Forcejeos, gritos e insultos tras la cancelación de vuelos en El Palomar

Los pasajeros reclamaban por reservas perdidas y gastos en transporte

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Sofía Terrile
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19 de julio de 2018  • 11:41

Forcejeos, gritos e insultos: ese era el panorama en El Palomar en la madrugada del miércoles. En una época de alta demanda por las vacaciones de invierno, la aerolínea low cost Flybondi canceló tres vuelos por baja visibilidad y dejó varadas a unas 400 personas.

El aeropuerto reanudó sus operaciones en la mañana. Tras el escándalo de la madrugada, hubo explicaciones por parte de la aerolínea, la concesionaria del aeropuerto y el Estado, y hasta el pedido de una fiscalía de suspender preventivamente los vuelos de Flybondi.

El fiscal Jorge Di Lello, por medio de su subrogante, Franco Picardi, le pidió al juez Sergio Torres que suspenda "cautelarmente" los vuelos de Flybondi hasta que los organismos técnicos correspondientes se expidan sobre las condiciones de los aviones de la aerolínea, confirmaron a LA NACION fuentes judiciales.

El reemplazo del juez Torres por la feria judicial, Claudio Bonadio, derivó el pedido a un juzgado civil en San Martín, donde se espera que se le dé tratamiento en los próximos días a pesar del receso. Desde la compañía aclararon que aún no fueron notificados y que los vuelos siguen operando normalmente.

Sobre el episodio de la madrugada de ayer, una pasajera afectada explicó que su viaje hacia Córdoba, que debía partir a las 21, se pospuso para la 1:40 de la madrugada sin previo aviso. Cuando llegó a El Palomar , se encontró con cientos de personas en la misma situación que ella.

Narró que, si bien el aeropuerto está preparado en cuanto a la infraestructura, no había suficientes asientos para que todos los pasajeros que esperaban -entre ellos niños y bebés- pudieran ubicarse.

Cerca de las 2:30 de la madrugada llegó el anuncio por altoparlante: los tres vuelos, que debían despegar hacia Córdoba y Mendoza, serían cancelados por baja visibilidad. Los ánimos ya estaban caldeados y estalló la furia.

Los pasajeros varados se quejaban porque perdían reservas de hoteles y por los gastos en transporte para moverse hacia y desde el aeropuerto. Los tres empleados de Flybondi que había en el lugar se enfrentaron a decenas de clientes enojados que les gritaron y, en algunos casos, llegaron a empujarlos.

Como la compañía solo tiene canales digitales de atención al cliente, las personas varadas no pudieron resolver todas sus dudas en el momento. La pasajera que viajaba a Córdoba narró que intentó comunicarse por esa vía, pero que no obtuvo respuesta, por lo que toda la información que consiguió sobre su vuelo fue en el aeropuerto: le reembolsarían el dinero que gastó en los pasajes en su tarjeta de crédito.

Responsabilidades compartidas

Desde la areolínea explicaron que se intentó buscar todas las alternativas posibles de reubicación, desde aviones de la misma compañía -que en este momento son cuatro en lugar de cinco por el accidente ocurrido en Misiones- hasta los de otras empresas, pero que por la alta demanda no fue posible.

Las soluciones alternativas, detallaron, son el reembolso del dinero o dejar un ticket abierto a 30 días para que puedan compensar el vuelo cancelado. Además, la compañía explicó que la cancelación no fue responsabilidad suya, sino que se debió a que el aeropuerto no cuenta con la tecnología necesaria para operar en condiciones de baja visibilidad.

"Es importante aclarar que Flybondi no participa en las determinaciones sobre las condiciones de operación del aeropuerto ni tiene injerencia en la infraestructura con la que cuenta", informaba el comunicado que la empresa distribuyó esta mañana.

Desde Aeropuertos Argentina 2000, la concesionaria del aeropuerto, aclararon que es la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) la que determinó que El Palomar no pudiera operar con una visibilidad menor a 2700 metros -en Aeroparque esa distancia se reduce a 800 metros- por lo que hay mayores posibilidades de que una llovizna afecte las actividades.

Desde Flybondi añadieron que, además de las restricciones en jornadas de baja visibilidad, el aeropuerto "no cuenta con la tecnología necesaria" para poder operar.

Esa tecnología es el acondicionamiento del Sistema de Aterrizaje Instrumental (ILS, por sus siglas en inglés), que funciona plenamente en Ezeiza y Aeroparque. Voceros de Aeropuertos Argentina 2000 aclararon que la mejora de esta herramienta en El Palomar es una inversión que corresponde al Estado Nacional.

ANAC explicó que la inversión por parte del Estado ya está hecha, pero que "falta un procedimiento que están llevando adelante el concesionario y las autoridades para bajar los mínimos de visibilidad". Se está trabajando para contar con esta tecnología en un mes, dijeron desde el organismo.

Este no es el primer episodio de inconvenientes de Flybondi en El Palomar. De hecho, el primer vuelo de la aerolínea hacia el aeropuerto tuvo que desviarse a Ezeiza por una tormenta eléctrica. Durante un tiempo, además, la compañía tuvo que operar en Ezeiza y Aeroparque por un amparo que pidieron los vecinos para que se realizaran estudios de impacto ambiental.

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