Las mil y una noches de pasión

Nicolás Artusi
Nicolás Artusi PARA LA NACION
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22 de julio de 2018  

Debajo de la túnica y el turbante, nada: entre los tapices y los oropeles que ninguna novela turca envidiaría, el sultán somete a una de las mujeres de su harén, desnuda de pies a cabeza aunque protegida por un pudoroso velo. Es una escena de Arabian King, una de las películas porno más populares de los últimos tiempos, o el pasaporte a la fama de Antonio Suleiman, un refugiado sirio que es la última superestrella del cine XXX. A los veinte años, él vive en Alemania, adonde llegó huyendo de la guerra civil que desangra su país. Y aunque todavía sueña con ser actor de Hollywood, el maltrato a los inmigrantes ("no me querían ni para limpiar restaurantes", se lamenta) lo llevó a debutar ante las cámaras con una actriz española y acabó convirtiéndose en el rostro de un subgénero de moda en esta época: el porno de refugiados.

Su historia es digna de una película. Aun adolescente, Suleiman huyó de Alepo, su ciudad natal en Siria, un lugar casi totalmente destruido por la guerra civil y el terrorismo. Cuando llegó a Turquía, la mafia que trafica con las esperanzas de los refugiados le exigió tres mil euros para seguir camino hasta Grecia y un grupo de contrabandistas le vendió un pasaporte falso, con el que viajó a Alemania hace seis años. Sin padres y sin euros, vagabundeó por Holanda, Bélgica y España. Y en Barcelona le presentaron a la actriz Gala Brown, con la que filmó sus primeras escenas. "Mi video era lo mejor que había hasta ese momento en el porno árabe", dijo al diario español El Mundo: "La calidad de la pornografía en Medio Oriente es un desastre, son generalmente videos caseros y están muy mal hechos". Hoy reside en Colonia, adonde convive con otros dos millones de exiliados, y ya con un pasaporte de refugiado, piensa fundar una productora que imponga turbantes y velos ahí donde no suele vestirse nada.

"Porno hijab" es una de las categorías más buscadas ahora en internet: si la industria del cine para adultos siempre fue precoz para adaptar los fenómenos de la cultura popular (hay versiones porno de Game of Thrones, las películas de guerra, las comedias de preparatoria y hasta de Los Simpson) hoy explota la vulnerabilidad de los refugiados sirios, más de cinco millones de personas que debieron abandonar su país para no perder la vida. El subgénero incluye grandes producciones y filmaciones amateur que se volvieron virales, como el video de dos jóvenes voluntarios de las Naciones Unidas que organizan una orgía en un campo de refugiados mientras otro graba todo con su teléfono. Acaso el furor sea coherente con la geopolítica del porno: se informa que los países donde se busca mayor cantidad de material XXX son Pakistán, Egipto, Vietnam, Irán, Marruecos, India, Arabia Saudita y Turquía.

Hijo de una familia musulmana conservadora para la que se convirtió en un deshonor, Suleiman demuestra ante las cámaras la proverbial virilidad árabe. En las mil y una noches de pasión, aún acaricia el sueño de ser un actor respetable y mientras tanto es el más inesperado vocero del drama sirio que hizo carne un antiguo anhelo pacifista: hagamos el amor y no la guerra.

LISTAMANÍA: CINCO DATOS DE REFUGEE'S WELCOME, UN CORTO PORNO DE REFUGIADOS

  • 1. El director. El cineasta canadiense Bruce LaBruce estrenó su último cortometraje, una ficción porno que busca denunciar los abusos a los que son sometidos los refugiados en Europa.
  • 2. La trama. En escasos veintidós minutos, es la historia de un joven poeta refugiado sirio que es rescatado por otro poeta, un punk checo, del ataque de cinco neonazis alemanes.
  • 3. La escena. El poeta checo lava los pies del refugiado sirio y así, con resonancias bíblicas y fetichistas, se inicia una relación sexual explícita filmada sin esconder ningún detalle.
  • 4. La política. "El problema de los refugiados se ve a base de números, sin considerar los aspectos humanos", dijo LaBruce, que ya había filmado porno sobre la ultraderecha.
  • 5. La polémica. El corto Refugee's Welcome se estrenó directamente en internet después de que el Festival de Berlín rechazara su exhibición en los cines de la muestra.

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