La senda

Noelia Rivero
Noelia Rivero LA NACION
Fuente: Reuters - Crédito: ALAA AL-FAQIR/Edición fotográfica Dante Cosenza
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24 de julio de 2018  

QUNEITRA, SIRIA.- En casi la mayoría de los juegos, los niños intentan hacer algo que es del mundo de los adultos. Toman un bolso y hacen que van a trabajar. Se prueban los zapatos del padre. Imitan en escala el amasado de una comida. O ruegan por que se los deje empujar un pequeño carro en el momento de la compra de provisiones. Y todo ello despierta una sonrisa. Existen esos niños y existen al mismo tiempo esos otros arrojados al mundo de los adultos sin ningún cuidado ni protección. Niños que trabajan de verdad, niños que están solos. Niñas, como la de la foto, que empujan y sostienen vidas en medio de la devastación. "Qué pena, qué suerte" provocan decir imágenes como esta. Pero no es una cuestión de suerte la vida de esa niña. Mejor, preguntarse por qué senda caminar y qué decisiones tomar para garantizar un paisaje menos lleno de piedras a todas las infancias.

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