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¿Un Nobel alternativo? La New Academy se propone cambiar las reglas de juego

Tras el escándalo que obligó a no entregar el premio este año, intelectuales suecos proponen reinventar la distinción; Borges y García Lorca podrían tener un reconocimiento póstumo
Tras el escándalo que obligó a no entregar el premio este año, intelectuales suecos proponen reinventar la distinción; Borges y García Lorca podrían tener un reconocimiento póstumo
Laura Ventura
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20 de julio de 2018  

MADRID-. La mujer mira desde lejos a un corro de hombres entre los cuales se encuentra su marido, el flamante ganador del Premio Nobel de Literatura. Un desconocido, en el calor de un lujoso salón del invierno sueco, le pregunta a qué se dedica: "A hacer reyes". Glenn Close interpreta a este personaje en The Wife, la película -se estrena en la Argentina en octubre- que se sumerge en los laberintos de un premio cuya fortaleza tambalea, no por los monarcas de las letras, sino por sus propios académicos, sus acciones y omisiones. Intelectuales de diversas nacionalidades unen sus voces para clamar que en aquel espacio que este año quedará vacante se corone a otros narradores que ya ocupan un trono, aunque no el más famoso de la literatura: Jorge Luis Borges y Federico García Lorca.

Paradójicamente, y aunque este año no se entregue -una medida excepcional desde 1949-, pareciera que el galardón nunca hubiese sido tan mentado. Luego del escándalo en el que Jean-Claude Arnault, esposo de una de las académicas, Katarina Frostenson, fue denunciado por cometer abusos sexuales y ella por filtrar información, tras la consecuente renuncia de un tercio de sus académicos el premio no se anunciará este año. Pero, ¿por qué deben los narradores perder este espacio y ser castigados cuando el delito proviene del jurado?

En este contexto surgió la New Academy, un grupo de 108 artistas, intelectuales y miembros de la vida cultural sueca. La preside la editora Ann Palsson, y tiene un jurado que integran Lisbeth Larsson (profesora de la Universidad de Gotemburgo), Peter Stenson (editor) y Gunila Sandin (bibliotecaria). Este colectivo creó una institución que anunciará en octubre al ganador, un nombre que saldrá primero de una lista de nominados propuestos por bibliotecarios y profesores; luego, habrá un segundo filtro que será sujeto a voto popular; y, finalmente, a partir de esta segunda selección los miembros de este grupo elegirán al ganador. La New Academy propone entonces un modo diferente de elegir a los autores, un sistema que incluye a los lectores y que no limita el fallo solo a la decisión de académicos y expertos. "Hemos fundado la New Academy para recordar que la literatura y la cultura, en general, deberían promover la democracia, la transparencia, la empatía y el respeto, sin privilegios, prejuicios de arrogancia o sexismo", pronuncia este colectivo.

En la Argentina hay también promotores de un premio póstumo destinado a Jorge Luis Borges. El Partido de la Ciudad en Acción [Pro/Cambiemos] trabaja para impulsar este galardón al autor de Ficciones. "Se trata de un autor singular, cuya obra ha sido reconocida en todo el mundo no solo por los especialistas académicos, sino también por la crítica internacional. Además, los textos por él escritos continúan siendo reeditados en los más diversos idiomas, lo que demuestra que se trata de una obra vital que no ha perdido vigencia", explica el profesor Antonio de las Heras, secretario de Cultura del partido impulsor de esta iniciativa y recalca que se ha convertido en un deseo apartidario con numerosas adhesiones.

En España, por su lado, más de 200 intelectuales propusieron en Granada que el premio se entregara de modo póstumo al hijo predilecto de esta ciudad: Federico García Lorca. Javier Bardem, José Sacristán, Ana Belén, Eva Yerbabuena y los políticos Pablo Iglesias y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, firmaron esta iniciativa liderada por el exjuez Baltasar Garzón y por Pilar del Río, periodista y presidenta de la Fundación Saramago. "Federico García Lorca no murió de su muerte: lo asesinaron cuando tenía 38 años por defender valores imprescindibles para la convivencia. García Lorca no murió, le quebraron la vida, y quienes cometieron el crimen no pueden imponerse también en el ámbito literario. Recuperar la memoria es restablecer la vida y honrar la gran literatura", explicó a LA NACION del Río, la compañera del Nobel José Saramago.

El rey Carlos Gustavo de Suecia anunció que los estatutos de la Academia serán reformados en lo concerniente a sus miembros, pero nada ha dicho sobre la posibilidad de otorgar premios post mortem, hasta el momento prohibida. El profesor Las Heras conoce bien esta limitación: "Entendemos que esto no es un 'dogma fundacional', por lo que -de manera justificada-, puede darse a quien haya fallecido pero su obra lo haya sobrevivido".

¿Y no debería también Philip Roth ser merecedor del Nobel? No se trataría con estas iniciativas de conformar un Olimpo de autores, sino de resarcir tantas omisiones, así como cuestiones estructurales del reglamento del premio, por ahora, más famoso de las letras. Nadie apostaba a que Bob Dylan recibiría en 2016 el galardón, un hecho que ocasionó un debate entre puristas de la literatura entendida en un sentido tradicional y aquellos que defendían el premio al trovador por considerar su obra como portadora de un valor literario único.

El Nobel ha ido mutando con el devenir de las décadas y ha colaborado a que autores ignotos absolutos en determinados hemisferios o culturas comenzaran a ser reconocidos por remotos lectores. Quizá debería invertir la ecuación en un momento en el que es el galardón en sí mismo cuestionado y realizar una nueva vuelta de tuerca, una estrategia novedosa que Pilar del Río sintetizó al clamar por el galardón para su compatriota: "Federico García Lorca no necesita el Premio Nobel; el Premio Nobel sí necesita a Federico García Lorca".

Estos son Los nuevos nominados

Además de proponerse como una contra-Academia, que en gran medida quiere presionar al rey Carlos Gustavo para que introduzca reformas en los estatutos, el jurado alternativo tiene sus candidatos, algunos conocidos, y otros no tanto: Margaret Atwood, Paul Auster, Elena Ferrante, Cormac McCarthy, Haruki Murakami, Joyce Carol Oates, Zadi Smith, Thomas Pynchon, J. K. Rowling (una cierta sorpresa), Amos Oz, Don DeLillo, Neil Gaiman y -en la misma línea del premio a Bob Dylan- Patti Smith. Hay, además, una larga lista de autores suecos, un índice del localismo del jurado.

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