El maravilloso mundo de disney ON ICE: la magia de Disney vuelve a encantar

"Libre soy", de Frozen, siempre es un showstopper
"Libre soy", de Frozen, siempre es un showstopper Fuente: LA NACION
Malen Lesser
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22 de julio de 2018  

Dirección: Patty Vincent / Producción: Nicole Feld / Coreografía: Cindy Stuart / Iluminación: Sam Doty / Vestuario: Dana Oak / Lugar: Luna Park / Funciones: hasta el domingo 29 de julio. duración: 120 minutos (con intervalo) / Nuestra opinión: muy bueno

Tan clásico como renovado, tan instalado como imperdible cada año llega un espectáculo infaltable para el público bajito. Esta vez bajo el nombre El Maravilloso Mundo de Disney on Ice, el show de baile, canciones y color para toda la familia desembarcó con una interesante propuesta que incluye un vestuario impactante y, por supuesto, el virtuosismo coreográfico de los intérpretes sobre patines.

Abre el telón y estallan las tribunas en aplausos al aparecer Mickey, Minnie, Donald y Goofy como personajes conectores que proponen un viaje a través de los mágicos momentos de Disney que han maravillado a distintas generaciones. Como maestros de ceremonia dan vida a un recorrido por las escenas más intensas de las animaciones, regresando en diversos momentos para llevar el hilo de un evento que dura de dos horas.

El primer cuadro es el de El rey león, con gran despliegue de numerosos intérpretes en escena que recrean la selva africana donde vive sus aventuras Simba, junto a Nala, sus amigos Timón y Pumba, el malvado Scar y su padre Mufasa. El diseño de vestuario de todo el show merece una mención a parte, pero aún más en este segmento. La diseñadora Dana Oak, también directora ejecutiva de vestuario en Feld Entertainment, captó con exactitud los detalles de los personajes animados, aún con el desafío de que los atuendos permitieran el libre movimiento necesario para patinar. Aquí, resulta maravilloso cómo logró resolver el aspecto de animales como búfalos, cebras y aves, así como lo hizo con los peces y las tortugas marinas en la sección Buscando a Dory o jugó con trajes fluorescentes para un cardumen de peces, algas de colores y otros seres de la vida marina en La Sirenita. Vale aclarar que más de 50 personas trabajan para hacer posible los 300 trajes, los cuales llevan colocados a mano 200 mil cristales Swarovski.

Los segmentos son casi fieles extractos de las películas, buenas síntesis de las aventuras e incluyen dos o tres canciones. Se suceden con sorpresas también desde lo escenográfico: como un inmenso elefante sobre el que aparece montado Aladín, ante la princesa Jazmín, o el castillo de hielo y la fuente de la plaza principal de Arendelle que congelará sus aguas en Frozen, entre otras.

Disney se caracteriza por ofrecer ante todo una experiencia, y por eso, el pequeño espectador tiene reservado un lugar de privilegio en las pistas. En diversos momentos y al azar, los personajes invitan a niños y niñas del público a ser parte de las historias. Pueden subir al carruaje de Aladín o soltar una linterna de luz al cielo junto a la princesa Rapunzel y su enamorado Flynn, luego de lo cual la pareja parte a patinar un dueto debajo de un grupo de linternas flotantes en las alturas. La directora, Patty Vincent se enfoca realmente en adentrar a los espectadores en partes claves de la producción con este espíritu. A su vez, la coreografía de Cindy Stuart, consciente de que no puede incluir a la totalidad del público, propone juegos de imitación para que las plateas, por ejemplo, aprendan a bailar al estilo rodeo con las indicaciones de los juguetes de Toy Story: Woody, Buzz Lightyear y Jessie en una de las secuencias.

La iluminación juega un papel preponderante que, junto a los efectos y trucos con fuegos artificiales de la película Frozen, actúan en todo momento como un personaje más dando intensidad y transportando al público hacia el corazón de cada uno de los cuentos. Sam Doty, el diseñador responsable de luces, usa una variedad de técnicas para crear distintos ambientes, dando profundidad a las historias. 900 amperios utilizados en cada show atestiguan su atractivo.

La selección de canciones es acertada, aunque es un recorte de universos fantásticos y vastos, y el público se queda con ganas de más. Los más chiquitos se van fascinados de haber visto "en vivo" a sus personajes favoritos y el desfile final es el cierre perfecto de una puesta mágica, de nivel internacional, llena de aventura y emoción para toda la familia.

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