Del rugby a la radio: las pasiones de Raúl Taquini no tienen límites

Con su programa Danza con Rulo, el exrugbier pudo desarrollar una idea que contagia empatía y un estilo de vida de disfrute entre amigos
Con su programa Danza con Rulo, el exrugbier pudo desarrollar una idea que contagia empatía y un estilo de vida de disfrute entre amigos Fuente: LA NACION
Pablo Mascareño
(0)
20 de julio de 2018  

Cuando todas las mañanas se enciende la luz roja del set de Radio Simphony que marca la salida al aire de Danza con Rulo, Raúl Taquini confirma que no se equivocó, que lo suyo es la comunicación, la llegada al otro con algo para contar. Hace tres años ideó su programa con amigos y se lanzó a esta aventura que sale al aire, de lunes a viernes, a las 11 de la mañana, por el 91.3 del dial y por streaming a ese universo de oyentes sin fronteras. Taco, como le decían sus compañeros del colegio; Rulo, como lo bautizaron sus amigos del club CUBA, o Raúl, como reza su documento, sabe que no erró al ser fiel a ese llamado profundo, a esa voz, vaya paradoja, que lo impulsaba a desarrollarse en los medios de comunicación.

" Danza con Rulo es un magazine general donde realizamos notas a deportistas o a figuras del espectáculo. Nos animamos a hacer algunos sketches y a disfrutar como se disfrutan las reuniones con amigos. Es una hora divertida para olvidarse de todo", explica a LA NACION quien fuera uno de los reconocidos rugbiers del CUBA, ese querido y simpático representante de la emblemática casaca de la zona norte que debutó en primera frente a Atlético de Rosario en 1987. Apelando a un formato libre y sin ceñirse a una estructura fija, en algunas ocasiones, el programa se emite desde exteriores. El equipo ya salió al aire desde la ciudad de Salto o desde el campo de Rubén "Mago" Capria, en General Belgrano. "Estoy convencido de que si nosotros la pasamos bien, el oyente también estará a gusto con nuestra propuesta", dice.

La mesa del estudio es compartida por verdaderos compinches, todos exrugbiers. Marcos Ortiz de Rosas; Joaquín del Carril; Alfredo Celesti y Nicolás Vázquez, un periodista no vidente que se sumó al grupo con entusiasmo, salen todos los días al aire para canalizar una pasión que enamora tanto al que la ejerce como al que es destinatario. "Hacer radio es maravilloso porque no te exige la preparación estética de la televisión. Acá no hay que maquillarse ni ponerse el traje", comenta Rulo, quien conoce las exigencias visuales de las cámaras ya que durante 25 años relató para ESPN y hoy hace lo propio para la cadena Fox Sports.

"Macaya Márquez hay uno solo", le dijo alguna vez su padre, fallecido hace tan solo un mes, a Raúl "Rulo" Taquini, intentando convencerlo de que el mejor camino para su vida era continuar los mandatos familiares en la escribanía, intentando desalentar el deseo de su hijo por el deporte y la comunicación. Pero Rulo sabía que lo suyo no eran los escritorios. Sin embargo estudió Abogacía en la Universidad Católica Argentina y se recibió con honores en 1994. Tarea cumplida. Anhelo insatisfecho. "Al recibirme, me di cuenta de que lo mío era otra cosa. Nunca ejercí lo que estudié. Siempre me gustaron todos los deportes y, además, el periodismo, de hecho, cuando jugaba, también relataba partidos de chicos y hacía la revista del club. Jamás estudié periodismo, pero, desde joven, me di cuenta de que lo mío no era aquella carrera que había seguido", confiesa.

Ya lo dijo Aristóteles que uno de los siete motores del hombre es el deseo. Y aunque la filosofía no es su universo, Rulo no fue esquivo a esa voz interior que jamás falla. Un poco de intuición y mucho de afán por ser eso que soñaba ser.

Conscientemente, o más allá de la razón, toda acción humana se sostiene en algo para transmitir. El deporte no está exento de esto y es, indudablemente, una forma de comunicar desde el lenguaje corporal y la competencia. Será por eso que Rulo Taquini encuentra nexos entre su vieja afición y el periodismo que hoy ocupa buena parte de su vida: "Cuando hacés un deporte, hay gente que te va a ver. Cuando relatás, es uno el que le dice a la gente lo que está viendo. En definitiva, siempre hay alguien que cuenta y otro que recibe el mensaje", concluye.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.