Quién es el argentino que está detrás de la impactante recuperación de Novak Djokovic

El argentino Badio y Djokovic, hace unos días, caminando por las instalaciones de Wimbledon; el santafecino trabaja con el serbio desde mayo de 2017
El argentino Badio y Djokovic, hace unos días, caminando por las instalaciones de Wimbledon; el santafecino trabaja con el serbio desde mayo de 2017 Crédito: Thomas Lovelock / AELTC
Sebastián Torok
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19 de julio de 2018  • 00:23

"24 por 24. Ese es mi horario", dice Ulises Badio. Y no exagera. Nacido en Santa Fe, criado en Villa Carlos Paz, se formó en la Universidad de Córdoba y se perfeccionó en Nuevo México, Valencia y Roma. "Uli" es el fisioterapeuta personal de Novak Djokovic , el reciente campeón de Wimbledon . Y es mucho más también. Desde que el serbio lo conoció en el Abierto de Roma y lo contrató en mayo de 2017, es la única pieza del "Team Nole" que no se modificó. Es más: durante el peor período emocional y deportivo del exnúmero 1, entre julio de 2017 y enero pasado, cuando finalmente decidió operarse de la lesión en el codo derecho que lo mortificaba, más se consolidó la relación.

"¿Cuál es mi virtud? Trabajo en silencio", suelta Badio, modesto. Algo más ha de tener, claro. Licenciado en kinesiología y fisioterapia, especialista en trastornos de hombro, codo y mano, y con conocimientos de medicina y nutrición china, ayudó a Djokovic a salir del pozo. Lo energizó, lo cuidó, lo rehabilitó. Y sigue haciéndolo.

Andre Agassi y Radek Stepanek, que acompañaron a Nole como entrenadores hasta los primeros meses de esta temporada, ya no están. Tampoco el preparador físico Marco Panichi. El coach Marian Vajda, mentor del tenista balcánico, había tomado distancia en mayo de 2017 en un momento turbulento, pero Djokovic volvió a convocarlo y a confiar en Montecarlo 2018. También volvió a sumarse otro viejo conocido: el preparador físico Gebhard Phil Gritsch, alias "GG". "Estoy muy agradecido a Marian y a GG por volver. Después de un año sin trabajar con ellos, continuaron sus vidas, haciendo cosas diferentes, pero dejaron eso de lado para volver conmigo, ayudarme a estar donde estoy en este momento", expresó Djokovic. En su anhelo de recuperar antiguas opciones y costumbres exitosas, se podría haber pensado que el actual número 10 del ranking incorporaría también a Miljan Amanovic, el fisioterapeuta que lo asistió en la época de oro. Pero no lo hizo. Badio se mantuvo firme, fiel, siempre atento, siempre dispuesto a solucionar los problemas de Djokovic. El argentino vive en Italia, pero viaja constantemente a Montecarlo y Belgrado, lugares donde reside el tenista. Es casi la sombra del campeón de 13 torneos de Grand Slam.

Badio está en todos los detalles; se encarga de los ejercicios de rehabilitación, de la planificación de sus comidas y hasta de preparar los batidos vitamínicos. Djokovic tiene confianza plena en él. Cuando recibe del santafesino algo para tomar ni siquiera le pregunta qué le da; no tiene tiempo por perder y confía en que lo que recibe es lo adecuado para ese momento.

Juntos vivieron momentos delicados. Después de Wimbledon 2017 (cuando el tenista, dolorido, quedó eliminado en los cuartos de final), el serbio se ausentó del circuito todo el semestre. Durante ese período probaron tratamientos conservadores y menos invasivos, tratando de evitar la cirugía (algo que finalmente se concretó en una clínica de Suiza, este año). Infiltraciones, medicamentos, fisioterapia. El dolor continuó torturándolo. Encima, era muy difícil tener que explicar a cada uno que preguntaba qué sucedía, cuándo regresaría el Djokovic que había deslumbrado en el circuito.

"Siempre el dolor físico va acompañado por dolor psicológico", reflexiona Badio, cultor del bajo perfil. Ese tiempo sin competencia, si bien no fue ideal porque la lesión no fue resuelta, le sirvió al fisioterapeuta para entender en profundidad a Djokovic, para conocer sus rutinas y su filosofía, para dominar sus tiempos. "Un paciente 'normal' después de una sesión de fisioterapia se va a su casa, con su familia, y sigue con su trabajo sin drama. Acá se trataba de un deportista profesional de súper elite, que intentaba curarse, y los segundos y los minutos valían oro. No se podía perder tiempo. el desafío era muy grande. Pero siento que me preparé toda mi vida para este momento. Me sentía preparado", explica Badio, involucrado en una aventura apasionante, como él la describe.

Estar siempre un paso adelante. Tener una solución a mano, incluso antes de que el jugador la necesite. Son algunas de las máximas de Badio, que suele escapar, con amabilidad, de los medios periodísticos. "Hablo atendiendo al paciente, que es quien me confía su cuerpo. Con Nole es así: si él se siente bien, yo me siento bien. Tengo una filosofía de vida cercana a la china, bastante distinta a la clásica occidental. Para mí no todo es blanco o negro; hay grises también. Hay que buscar soluciones, con trabajos en una camilla, con charlas profundas, con ejercicios. Siempre", expresa el santafesino.

Djokovic, que hasta que el domingo pasado, cuando rompió la racha negativa, había logrado por última vez un certamen de Grand Slam en Roland Garros 2016, posee una estructura fisiológica natural que le otorga una elasticidad anormal. Sin embargo, las cuatro sesiones diarias de stretching (estiramiento) colaboran para que el balcánico siga emulando al Hombre Elástico en los courts. Sobre el césped de Wimbledon volvió a destacarse en jugadas casi sobrenaturales, dignas de un personaje de comic.

En la cena de los campeones de Wimbledon, el domingo, Djokovic, rodeado por su equipo de trabajo y parte de su familia, se emocionó. "Hoy duermo con el trofeo", dijo, y brindaron, sin perder de vista el pasado reciente. Fue un desahogo después de tanta oscuridad deportiva. Y allí estuvo Badio, como uno más, levantando la copa, con los ojos humedecidos. "Ulises, vos siempre soñando", le decía mamá Isabel al adolescente fanático del cuarteto y el chamamé que antes de dejar la Argentina anhelaba conocer el mundo. En parte, su sueño se cumplió. Con Djokovic al lado.

Hasta Vajda llegó a dudar sobre el futuro de Nole

"Desde que comencé a trabajar con él otra vez, todos los días he dudado. Porque había que traer de nuevo al mejor Novak. Y él pensaba de manera negativa, algo que nunca había pasado. Pero se ordenó a sí mismo y luego sucedió lo del título en Wimbledon. Creo que yo le aporto la rutina, le traigo la calma, la confianza en lo que está haciendo. Lo veo en sus ojos", señaló, en Sport360.com, el entrenador Marian Vajda, que volvió a trabajar con Djokovic luego de varios meses de distanciamiento.

Los próximos desafíos, sobre superficie dura

Luego de celebrar en Wimbledon, el tenista serbio tomó un descanso y reaparecerá en el Masters 1000 de Toronto, que comenzará el 6 de agosto. Sus próximos torneos serán los siguientes: Cincinnati, Abierto de Estados Unidos, Shanghái y París-Bercy. Está 5º en la carrera al Masters de Londres.

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