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Historias inspiradoras

Un romance y tiempo libre la convirtieron en influencer cuando ni se sabía qué era

Fernanda Iglesias
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25 de julio de 2018  • 00:13

Todo empezó con un romance, en un boliche, hace muchos años. Mechi tenía 24 años y una carrera hecha: Administración de empresas. Pero su futuro no estaba en ninguna empresa, estaba en ella misma y en su familia. Sin saberlo, esa noche en el Club Disco Museum, esta rubia simpática, nacida en La Rioja, fundó su propio emprendimiento de vida. Conoció a Esteban Lozada, se enamoró y lo esperó. El muchacho -tres años más joven- era un rugbier de selección que, al día siguiente de ese primer encuentro inesperado, se iba a jugar el mundial con Los Pumas.

A la vuelta, empezaron a salir formalmente. Y fue todo muy rápido. "En septiembre nos pusimos de novios, en noviembre él se fue a vivir a Francia y en diciembre yo me fui a visitarlo. Iba a volver, pero me quedé. Y nunca más nos separamos."

El primer destino de Esteban fue un club de rugby en Tour. "Vivíamos en un departamentito y teníamos un auto que se caía a cachos. Esteban ganaba dos mangos con cincuenta. Pero nos encantaba viajar, entonces ahorrábamos para eso. Era como vivir en un sueño. Estuvimos así cinco años, hasta que quedé embarazada y nació Agustín, nuestro primer hijo."

Para esa época, la pareja ya se había mudado a Toulon, siempre tras los pasos de Esteban y el rugby. Mechi aprovechó la ventaja de la fama de su marido y se cambió el apellido: dejó de usar el de soltera y comenzó a presentarse como Mechi Lozada. "En Europa, los jugadores de rugby son muy famosos, como los futbolistas. Y me abrió muchas puertas el apellido. Después de que nació Agus nos casamos y establecimos formalmente la familia. Dos años después, también en Toulon, nació Sofía."

Nuevos aires, nueva propuesta

Los cuatro se mudaron al poco tiempo a Edinburgo, donde Esteban comenzó a jugar en un equipo local. Ahí fue donde Mechi comenzó a ser influencer, mucho antes de que existiera tal cosa.

"Empecé a hacer manualidades. Siempre hice cosas y las vendí, pero no soy hippie, yo te las vendo. En Argentina me pagué vacaciones enteras vendiendo collares. Entonces, decidí abrir un blog para mostrar lo que hacía. No quería ser famosa, ni tener seguidores, ni nada. Lo hice porque estaba mucho tiempo sola. Ya tenía a mis dos hijos mayores, pero iban al jardín. Sofi se pegaba tremendas siestas y yo me aburría. Estuve medio depre. El clima en Escocia es muy duro, es oscuro, frío. Una día puse unos fideos en la olla y en el tiempo que se hacían abrí el blog. Así fue cómo arranqué."

Como tuvo que definirse para escribir el perfil, eligió tres palabras que la identificaban: "mujer, madre, esposa". Pero agregó una leyenda que terminaría cumpliéndose: "y muchas cosas más". Finalmente, como era muy largo, lo cambió. Intuitivamente, creó su marca: Soy un mix. "Mostraba las cosas que hacía y subía fotos de mercados. Yo siempre fui de ir a mercados de antigüedades a buscar chucherías. Allá había muchos. Empecé a mostrar la vida en Edinburgo. No me inspiré en ningún blog y como no sabía escribir, decidí hacerlo como si estuviera hablando. A la gente le encantó, era como si estuvieran tomando un café conmigo, me decían. Al año y medio empecé a tener seguidores. Una vez me hicieron una entrevista en otro blog, Solo para mí, y se empezaron a pasar la bola."

Como la cosa ya había crecido mucho, Mechi sacó a relucir sus conocimientos de Administración de empresas y decidió monetizar su blog. Comenzó a tener anunciantes. Apenas hizo la convocatoria, la contactaron cinco emprendedoras que querían publicitar en sus páginas. "Ahí empecé a ganar plata."

