Es necesario cambiar la forma de pagar Ingresos Brutos

Diana Mondino
Diana Mondino PARA LA NACION
Si no se les cobrara el impuesto como ahora, las empresas se desahogarían
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22 de julio de 2018  

En el acuerdo fiscal y la reforma impositiva de 2017 se introdujeron reducciones en algunos impuestos, pero no se modificaron los mecanismos de pago. Si se cambiaran esos mecanismos, se podría recaudar lo mismo y permitir a las empresas crecer.

La existencia de Ingresos Brutos (II.BB.) recaudados por las provincias tiene un efecto devastador sobre las pymes. Al ser parte de una cadena de valor, se las grava en cada una de las etapas. Esto encarece el proceso, induciendo a la integración vertical (¡o la evasión!).

Ingresos Brutos es un impuesto que grava cada venta. Si el producto final pasa por varias etapas, es alcanzado múltiples veces y se encarece notablemente. Es diferente del IVA, que, aunque también grava cada etapa, tiene un impacto total mucho menor por poder deducir el pago anterior. Se pregona el apoyo a las pymes, pero la carga impositiva no solo es alta, sino que favorece a la integración.

Más grave aún todavía es la forma de cobro, que en general es a través de un régimen de percepciones, que ocurren muchas veces en un momento anterior a que el productor haya cobrado por su servicio. Las pymes están financiando a su provincia en lugar de a sus clientes. Además, muchos impuestos se deducen de la cuenta bancaria, esté o no vinculada a un hecho impositivo.

La repetición o devolución de esos impuestos es muy compleja o directamente imposible y difícilmente una pyme tenga los recursos para lograr esta devolución. Nuevamente, una empresa grande tiene más posibilidades de utilizar esos créditos fiscales. Reconociendo este problema a nivel nacional, se permite a las pymes el pago de algunos impuestos en forma anual.

Si las provincias eliminan el régimen de percepciones y retenciones de impuestos sería un gran desahogo financiero para las empresas. Es muy diferente si la empresa puede pagar (lo mismo que antes) pero solamente una vez que ya le haga cobrado a su cliente.

Desde 2016 las provincias reciben muchos más fondos de coparticipación y ya tienen una mejor situación financiera, por lo que no necesitan ahogar a sus empresas locales.

La reforma fiscal aprobada por ley en 2017 indica una reducción de alícuotas de Ingresos Brutos que deberá darse a lo largo de 3 a 5 años y que tendrá un lento efecto positivo sobre las empresas. Modificar la forma de cobro tendría un efecto instantáneo mayor, ya que liberará fondos (que hoy se usan para anticipar estos impuestos) para cada empresa.

Las provincias cobrarían lo mismo, tal vez solo desfasado entre 1 a 3 meses. Como este es un régimen propio de cada una de las jurisdicciones, sería una gran ayuda para aliviar la situación financiera de sus propias empresas.

La autora es economista (Ucema)

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