno de los principales referentes de la Crianza Natural. Valeria Roca, consultora psicológica y organizacional, creadora de Wakami Consultores. Maritchu Seitún, psicóloga especializada en Niñez y Adolescencia.

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