El futuro de la selección argentina: los constantes contrapuntos entre Claudio Chiqui Tapia y Daniel Angelici

Daniel Angelici, vicepresidente 1°, y Claudio Chiqui Tapia, presidente: posiciones encontradas
Daniel Angelici, vicepresidente 1°, y Claudio Chiqui Tapia, presidente: posiciones encontradas
Alejandro Casar González
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20 de julio de 2018  • 21:53

Uno filtra a través de sus allegados el nombre de José Pekerman para ser el próximo manager-coordinador de los seleccionados argentinos. El otro habla desde Estados Unidos de Alejandro Sabella y dice que debería ser un hombre de consulta. Uno viaja a Marbella y firma una carta de intención con un centro de entrenamiento a orillas del Mediterráneo; el otro dice en Radio Continental que le parecería "un despropósito" tener una casa fuera de AFA . Uno y otro se reparten el poder dentro de la alianza que gobierna la AFA. Uno es Claudio Chiqui Tapia y el otro es Daniel Angelici.

" El Tano (por Angelici) tira y tira para permanecer en la opinión pública, pero vamos a decidir nosotros", aseguran cerca del presidente Tapia. Cuando el presidente de Boca mire a la cara a los integrantes de Ascenso Unido recibirá un reproche. Le endilgarán que la idea de traer a Jorge Sampaoli fue suya -más allá del consenso generalizado que había sobre su llegada en julio del año pasado- y le enrostrarán que fue Tapia quien se hizo cargo de negociar su despido, bajando los US$ 8,6 millones de dólares que estipulaba su contrato a los menos de dos (y en seis cuotas) que la AFA terminó pagando. "A no ser que Chiqui quiera abrir el juego, la decisión sobre el futuro de la selección argentina será suya", agregan quienes hablan a diario con el presidente de la AFA.

Hay más: mientras Daniel Ferreiro, vocero de Tapia, se encargó de comunicar por Twitter que la AFA no negociaría con entrenadores del fútbol local que tuvieran contrato en vigor -afirmación que excluía a Marcelo Gallardo de la lista de candidatos a dirigir la selección-, Angelici sostiene sobre el Muñeco: "Es un gran entrenador. Hizo un gran trabajo en River . Sin dudas, me sentaría con él para hablar sobre la selección". Conclusión: la AFA para un lado, Angelici para el otro.

La convivencia

En el día a día, los integrantes de Ascenso Unido saben que tienen al enemigo en casa. Si el presidente Mauricio Macri no hubiese visto en Marcelo Tinelli un eventual imitador de su plataforma política -el animador fue candidato a presidente, pero la recordada elección salió 38 a 38, pese a que votaron 75 asambleístas-, las posibilidades de Tapia para acceder al sillón de Julio Grondona hubieran sido mucho menores. Pero el macrismo jugó para Tapia y le consiguió varios votos de Primera División. Desde marzo del año pasado, Angelici flanquea a Chiqui como vicepresidente primero. Y el vicepresidente segundo es Hugo Moyano , yerno del mismísimo Tapia.

"Si el Tano quiere hablar con nosotros, tiene que levantar el teléfono. No tiene a nadie en el edificio de Viamonte que hable por él", dicen en Ascenso Unido. "Igual, el diálogo es bastante más fluido del que parece", atemperan. Y recuerdan que fue por pedido del presidente de Boca que la selección dejó el Monumental para jugar en la Bombonera frente a Perú, por Eliminatorias, y ante Haití, en el partido despedida antes del Mundial Rusia 2018 . De todas maneras, el poder que pueda detentar el empresario del juego en la Casa del Fútbol nunca será propio, sino heredado de la calle Balcarce. Tiene poder de decisión por dos motivos: es el canciller del presidente Macri -un presidente que se construyó en el fútbol- en la AFA y, además, representa a Boca en un lugar en el que su principal antagonista, River, eligió no estar.

El futuro

Angelici ya dejó en claro que cuando culmine su mandato en Boca (a fines del año próximo) dejará el club. Sin esa cuota de poder, su influencia en la AFA está atada a lo que ocurra con el presidente Macri. En 2019 también habrá elecciones nacionales, por lo que si la alianza Cambiemos revalida la conducción, lo más probable es que Macri renueve la confianza en su amigo, que así podría seguir con Tapia hasta 2021, cuando concluye el mandato de este último.

Angelici sabe como nadie que en la AFA es minoría. Podrán acompañar sus decisiones algunos clubes de Primera, pero es el ascenso el que tiene los votos en el Comité Ejecutivo. Tapia cuenta con siete brazos que se levantan en forma automática cada vez que él lo necesita. Y alguno de los de Primera también le suele hacer caso, como Rosario Central o Independiente . Por lo tanto, un escenario de confrontación extrema llevaría a Angelici al aislamiento. Si la alianza se rompe, entonces, será porque Tapia y los suyos interpretarán que ha llegado el momento de hacerlo. La reunión de Comité Ejecutivo del próximo 31 de julio será una buena medida de la escenografía actual: se hablará del futuro de la selección y del predio en Marbella. Justo, los temas en los que Angelici y Tapia no coinciden.

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