Ojo, en Olivos vimos a un Macri trucho

21 de julio de 2018  

Tengo la sospecha de que el Presidente que vimos en la conferencia de prensa del miércoles en Olivos no era Macri: era Emiliano Senas, el que lo imita en PPT, el programa de Lanata. Hizo un gran trabajo, pero te dabas cuenta de que no era Macri. Fue una buenísima caracterización -la cara, la voz, los gestos-, salvo en el contenido de las respuestas. Voy a poner un ejemplo. Un periodista le preguntó: "Señor, sobre el escándalo de los aportantes truchos a la campaña de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, usted dice que van a proponer la bancarización de los aportes. Sin embargo, en las elecciones del año pasado Cambiemos tuvo más de un 90% de aportes en efectivo. ¿Qué me puede decir de esto?". Respuesta de Senas: "Muchas gracias por plantearme esta cuestión, porque me da la oportunidad de decir que el futuro está a nuestro alcance, que juntos podemos. De hecho, estamos superando la crisis energética". Otro ejemplo: "Lilita Carrió declaró que usted propuso el debate sobre el aborto porque estaba convencido de que el Congreso lo iba a rechazar. ¿Es verdad? ¿O desmiente a Carrió?". Respuesta: "Es muy importante debatir. La Argentina tiene que ir a un crecimiento sostenido, con inversiones y trabajo para todos". En el "Ñuman Es Cool" del programa de Lanata, perfecto. Pero no era un sketch, Mauricio. Con cariño te lo digo.

Sin ir más lejos, en la entrevista que me diste para la columna del sábado pasado, tus respuestas fueron mucho más directas. ¿Quién te coacheó, o quién coacheó a Senas, para lo del miércoles? ¿Leopoldo "Cara de Acero Inoxidable" Moreau? ¿Moldavsky? ¿Miguel Gruscoin, el gran libretista de PPT? Seguro que no fue Marquitos Peña, porque, pienso, no te hubiese aconsejado que cuando te hablaran de fruta vos contestaras sistemáticamente con verdura.

Claro que no todas son críticas. Llamar a una conferencia de prensa ya es de por sí un extraordinario ejercicio democrático y algo a lo que nos habíamos desacostumbrado. Cristina siempre me decía que las tres cosas que más odiaba en la vida era no tener un avión a su disposición, repetir la ropa y contestar preguntas de los periodistas. Macri ya dio varias (más que Néstor y Cristina en 12 años), e incluso se sortea quiénes van a preguntar; es un proceso tan transparente que tres les tocaron a medios kirchneristas. Gracias a eso pudimos escuchar a periodistas ultra-K preocupados por la financiación de las campañas electorales, un milagro solo asimilable a que la Morsa se inquietara por el avance del narcotráfico. En honor a ese nuevo interés de la prensa militante, propongo que el microcine de Olivos, donde se hizo la conferencia, pase a llamarse "Sala Antonini Wilson".

Lo que me sorprende es que al Presidente, al verdadero o al trucho, no lo hayan preparado mejor. Les tiro un par de tips para la próxima. Para el reparto de las preguntas llamen a los tipos de Justicia Legítima que sorteaban los jueces en las causas por corrupción. No se equivocaban nunca, aunque, es cierto, recargaban excesivamente el trabajo de Oyarbide. El segundo tip: si vas a enfrentar a los periodistas en medio de un contexto complicado, con la crisis cambiaria recontra fresca, inflación del 3,7%, recesión y el escándalo de los aportes en la tapa de los diarios, pararse a escuchar preguntas es como un ejercicio de fusilamiento: "¡Apunten y disparen al Presidente, señores! No trae chaleco antibalas". Es increíble lo desarmado que estaba Macri ante el pelotón. La mejor forma de defenderse no es aprender piruetas dialécticas para escapar de los tiros, sino llevarse preparado un anuncio de peso. Por caso: un recorte en el número de ministerios. Comenzar con una frase tipo esta: "Tengo que informar que acabo de ordenar la eliminación de cinco ministerios, porque si llegó el tiempo del ajuste, el Gobierno debe ser el primero en ajustarse". Algo así marcaría el tono de la conferencia. Y no se trata solo de un anuncio rimbombante: es una decisión necesaria y ejemplificadora. Me van a decir que soy mala persona por meter el dedo en la llaga. Lo soy. Sé perfectamente que María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, entre muchos otros, ya se lo han propuesto mil veces al Presidente, e incluso mandan emisarios a que se lo digan. El gabinete de Estados Unidos, primera potencia del mundo, tiene 15 ministerios (departamentos de Estado). El de Alemania, primera potencia de Europa, 14. El gobierno argentino tiene 20 ministerios (incluida la Jefatura de Gabinete). Hay dos posibilidades: o en Estados Unidos y Alemania son unos inútiles que no se dan cuenta de la importancia de tener un gabinete más amplio, o Macri es el más vivo de todos y además le sobra la plata.

Se me ocurre una idea: si no logran convencerlo de esta reducción, que el anuncio lo haga Senas.

Crónica TV dijo que con la conferencia de prensa el Presidente estaba lanzando su campaña por la reelección. ¡Son más crueles que yo! Me imagino que cuando lo haga será una puesta en escena más excitante. En realidad, hace rato que está en campaña. Lo mismo Cristina, Urtubey, Massa y hasta Felipe Solá, que en su tarjeta personal no pone "diputado" o "dirigente político", sino "candidato sin mayores pretensiones".

Ayer llegó Christine Lagarde. Lógico, era el Día del Amigo.

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