Cómo entrenar tu metabolismo

Crédito: Shutterstock
Daniel Tangona
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22 de julio de 2018  

El término está de moda. Se usa en todo tipo de ejercicios y actividades físicas, desde crossfit a tenis. Es canchero y está en boca de todos. También se habla seguido y mucho del metabolismo . De que hay quienes tienen uno rápido (y entonces comen de todo y no engordan) y otros con uno más lento, que deben cuidarse más. Y aunque no lo sepan tantos, ambos términos pueden unirse para dar lugar a un concepto muy interesante: el entrenamiento metabólico.

Para ahondar en este tema, me entrevisté con la doctora Siman Menem, médica que se dedicó a estudiar y trabajar sobre endocrinología y metabolismo. Ella me explicó que este último es la capacidad que tiene el organismo para producir energía a partir de los nutrientes, sean estos hidratos de carbono, grasas, proteínas u otros. Y que dentro del gran juego metabólico se integran los líquidos (por ejemplo, cuánta agua tomamos), el sueño, y factores como la actividad física, el sedentarismo, el estrés crónico y los estados emocionales.

Por eso, para que el metabolismo de cada una de nuestras células funcione a pleno, tenemos que aprender qué nos hace bien y qué podemos hacer. Allí es donde entra en acción la idea de entrenar esta capacidad. Como suelo repetir, no todos debemos hacer lo mismo y, a la vez, no todos hacemos lo que deberíamos. Y ahí, en ese mismo momento, es cuando dejamos de entrenar a nuestro metabolismo. O cuando comenzamos a hacerlo, pero en detrimento de nuestra salud. Cuando, por ejemplo, nos alteramos sin razón, estamos movilizando vitaminas, minerales, azúcares, grasas y proteínas en el camino incorrecto. Es decir, le estamos enseñando al metabolismo a desperdiciar nutrientes.

Quise entonces preguntarle a la doctora qué debemos hacer para recuperar la salud y entrenar el metabolismo a nuestro favor. "En principio, asumir que el cuerpo es lo más preciado, pero que las emociones y el entorno nos condicionan, por lo que todos los días debemos ser conscientes y dirigir nuestro foco hacia la practicidad", sostuvo la profesional.

¿Cómo? Practicando una intención que después se debe repetir hasta lograr su automatización. Por caso, hacer ejercicio, algo que en el fondo es solo cuestión de voluntad. Esto llevará a entrenar a diario el metabolismo, y a la vez puede hacernos sentir tan bien que luego se acompañe con nuevos hábitos alimenticios y pequeñas modificaciones diarias, como pararnos y caminar cuando estamos hablando por celular o subir por la escalera en vez de por el ascensor. "El cerebro registra estos cambios, y así el metabolismo comienza a entrenarse, porque esto produce placer a nivel químico, sensorial, sensitivo y emocional", apunta Siman Menem.

Pasito a paso, entonces, podemos adiestrar nuestras células y su capacidad de trabajar en nuestro beneficio. Y así, esa hora de ejercicio que hiciste no será nunca un esfuerzo aislado, sino una huella más en el camino a una vida saludable, con impacto mucho más allá de los cambios físicos más evidentes. Sin duda, algo para pensar la próxima vez que te cueste ponerte las zapatillas para ir a entrenar.

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