El foco del G-20 se fijó en los riesgos de la economía global: las disputas en el comercio y la volatilidad financiera

Desde que decidió establecer tarifas (aranceles) a productos chinos, europeos, americanos (México y Canadá), entre otros, Trump desató una guerra comercial
Desde que decidió establecer tarifas (aranceles) a productos chinos, europeos, americanos (México y Canadá), entre otros, Trump desató una guerra comercial Fuente: AFP
Francisco Jueguen
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21 de julio de 2018  • 19:04

"Nadie se puede hacer rico vendiéndose a sí mismo", dijo uno de los varios ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales que participa de la principal reunión de trabajo en la tercer encuentro que se realiza en el G-20 y que tuvo como ejes principales los riesgos que presenta una economía global aún en crecimiento. Y esos nubarrones son, según contaron fuentes presentes en el debate, las disputas comerciales y la volatilidad financiera.

Nadie se atreve aún a asegurar que este sea el tópico principal del comunicado definitivo que los diferentes países están tejiendo y que publicarán mañana, pero este fue claramente el tema que dominó la primera jornada de debate. Y aunque no se habló de ningún país en particular, todos los focos apuntan directamente hacia el presidente norteamericano, Donald Trump.

Una de las primeras pistas sobre este desenlace llegó por la mañana, cuando la consulta sobre las críticas de Trump a la Reserva Federal de los Estados Unidos por la suba de las tasas de interés en ese país llegó a oídos de Christine Lagarde. "Siempre valoramos mucho la independencia de los bancos centrales. La independencia es la clave", respondió la directora del Fondo Monetario Internacional acompañada por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Desde que decidió establecer tarifas (aranceles) a productos chinos, europeos, americanos (México y Canadá), entre otros, Trump desató una guerra comercial que podría provocar actos de reciprocidad afectando el crecimiento del comercio y la economía mundial. Justamente, a esa actitud parece responder el dicho del ministro sobre la posibilidad de "venderse a sí mismo". La Argentina y sus socios europeos, entre otros países, se muestran como la contracara del proteccionismo nacionalista de Trump al impulsar un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur que parece avanzar ahora con más velocidad.

La "foto de familia" de la reunión del G-20
La "foto de familia" de la reunión del G-20 Fuente: Reuters

La etapa superior de la guerra de Trump en el contexto de su eslogan "American First" fueron las críticas a la acelerada suba de las tasas de interés en un marco de mejora de la economía y los posibles riesgos inflacionarios. A contramano, Trump afirmó que la suba de tasas que encarecen al dólar lo hacen menos competitivo frente a sus socios comerciales. Sin embargo, ningún presidente estadounidense se había animado a criticar a su banco central antes.

"Se habló de la economía global y sus riesgos", contaron fuentes presentes en el debate. "El primero es el comercio y qué pasaría si las disputas continuaran", agregó, y consideró al G20 como uno de los entornos importantes para encontrar soluciones y mejorar el diálogo. Esta discusión generó ruidos también en marzo pasado en Buenos Aires, ya que Trump había decidido entonces subir las tarifas a la importación de acero y aluminio, incluso a la Argentina.

"El otro tema son las vulnerabilidades financieras y cómo lo que hacen otros países afectan a los demás", agregó la fuente, que puso el foco en "ser claro con la política monetaria y la comunicación de la misma". ¿Cómo se traduce esa volatilidad? Como la normalización "demasiado rápida" de la política monetaria de algunos países. De manera elíptica, el debate tuvo que ver con los cimbronazos que afectaron, sobre todo, a los países emergentes luego de que EE.UU. subiera sus tasas y provocara un reflujo de fondos en esos países hacia activos más seguros como los bonos del Tesoro norteamericano. El gran perdedor de ese movimiento fue la Argentina, donde la salida de capitales, provocó una apreciación del dólar del 60%.

Más allá de los riesgos que existen, los ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales destacaron la salud y robustez de la economía global actual, pero -ante los riesgos- debatieron las mejores formas de que ese crecimiento se convierta en "sostenido".

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