Cambio de planes

Mechi podría haber conseguido cualquier trabajo en Europa, porque su marido es europeo y ella tiene residencia, pero no quiso. "A mí me gusta ser mamá, entonces si yo me ponía a trabajar no podía llevar y traer a los chicos al colegio, pasar tiempo con ellos. Mi prioridad es ésa, el resto viene después, y el blog era ideal porque lo hacía cuando los chicos iban al jardín o cuando Esteban estaba en casa." Por eso, Mechi comenzó también a contar intimidades de su familia, de sus hijos. Así fue cómo sus seguidoras se enteraron que se mudaban a Londres, que Esteban tuvo que dejar el rugby, que ella estaba embarazada por tercera vez y que Isidro, el benjamín del grupo, había nacido con un problema. "Vivíamos en Londres y nos estábamos por mudar a Francia. Pero a Isi le diagnosticaron una enfermedad y no nos pudimos mudar porque una vez por semana había que hacerle el tratamiento, en Londres. Teníamos alquilada la casa de Francia, pasajes sacados y tuvimos que cancelar todo. Dentro de lo feo, tuvimos mucha suerte porque en Londres está el especialista número uno de estas enfermedades en el mundo. Se llama Inflamatory Vowel Desase, es una inflamación del colon, una enfermedad autoinmune, para toda la vida. Pero la tiene controlada. Como nosotros iniciamos nuestra familia solos, estamos muy acostumbrados a arreglárnoslas solos. Por eso vamos los cinco juntos a todos lados. Para Esteban, la familia viene primero y el mundo después. Si pasa algo, no importa lo que tenga que hacer: él va a estar."

Después de estabilizar a Isidro, cuando estuvieron listos para dejar Inglaterra, se mudaron a Francia. Por consejo médico, Esteban tuvo que dejar el rugby ("tenía unas migrañas espantosas, estuvo dos años en tratamiento") y consiguió trabajo en una cadena hotelera. "El estudiaba Management. Tenía una constructora con el hermano, pero no tenía experiencia. En Londres, de casualidad, conoció a un señor que era el jefe de su jefe ahora. Le dijo que le gustaba su perfil. En Europa, los jugadores de rugby están súper valorados, tienen un sentido del trabajo en equipo que no es fácil de conseguir, entonces las empresas los buscan mucho." Como era una gran oportunidad, la familia suspendió un viaje a Grecia para que Esteban tenga esta entrevista de trabajo. Le ofrecieron el puesto más bajo. Entonces, dijo: "Trabajo el primer año, pongo plata de mis ahorros para mantener mi familia. Y después veo." Fue un riesgo, pero salió bien. Al año, le aumentaron el sueldo y le ofrecieron desarrollar hoteles en el sur de Francia. Como la cadena que lo contrató no tiene oficinas allí, le dijeron que se mude cerca de una gran ciudad así podía trabajar desde su casa y viajar. Eligieron estar cerca de Niza, en un pueblito de ensueño llamado Valbonne.

La energía inagotable

A Mechi, cada mudanza le servía para redecorar una casa nueva y así generar contenido para el blog. "Soy hija de militar, me mudé como treinta veces en mi vida, estoy acostumbrada. Y trasladarme de Argentina a Europa no me costó nada, no sufrí el desarraigo. Y de verdad el blog y ahora mi cuenta de Instagram, me sirven para estar acompañada. Es como tener muchísimas amigas. Si tengo alguna duda, pregunto y enseguida tengo un montón de respuestas."

Su cuenta @soyunmix tiene 64 mil seguidores. Es una verdadera estrella de Instagram, con casi veinte mil visitas diarias a sus historias cotidianas. Ella avisa en su perfil: "Muestro vida real e imperfecta". Y así es. A través de sus videos, se la ve comprando en el supermercado, yendo a buscar a sus hijos al colegio, cocinando, limpiando la casa, de vacaciones, en la playa y hasta en el pediatra. Todo es lindo, aún lo que no es perfecto.

Esta cantidad de verdaderos fanáticos, la llevó a pensar que podía emprender desde Francia, con ayuda material de socias argentinas y la colaboración invalorable de su suegra Lucy. "Voy a hacer productos", se propuso. Lo primero que lanzó fue una serie de vinilos para azulejos recreando los calcáreos de su casa. Luego, accesorios. Después, almohadones, velas, coladores de cerámica y hasta alfombras.

Hace dos meses, estuvo en Buenos Aires en plan visita familiar y aprovechó para dar dos seminarios sobre cómo desarrollar un emprendimiento en redes. Fue todo un éxito. Mechi no lo podía creer. "Me reconocieron por la calle. Una locura. Me llenaron de amor, no me alcanzan las palabras para agradecerlo."

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