Créditos indexados, tomados y por tomar

Juan Carlos de Pablo
Vera C. Smith, esposa del economista Friedrich August Lutz, criticó el sistema de bancos centrales y propuso un movimiento en favor de la banca libre, para que los bancos privados emitan su moneda en un sistema de libre competencia
Vera C. Smith, esposa del economista Friedrich August Lutz, criticó el sistema de bancos centrales y propuso un movimiento en favor de la banca libre, para que los bancos privados emitan su moneda en un sistema de libre competencia Fuente: Archivo
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22 de julio de 2018  

Desde hace algunos meses reapareció la posibilidad de tomar un crédito indexado para comprar una vivienda. Algunos lo hicieron, otros están completando los trámites y no faltan quienes lo están pensando. A la luz del aumento del tipo de cambio y la tasa de inflación en lo que va de 2018, los primeros lamentan su decisión, los segundos se preguntan si lo tienen que tomar y el resto respira aliviado. ¿Qué cabe decirle a cada uno de ellos?

Al respecto, consulté con la inglesa Vera C. Smith (1912-1976), esposa del economista Friedrich August Lutz. En La racionalidad de la banca central, publicado en 1936, realizó una crítica sistemática del sistema de bancos centrales y propuso un movimiento en favor de la banca libre, para que los bancos privados pudieran emitir su propia moneda, la cual circularía en un sistema de libre competencia. Muchos consideran que esta obra es el origen del moderno movimiento en favor de la banca libre. Sobre la base de la experiencia de Italia, planteó una teoría del dualismo estructural salarial.

-En la Argentina, hace algún tiempo reapareció el crédito hipotecario indexado.

-En un país como el suyo, con siete décadas de experiencia inflacionaria, un crédito a 20 años solo se puede otorgar en dólares o indexado, entendiendo por esto último que el valor nominal de la cuota se ajusta en función de la tasa de inflación.

-Los créditos a tasa fija tranquilizan al deudor.

-Cierto, pero una tasa de interés fija que tuviera en cuenta el futuro inflacionario de la Argentina durante las dos próximas décadas sería literalmente impagable.

-Entre un crédito dolarizado y otro indexado, ¿cuál conviene?

-Aquí se plantea un conflicto, porque, por una parte, siendo el dólar una moneda, cabe esperar que a lo largo de 20 años aumente menos que la inflación interna, pero por la otra el precio del dólar, tanto en términos de inflación como de salarios, fluctúa mucho, y por consiguiente a veces resulta fácil pagar las cuotas en dólares y a veces, muy difícil.

-Bueno, pero en promedio...

-Ocurre que los deudores no hacen los promedios, y muy probablemente registren más lo que les duele pagar las cuotas cuando el dólar sube con respecto a los precios internos que lo que les alivia en el caso contrario.

-Bien, me quedo entonces con la alternativa de indexación. A la luz de lo que ocurrió últimamente con los salarios y la inflación, ¿qué les dice a quienes ya tomaron los créditos y a quienes están en proceso de hacerlo?

-La prudencia recomienda que la cuota del préstamo no supere inicialmente la cuarta parte de los ingresos de los deudores. Precisamente, porque como nadie sabe lo que va a ocurrir en la Argentina durante 20 años, mejor arrancar con un margen de maniobra. Es más: a la luz de la historia, se presume que en su país todo va a pasar en los próximos 20 años.

-¿Qué le dice, entonces, a quien ya tomó el préstamo y hoy está angustiado?

-Lo que acabo de decir: que a lo largo de 20 años le va a ocurrir todo, así que no se tiene que angustiar. Habrá meses en los que le costará pagar el préstamo, otros en los que lo hará con mayor facilidad. Tampoco se me ocurriría que buscara vender la propiedad y precancelara, porque esto no es nada barato y porque implicaría mirar el futuro de manera miope.

-¿Lo suyo no es venderle una ilusión a alguien que tiene un flor de problema?

-De ninguna manera. Como bien decía Albert Otto Hirschman, "hacemos las cosas porque subestimamos los costos", tanto en el plano familiar como en el profesional, empresario, político, etcétera; así que, como principio general, aliento a quienes se endeudaron a que sigan remando para adelante porque la enorme mayoría de ellos verán que le terminan encontrando la vuelta.

-Quienes están haciendo los trámites, como quienes están pensando en tomar un crédito, hoy piensan: "De la que me salvé".

-Sí, pero esto es transitorio, porque recuerde que estamos hablando de una operación a 20 años. A quienes están haciendo los trámites no les aconsejaría frenar, sino reducir la velocidad. Teniendo presente que el mercado inmobiliario se está reacomodando, así que hay que buscar al propietario que realmente quiere vender, porque ese va a ajustar sus precios.

-¿Qué le dice a quien todavía no empezó los trámites?

-Si para comenzarlos esperan que la Argentina se tranquilice por completo, morirán sin comprar nada. Como todo en la vida, es una cuestión de equilibrio. A propósito: si la cantidad de personas que preguntan por los créditos se redujo fuertemente, tiene sentido acercarse ahora a las entidades financieras, porque lo atenderán sin demora, con más deferencia, etc.

-¿Será posible que en la Argentina siempre haya que vivir con el "Jesús" en la boca?

-No están condenados ni al éxito ni al fracaso. Lo importante es que, para cada uno, la vida es preciosa y se plantea en tiempos determinados. Por eso, sujeto a la prudencia inicial de la relación cuota/ingreso, los jóvenes tienen que optar por la acción. Cuando terminen de pagar el préstamo mirarán para atrás y tendrán suficiente material para escribir un libro contando las peripecias. Pero lo harán en su inmueble.

-Doña Vera, muchas gracias.

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