El marginal 2: toda la crudeza y la barbarie al asador, en el primer episodio

Claudio Rissi es Mario Borges, un recien llegado en San Onofre
Claudio Rissi es Mario Borges, un recien llegado en San Onofre
Ricardo Marín
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18 de julio de 2018  • 12:35

El marginal II es una segunda temporada que paradójicamente no continua contando lo que pasó en la primera sino que muestra lo que pasó antes en la cárcel de San Onofre. La primera temporada finalizaba con el motín en ese penal y un enorme incendio que parecía que no dejaba nada más que contar. Sin embargo la manera en que se resuelve el pasaje de aquella historia a la precuela que se desarrollará en la segunda temporada es muy ingeniosa. Sin adelantar detalles de la historia, para quienes aún no vieron el primer episodio, podemos decir que en una corta secuencia con que se inicia el capítulo se produce la salida de Pastor, el personaje que interpretaba Juan Minujín , la llegada de Patricio, el que interpreta Esteban Lamothe y en todo este pasaje se resuelve otra cuestión que involucra a un personaje que se ganó un montón de fans en la primera parte y que quedaron muy enojados con lo que aparentemente mostró el final.

Inmediatamente el relato retrocede tres años y cuenta la manera en que los hermanos Borges (Claudio Rissi y Nicolás Furtado ) caen presos y su llegada a San Onofre. Por ese entonces ellos, aunque en el mundo del hampa son respetados, en la cárcel no son nada y quien la maneja es "El Sapo" (Roly Serrano), un personaje con un poder y una crueldad enormes, al que tendrán que enfrentar. Junto a los Borges llega Patricio (Lamothe) al que se lo ve como alguien absolutamente ajeno a este ambiente, en constante actitud defensiva por el temor a lo que le toque enfrentar, que no tiene ni idea lo que será.

Trailer de El Marginal II

3:48
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El primer episodio maneja muy bien la necesidad de presentar a los personajes que se incorporan y, como dijimos antes, el pasaje entre la primera y esta segunda parte, sin descuidar la acción y el suspenso para atrapar a la audiencia. El capítulo multiplica los niveles de violencia que mostraba la primera parte, pero lo equilibra con una estética, en todo lo que rodea a "El Sapo", que mezcla lo desagradable con un humor grotesco que diluye las situaciones de barbarie en una impresión de irrealidad.

Lo que mostró el capítulo de cada personaje y de las historias que los involucran no permiten extrapolar demasiado sobre el futuro de los siete capítulos restantes. De algunos personajes como Antín ( Gerardo Romano ), el director de la cárcel, o Ema ( Martina Gusmán ) la asistenta social, quienes vieron la primera parte ya saben qué papel juegan, aunque esta precuela permitirá conocerlos con mayor detalle. Otros como el de Rita ( Verónica Llinás ) generan interés por conocerlos. La calidad artística, tanto en la interpretación, como en el trabajo de los rubros prometen, según lo que se vio en el episodio emitido, una propuesta muy atractiva.

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