Bigolates de chocote, me pone alegre: música y juegos con un grupo carismático

Jazmín Carbonell
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20 de julio de 2018  

Buena / Autores: Bigolates de Chocote y Martín Joab / Dirección: Martín Joab / Música original: Bigolates de Chocote / Elenco: Adriana Paula García, Verónica Belloni, María Marcela Herrera y Patricio Famulari / Músicos: Julián Cusmano, Germán Weil / Escenografía y vestuario: Azul Borenstein / Coreografía: Valeria Narváez / Iluminación: Santiago Abate / Asistencia: Luciana Calarota / Teatro: Paseo La Plaza / Funciones: todos los días, a las 16 / Duración: 60 minutos.

Julio puebla de propuestas infantiles la calle Corrientes. Desde las más conocidas por tratarse de personajes conocidos de la tele o de alguna película, pero hay otras más tímidas que llegan con un largo recorrido a cuestas. Este es el caso del grupo musical y lúdico infantil Bigolates de Chocote. Animaciones infantiles, circuitos alternativos a los que llegan aquellos padres que buscan algo diferente, ligado a la creatividad, a los estímulos sensoriales y menos a las estridencias y a las euforias injustificadas que tanto se encuentra en la platea infantil. Y de tanto rodar y rodar llegaron el año pasado al Teatro Nacional Cervantes con Deseos inquietos. A los cuatro que componen el grupo se les sumó al viaje Martín Joab, dupla creativa del clown Marcelo Katz con la misión de dirigirlos y armar un espectáculo. Lo hicieron. Este año siguieron en esa dirección y armaron un espectáculo nuevo: Me pone alegre. En ambos proyectos, el disco con las canciones acompaña el viaje.

Me pone alegre es esencialmente una excusa para jugar, como siempre. Marce, Adri, Vero y Patri -los cuatro actores, músicos, bailarines, clowns- diseñan un Bigo-Mega-Plan para que sus canciones viajen muy lejos. Por eso, y a través de ideas, canciones y juegos en los que se invita a la platea a la imaginación, se van encabalgando situaciones diversas, disparatadas muchas de ellas que buscan que sus canciones lleguen a muchos lados, al mar, al cielo, para que el universo se llene de alegría. Canciones lindas, amables, simples y simpáticas con poco despliegue escenográfico -a diferencia de la propuesta pasada en la que entraban a jugar a escena muñecos fabricados con materiales reutilizados- que por momentos se siente su falta al tratarse de un escenario grande y una propuesta para una platea más numerosa.

La propuesta tiene momentos divertidos y canciones pegadizas -especialmente "Me pone alegre" y la ya conocida por sus seguidores "Fotos"-, pero por momentos la distancia entre platea y escenario se vuelve insalvable. Esos recursos y juegos que propone el grupo, y que de alguna manera marca su sello porque apela fuertemente al uso de la creatividad y de la imaginación de todo el público, chicos y grandes incluidos, se disfrutan mucho más en espacios reducidos. De todos modos, el carisma del grupo con dos músicos invitados en escena refresca el panorama infantil, dan alegría y aportan canciones -reggaes, flamenco, cumbia, rock- que son claramente para toda la familia.

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