Análisis táctico: de Southgate a Coudet, de Bob Martínez a Holan y de Deschamps a Gallardo

Christian Leblebidjian
Southgate y Coudet
Southgate y Coudet Fuente: Archivo
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20 de julio de 2018  • 23:59

El Mundial siempre genera modelos a seguir, recursos que los entrenadores de las ligas locales tratan de implementar en sus equipos, ya sea desde los sistemas tácticos o de acciones puntuales de ataque o defensa. Sin ir más lejos, que a ningún hincha le extrañe si ya en la primera fecha de la Superliga se ve algún gol de pelota parada con la fórmula que utilizó Gareth Southgate, el DT de Inglaterra, con cortinas y desplazamientos que nacen de esa fila de todos los cabeceadores atacantes sobre la medialuna o el punto penal para luego desparramarse por distintos sectores del área, ese movimiento que Southgate tomó del SuperBowl. El éxito de Inglaterra en Rusia 2018 por esa vía tuvo que ver con los ejecutantes (Trippier o Young) y los cabeceadores (Stones, Kane, Maguire, Sterling, Dele Alí y Hendersson). En ese sentido, su capacidad para trabajar los balones detenidos puede replicarse en Eduardo Coudet.

Racing se hizo fuerte en la Superliga y en la Copa Libertadores por esa vía. No fue casualidad que con el Chacho la Academia haya marcado 12 goles de pelota parada en el último certamen local (9 de ellos, de cabeza). Ya desde la conformación del plantel el director técnico pensó en cómo potenciar el recurso: por eso llegaron Centurión y Neri Cardozo (como los ejecutantes principales de los córners) y también Sigali y Donatti (centrales con oficio y poder aéreo). No solo eso, sino que también planifica variantes desde las jugadas preparadas y los movimientos para no dejar de sorprender a los rivales. El otro equipo que más anotó por esa vía en la Superliga fue Rosario Central (también 12 y 9 de ellos de cabeza). Si el conjunto rosarino era peligroso con Fernández como DT, con la llegada de Bauza seguro va a potenciar esa búsqueda.

La anotación de Maguire para el 1-0 de Inglaterra sobre Suecia - Fuente: TV Pública

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Roberto Martínez, técnico de Bélgica, fue uno de los entrenadores del Mundial no solo porque su equipo llegó lejos, sino por el fútbol que desplegó. Pero también por la versatilidad para saber adaptarse a distintos sistemas incluso dentro del mismo partido. En la semifinal ante Francia, arrancó con un 3-4-2-1 (sistema madre) y luego osciló entre el 4-4-2 y el 4-3-3. Si ante Brasil vio que De Bruyne tenía que ser falso 9 y Lukaku wing derecho, también lo probó. En el fútbol argentino el entrenador más versátil y ofensivo en ese sentido es Ariel Holan. El conductor de Independiente es capaz -incluso dentro de un mismo partido- de plantear una línea de 3 y pasar a jugar con cuatro en el fondo; logra que sus jugadores cambien de posiciones sin que bajen su rendimiento. Cuando Holan ve algo táctico puntual durante un partido, lo intenta aprovechar, lo ejecuta (aunque le salga bien o mal) sin dudar demasiado.

Y Didier Deschamps, más allá de haber sido el campeón, fue el DT que aplicó cada decisión y estrategia pensando en ganar. La búsqueda del triunfo estuvo por encima de un estilo que igual fue reconocido, pero que se fue adaptando a cada contexto y circunstancia. En ese sentido, quizás el primer paralelismo que une a Deschamps con Marcelo Gallardo es que ambos pretenden que sus delanteros sean los primeros defensores del equipo. Sin concesiones. En Rusia los punta de lanza fueron Mbappé, Griezmann y Giroud. A lo largo del recorrido de todos los atacantes que pasaron por el ciclo del Muñeco en River, tarde o temprano tuvieron que aprender a marcar también, a sacrificarse por el bien colectivo más allá de la cuota goleadora que pudieran aportar. Scocco fue el último ejemplo. Deschamps, como Gallardo, tratan de asumir un fútbol protagonista, pero ninguno se desvela demasiado por controlar la posesión del balón y sienten que todos los goles valen uno, ya se hayan anotados con una gran jugada colectiva, de pelota parada o de contraataque.

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