Reseña: Vernon Subutex 3, de Virginie Despentes

Con epicentro en Francia, un furioso retrato del presente
Diana Fernández Irusta
(0)
22 de julio de 2018  

"Se empeñan en cargarse el derecho al trabajo, pero, pedazo de imbécil, si no tienes ni la más mínima idea de cómo gestionar tu empresa, ya puedes emplear esclavos, que los números en la vida van a irte mejor?". La Véro escupe furia entre trago y trago; insulta a los hijos de las élites francesas, los acusa de estar "corrompidos hasta la médula"; denuncia que, encima, "no podrían ser más burros". La Véro, alguna vez profesora en los suburbios parisinos, dio más de un mal paso y terminó donde está ahora: hundida en el alcoholismo, la pobreza y la calle, mascullando monólogos, codiciando -porque aún sabe mirar- a algún hombre especialmente bello, segregando una furia densa, rencorosa, sin salida.

La Véro es uno de los tantos personajes que pueblan la trilogía Vernon Subutex, éxito de ventas en Francia que derivó en la realización de una serie televisiva, playlists en Spotify con los temas musicales mencionados en sus páginas y, por sobre todo, la consolidación de su autora, Virginie Despentes, en el universo cultural francés. Miembro de la Academia Goncourt desde 2016, Despentes se hizo conocida por la virulencia feminista del manifiesto autobiográfico Teoría King Kong (recientemente publicado en la Argentina), la irreverencia de las novelas Fóllame o Bye Bye Blondie, y un historial de enfant terrible que va de la reivindicación del punk al pasaje por la prostitución o la dirección de una película interpretada por actrices porno.

Vernon Subutex incluye muchos de estos aspectos, y va más allá. Calificada como "un libro del siglo XIX" por el historiador de la literatura francesa Antoine Compagnon, constituye, efectivamente, un dispositivo narrativo eficaz, más bien naturalista. Lo contemporáneo, en todo caso, está dado por su manera de traducir cierto espíritu de época. Vernon Subutex se despliega como un fresco de la sociedad francesa actual y como testimonio de un estado de cosas que abarca todo Occidente. El lenguaje es crudo, áspero, atravesado por un argot que la traducción española puede hacer sentir excesivo al lector argentino. Pero nada detiene el ritmo de una trama que, a partir de la historia de Vernon Subutex, el protagonista, se extiende en una red de múltiples personajes que circulan, interactúan y se asumen perdedores, vencedores o resistentes en un tablero social enrarecido.

En el volumen 3, Vernon, el apacible exrockero y exvendedor de discos devenido en linyera, ingresa en una suerte de nueva vida. Sin buscarlo y siempre dejándose llevar, termina siendo el centro -algunos lo llamarán gurú- de unos campamentos nómades, desconectados y clandestinos, donde un grupo heterogéneo de personas se reúne a bailar. Si ya en el volumen 2 algo de su personalidad tendía a diluirse, ahora Vernon casi no emite palabra; él mezcla música, los demás siguen el ritmo y nadie se pregunta qué es exactamente lo que está ocurriendo allí.

Mientras tanto, en el afuera de esos encuentros, el mundo cruje. París, tras el desastre de Charlie Hebdo, se asoma a la masacre del Bataclan. Sylvie, amiga de Vernon, describe el día después: "Una ciudad apagada. Aplastada. Se percibía el dolor, extendido de pared a pared. Pero podías sonreír a todas las personas con las que te cruzabas".

En la filigrana apretada del relato, la amenaza terrorista se entrecruza con la islamofobia, el terror a la muerte con el pánico a la degradación de clase, la miseria amorosa con el desencuentro sexual, las Nuit debout con una izquierda atrapada "en su idea de anuncio de Bennetton de los años 80"; el odio encriptado en las redes con la sospecha de que, tras el fin de la escolaridad clásica, el proletariado o tantas otras cosas, se esconde un cierre aún más definitivo: la culminación de un modo de estar en el mundo.

Vernon Subutex es una novela desoladoramente política. Se lee con adrenalina y el incómodo presentimiento de que todo va a terminar mal. Aunque también instala la convicción, vital y paradójica, de que la esperanza no existe, pero sí los intersticios donde recrearla.

Vernon Subutex 3

Por Virginie Despentes

Random House. Trad.: Noemí Sobregués. 346 págs. $ 369

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.