Los chicos espías británicos cambian un paradigma del servicio secreto de su majestad

El gobierno conservador de Theresa May autorizaría a los hijos de inmigrantes a espiar para Gran Bretaña
El gobierno conservador de Theresa May autorizaría a los hijos de inmigrantes a espiar para Gran Bretaña Fuente: Reuters
Luisa Corradini
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20 de julio de 2018  • 14:34

PARÍS.- La práctica es casi tan vieja como el mundo. Pero es realmente inusual que Gran Bretaña, una de las principales democracias del mundo, reconozca públicamente que utiliza chicos para operaciones de espionaje.

Eso es, sin embargo, lo que sucede en ese país, donde las agencias de inteligencia y las fuerzas de policía utilizan chicos espías en sus operaciones contra terroristas, mafias y traficantes de drogas.

Ahora, el gobierno parece incluso decidido a terminar con una regla que rige desde hace un siglo, según la cual todo nuevo recluta debe tener ambos padres nacidos en Gran Bretaña. En el marco de una considerable expansión del servicio de inteligencia exterior, el célebre MI6, ahora los hijos de inmigrantes podrían ser autorizados a espiar en beneficio de Gran Bretaña.

Según su jefe, Alex Younger, la considerable extensión del MI6 fue pensada para responder al brutal incremento de amenazas globales. Así, los miembros de la agencia pasarán de 800 en la actualidad a 3400 en 2021, su mayor dimensión desde la Segunda Guerra Mundial.

Los responsables de la inteligencia británica quieren que los nuevos empleados sean mayoritariamente mujeres y miembros de minorías étnicas a fin de penetrar nuevos sectores de potenciales adversarios en el exterior. Hasta hoy, solo 36% del personal del MI6 son mujeres y apenas 6,8% pertenecen a una minoría étnica.

En un esfuerzo por terminar con el viejo cliché de que, para ser espía hay que ser un James Bond, "C" -como es apodado Alex Younger-, afirmó: "Quiero gente que nunca imaginó que podría integrar los rangos del MI6. Nuestra mejor ventaja es nuestra sociedad en su totalidad".

Para ello, la agencia incluso lanzó recientemente una campaña publicitaria en los medios masivos de comunicación.

Younger no habló, sin embargo, de los chicos. La información que les concierne fue revelada esta semana por un comité de la Cámara de los Lores que, al mismo tiempo, manifestó su preocupación sobre el riesgo mental que esas prácticas pueden tener en los menores.

Algunos de esos chicos son menores de 16 años, dijo el comité, señalando su preocupación sobre todo por un requerimiento suplementario que los concierne: extender de uno a cuatro meses el período durante el cual los pequeños espías están sometidos a una misión, sin necesidad de que sus empleadores deban pedir una nueva autorización para utilizarlos.

Los chicos espías, según el Home Office (Ministerio del Interior), no solo son utilizados por las agencias de inteligencia, sino que también proporcionan información a la policía.

"Autorizando a un niño a participar en una actividad de espionaje asociada con graves crímenes durante largo tiempo puede aumentar los riesgos de salud mental y física", declaró el comité, presidido por lord Tregfarne, exministro conservador.

Con este nuevo objetivo, las agencias de inteligencia y las fuerzas policiales pretenden terminar con las trabas legales que fijan "períodos de autorización muy cortos", en circunstancias en las que "el joven espía no fue capaz de obtener resultados".

Para los responsables del Ministerio del Interior, "la presión por obtener resultados en períodos muy breves es la que, por el contrario, puede ser nociva para los jóvenes espías".

Según Ben Wallace, responsable de la relación entre el Home Office y la Cámara de los Lores, la utilización de menores es con frecuencia "la única forma de tener acceso a la información", en particular cuando se trata de mafias.

Para otros, el problema no reside en la duración de la actividad ni en sus condiciones.

"Reclutar chicos como soldados para que actúen en los rincones más oscuros de la actividad policial, exponiéndolos en forma intencional al terrorismo, el crimen y el abuso sexual -probablemente sin consentimiento parental- viola las obligaciones del gobierno de respetar los derechos humanos. Estas exigen colocar el interés del chico en el corazón de las decisiones que los afectan", argumenta Rosalind Comyn, responsable de Rights Watch, en Gran Bretaña.

Gran Bretaña está lejos de ser el único país que utiliza a los niños con fines de inteligencia. En uno de esos múltiples casos, un grupo de chicos relató en una entrevista con The Washington Post, cómo fueron encerrados y utilizados por el régimen de Somalia en operaciones de inteligencia.

Hubo que esperar hasta fines de 2015, tras enormes esfuerzos de la ONU y de defensores de los derechos humanos, para que las autoridades somalíes aceptaran transferirlos a un centro de readaptación, lejos de los agentes de inteligencia.

Según numerosas ONG, el gobierno de Estados Unidos habría apoyado muchas de esas actividades durante años, aun cuando la utilización de informantes menores viola el derecho internacional.

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