Los secretos de la joven espía rusa que se infiltró en el corazón político estadounidense

Maria Butina fue detenida el fin de semana, acusada de conspirar como una agente del Kremlin
Maria Butina fue detenida el fin de semana, acusada de conspirar como una agente del Kremlin
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20 de julio de 2018  

WASHINGTON.- La controversia sobre la injerencia de Rusia en la política de Estados Unidos sumó un capítulo cinematográfico esta semana con la entrada en escena de una joven espía rusa que se infiltró en Washington.

Maria Butina, de 29 años, fue detenida el fin de semana y es acusada de actuar como "agente no declarado de un gobierno extranjero" y de "conspirar" para infiltrarse en organizaciones políticas norteamericanas "para promover los intereses de la Federación Rusa", según la denuncia presentada por el Departamento de Justicia.

El anuncio de su arresto e inculpación ocurrió el lunes, apenas pocas horas después de la cumbre entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin .

Butina se presentó anteayer a una audiencia preliminar ante un tribunal de la capital norteamericano. Por los cargos presentados está expuesta a una pena de cinco años de cárcel. El abogado de la joven, Robert Driscoll, descartó las alegaciones y afirmó que Butina había "cooperado con diversas entidades gubernamentales desde hace meses", incluyendo una revisión de su domicilio realizada por el FBI en abril.

La joven pelirroja se había tornado conocida en el ámbito ultraconservador norteamericano como la cara visible de una ONG en favor de las armas de fuego. Originaria de Siberia, Butina publica frecuentemente fotos en las redes sociales en que aparece manipulando armas para denunciar las regulaciones de su país.

Las autoridades norteamericanas se concentraron en los múltiples contactos que mantuvo a partir de 2015 con el poderoso lobby local de armas, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), una entidad estrechamente ligada al Partido Republicano.

La fiscalía a cargo del caso reveló ayer que "en al menos una ocasión, Butina ofreció sexo a un individuo a cambio de una posición dentro de un grupo de presión". Los indicios permiten pensar que esa persona es Paul Erickson, de 56 años, un miembro de la NRA y activista de Dakota del Sur, según el diario El País. De hecho, los fiscales sospechan que pocos días antes de ser detenida, Erickson estaba ayudando a Butina a preparar su salida del país.

El documento de la fiscalía sostiene también que Butina tenía una relación personal con un ciudadano estadounidense, al que la joven contactó en Moscú en 2013 y que fue clave para organizar encuentros con figuras políticas. Pero el vínculo era solo por interés, dado que se "quejaba" de vivir con él, expresaba "desdén", pero lo veía como un "aspecto necesario de sus actividades".

En las redes sociales, Butina también publicaba fotos acompañada de importantes dirigentes republicanos. En esas fotos también aparece muy seguidamente acompañada por un funcionario ruso, que según la prensa local es Alexandre Torshin.

Se trata de un alto funcionario del Banco Central ruso, objeto de sanciones de la Casa Blanca. Según la prensa es un hombre próximo de Putin, que en Estados Unidos es miembro permanente del NRA.

Los documentos de la denuncia afirman que Butina poseía un pase vip para eventos del NRA.

Aunque ya actuaba en Estados Unidos desde 2013, Butina ingresó a EE.UU. en 2016 con una visa de estudiante para seguir un curso en la American University (UA), en Washington, y desde su llegada fue puesta bajo vigilancia por el FBI.

Según la denuncia, Butina y Torshin trataron de desarrollar relaciones con dirigentes políticos estadounidenses para crear "canales oficiales" de comunicación que puedan "ser utilizados por la Federación Rusa para penetrar el aparato nacional de decisiones políticas".

En mayo de 2016, en plena campaña para las elecciones presidenciales de ese año, Torshin se habría encontrado con Donald Trump Jr., hijo del ahora presidente norteamericano, durante un evento organizado por el NRA.

Agencias AFP y AP

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