El Conde Hara Duck: un genial experto en datos inútiles de los famosos

Fernanda Iglesias
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20 de julio de 2018  

Ezequiel Hara Duck ya era raro de chico. Jugaba a hacer radio con el portero eléctrico de su casa y escuchaba Continental solo, encerrado en su cuarto. A los 13 años descubrió la Rock & Pop y sus distintos segmentos. Como no le alcanzaba esa programación, empezó a buscar radios alternativas. Descubrió a Sebastián Wainraich y ahí arrancó todo: llamó por teléfono al programa para contestar una consigna. Al día siguiente volvió a llamar, al día siguiente también y al día siguiente también. "Era Ezequiel de Boedo, el loquito que llamaba todos los días", recuerda hoy este hombre que, a fuerza de insistir, se convirtió en productor de radio y hasta en uno de los personajes de Metro y Medio. Con ustedes, el Conde Hara Duck, experto en datos inútiles sobre los famosos.

-¿Llamabas a otros programas o solo al de Wainraich?

-Llamaba a algunos programas de La Tribu... También al programa de Lalo Mir en Rock & Pop. Pero en el de Seba tenía una presencia más destacada: ellos esperaban que yo llamara. De hecho, a veces la productora me decía: "Ayer no llamaste". Y después de FM Sol, Wainraich se fue a FM Power a hacer el mismo programa desde la cancha de Ferro, transmitían desde abajo de una de las tribunas. Y un día él me dijo que vaya al programa a ayudar. A las dos semanas, el programa no existía más.

-¿Qué hiciste?

-Después de eso tuve mi propio programa en FM Power, en el que hacía producción y salía al aire también, y después hice radio en otras emisoras alternativas. Hacía columnas de espectáculos, por ejemplo.

-¿Por qué espectáculos?

-Porque me gusta y es de lo que sé. Fui encarando hacia ese lado, me fui especializando y fui virando mis consumos culturales hacia ese lado.

-¿Te definirías como periodista de espectáculos o como alguien que le gusta el espectáculo y habla del tema?

-Sé de espectáculos, pero no me defino como periodista de espectáculos.

-¿Qué estudiaste?

-Estudié dos carreras de mentira: cine en la ORT y radio, en Eter. Ninguna de las dos las considero una carrera de verdad, comparándolas con Derecho o Medicina, por ejemplo.

-¿Cómo entraste a Metro y medio?

-Yo me seguía cruzando a Sebastián en distintos lugares, más que nada en el teatro. Y en un momento se fue Malena Guinzburg de la producción de Metro y medio, y Sebastián me mandó un SMS diciéndome que se quería juntar conmigo porque quedaba vacante ese puesto y yo era candidato a ocuparlo. Esto fue un jueves y el lunes empecé.

-¿Ahí empezó tu personaje del Conde?

-Sí, yo tenía una campera que me hacía como un doblez en el cuello que parecía un conde. Lo dijo Julieta Pink al aire y quedó.

-¿Cómo te empezaste a especializar sobre los datos de los famosos?

-Yo escucho mucha radio y veo muchos programas de televisión. Y también leo muchas entrevistas periodísticas, no solo de famosos, puede ser también de artistas, de deportistas, científicos, escritores. Y también armo la data de los entrevistados del programa. Así me van quedando grabados los datos de los personajes.

-¿Y cómo se llegó a que eso sea una sección en el programa?

-Un día a Sebastián se le ocurrió hacer una sección con eso porque siempre que venía alguien a la radio yo le tiraba datos. Muchos que se podían reproducir al aire y otros que no tanto. Entonces un día lo probamos al aire, fue un éxito y quedó una sección que se llama El Frontón HD, en la cual la gente me tira nombres de famosos y yo les tiro dos o tres datos poco conocidos de esas personas.

-¡La pegaste con una pavadita!

-La sección estuvo mucho tiempo al aire y hasta saqué un libro que se llama Colección de datos inútiles.

-¿A veces inventás datos?

-No, no, no. No invento. Al aire no puedo inventar porque me puedo comer un juicio por decir algo que no es. La gente me asocia mucho con ese personaje del cual no estoy tan cerca hoy en día.

-¿Tuviste problemas con algún famoso?

-No, nunca.

-¿Escuchás mucha radio?

-Mi consumo de radio es muy ecléctico. Escucho desde Gente sexy y Ernesto Tenembaum a la mañana hasta un programa de intelectuales a la noche que se llama El sordo y el erizo. Y también escucho el programa de Lafauci.

-¿Escuchás todos los días lo mismo o vas variando?

-Generalmente tengo una rutina. En una época escuchaba mucho el programa de Marcelo Polino, que me parecía una droga total. Ahora no puedo escucharlo porque estoy haciendo El lobby, con Alejandro Bercovich, en Radio con Vos. Es un programa que va los sábados, de 10 a 13, y que es mi creación. Tiene política, temas sociales... Funciona. Tiene mucho público.

-¿Te consideras un freak?

-Es raro. Para muchas cosas me siento outsider. Dirijo una obra de teatro para una sola persona, por WhatsApp. Me encanta el teatro. Pero en ese mundo soy el de la radio. Trabajé en televisión y en televisión también soy el de la radio.

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