Mantay Grillo: una propuesta diferente y ecologista sobre una leyenda del Altiplano

Actores, bailarines y titiriteros en sincronía
21 de julio de 2018  

Mantay Grillo / Dramaturgia y dirección: Carlos Peláez, Ramiro Soñez / Intérpretes: Santiago Alegría, Melina Giambastiani, Andrés Ortiz, Valeria Pierabella, Lucila Schmidt, Andrea Sirota, Julián Toledo / Diseño y realización de títeres: Alejandra Farley / Iluminación: Adrián Cintioli / Vestuario: Sara Bande / Música: Roberto López / Voz en off: Magdalena León / Letras de canciones: Madgalena León, Carlos Peláez / Coreografía: Ramiro Soñez / Sala: Margarita Xirgu. Chacabuco 875 / Función: hoy, a las 17 / Duración: 40 minutos / Nuestra opinión: muy buena

Esta es una obra que convoca un universo profundamente particular. La tradición del Altiplano sostiene, leyendas mediante, que los primeros habitantes se constituían como mitad humanos, mitad animales. Mantay Grillo presenta a una abuela-grillo cuyos cantos crean nubes que provocan la lluvia. Ya se puede imaginar: en un derroche de coplas se llega a una inundación y eso, por supuesto, trae miradas negativas, rechazo, destierro incluido, sin medir las consecuencias. Así, se marcha la Mantay y termina en la ciudad acompañada de una hermosa llama.

En principio, corresponde señalar que el mundo presentado no es predominante en el teatro para niños: elige contar una historia, al menos, distante en el imaginario. Pero no es en lo único en lo que va a plantear el desvío de lo habitual: en escena se combinan danza y títeres.

Mantay Grillo se presenta como títere, de dos tamaños diferentes y con sus dos formas: grillo o mujer y en simultáneo. El juego con la manipulación permitirá verla con la nubecita por encima de su cabeza. Mantay no está sola. El zorro, en un impecable trabajo de construcción de animal, se convierte en guía y, como narrador, va orientando en los vericuetos de la historia. La música cumple un doble rol, presente para inscribir el ritmo de la puesta. A su vez, está tematizada: es la causa de la lluvia vital para la existencia. En la ciudad, Mantay Grillo es engañada por un ser malvado, títere también, que quiere convertirse en el dueño de la lluvia y del agua en general y en particular. Aparecen las botellas como el modo de apropiarse de aquello que estaba en la naturaleza al alcance de todos.

La propuesta se caracteriza por la calidad de sus intérpretes, por la originalidad de las coreografías, por el armado de los espacios ficcionales a través de los cuerpos de los intérpretes. Los títeres diseñados y realizados por la gran Alejandra Farley poseen una belleza y una expresividad realmente increíbles. La manipulación y la interpretación coreográfica en conjunto articulan una puesta pocas veces vista porque realmente logran la convivencia de los dos lenguajes no solo en plena armonía, sino, además, obteniendo en esa combinación un cruce inédito, podría casi decirse, un tercer lenguaje.

Mantay Grillo es una propuesta diferente para niños. Vale la pena aventurarse a nuevos desafíos cuando están planteados de un modo bello e inteligente. También vale para los defensores de las posturas ecológicas, que encontrarán aquí un material hermoso que logra despertar conciencia sin recurrir a ninguna clase de panfleto escénico. Importante: en estas vacaciones y presentada por Casa de Títeres las dos funciones que realiza son libres y gratuitas.

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