Macri viaja a la cumbre de los Brics y quiere ver a Putin y Xi Jinping

Llegará el jueves a Sudáfrica y prevé un encuentro con sus pares de Rusia, China y la India; buscará atraer inversiones
Llegará el jueves a Sudáfrica y prevé un encuentro con sus pares de Rusia, China y la India; buscará atraer inversiones Crédito: Captura
Marcelo Veneranda
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24 de julio de 2018  • 10:30

Mauricio Macri llegará este jueves a Sudáfrica para participar de la cumbre anual de los Brics , el bloque de países emergentes integrado por Brasil , Rusia , India , China y Sudáfrica. La búsqueda de respuestas a la amenaza de una guerra comercial "total" de Estados Unidos contra China y la Unión Europea y el multilateralismo comprometido por esa y otras acciones serán el telón de fondo por donde pasarán los debates del encuentro en Johannesburgo, al que Macri fue invitado como presidente del G-20 .

Los Brics reúnen 3,1 billones de habitantes, más del 40% de la población mundial. Combinado, su producto bruto interno representa un 23% de la producción global. Sus índices de crecimiento, a su vez, superan a los países desarrollados del G7.

La cumbre comenzará mañana con la cena de recepción, y se extenderá hasta el viernes, cuando se produzca la reunión ampliada del Brics Plus y Africa Outreach, donde participarán los líderes de otros países invitados. Macri llegará el jueves, día en el que están previstas las reuniones bilaterales.

El Presidente no tiene encuentros confirmados aún, pero desde el Gobierno descuentan que el objetivo central pasa por la reunión que pueda mantener con sus pares de China, Xi Jinping , y Rusia, Vladimir Putin , además del primer ministro de la India, Narendra Modi.

En ese orden de prioridades siguen el presidente de Brasil , Michel Temer , el anfitrión sudafricano Cyril Ramaphosa y otro invitado al cónclave, Recep Tayyip Erdogan , líder de Turquía .

Las conversaciones que concrete Macri tendrán dos momentos. Durante el primero, Macri oficiará como presidente del G-20 y se encargará de consultar a sus pares sobre su visión y la agenda que desean plantear durante la cumbre de líderes en Buenos Aires. El segundo tramo pasará por las necesidades y posibilidades de la relación bilateral.

Para eso contará con la asistencia del canciller Jorge Faurie y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, por ahora los únicos dos funcionarios de alto rango confirmados en una comitiva que se espera mínima.

Tensiones con China

La relación con Xi navega entre dos tensiones. Por un lado, la necesidad de la Argentina de atraer inversiones chinas, en un contexto internacional que aleja a los capitales de los mercados menos seguros. Por el otro, la urgencia por evitar cortocircuitos en torno a las inversiones chinas que ya ingresaron al país pero están afectadas por el ajuste local.

Entre 2003 y 2016, según un informe de la calificadora Moody's, sólo el 13% de las inversiones chinas en el exterior fueron para Sudamérica y, de ese total, apenas el 5% ingresaron a la Argentina. Brasil, por su parte, concentró el 56% y Perú, el 17%. Macri necesita mejorar esos números.

El Gobierno dio un paso adelante el año pasado, con el acuerdo de inversión que firmó con China por US$30.000 millones y que involucra proyectos de redes ferroviarias, trenes, minas de oro, extracción de litio y autos eléctricos. La estatal china Cnooc, además, se aseguró acceso a las cuatro principales cuencas de hidrocarburos del país a través del 40% que adquirió de Bridas y los acuerdos con Pan American Energy y Axion Energy.

Pero la paralización de obras en las represas Cepernic y Kirchner, en Santa Cruz, por el ajuste encarado por el Gobierno y demandado por el FMI, tensionan parte del entramado de inversiones anterior. China apadrina la construcción de ambas represas y ató esos proyectos por una cláusula de "cross default" con las inversiones por casi US$4000 millones en la renovación del Belgrano Cargas. Si uno cae, también el otro. Las gestiones argentinas para evitar que eso suceda ya están iniciadas, pero probablemente vuelvan a ponerse sobre la mesa en Sudáfrica.

El otro eje será el comercial: Argentina le vendió en 2017 más de US$4500 millones a China, pero le compró más de US$12.000 millones. Reducir ese desequilibrio es vital.

Ante Putin, los ejes pasarán seguramente por ampliar las ventas argentinas y las inversiones rusas, que son marginales. Las exportaciones locales rondan los US$500 millones anuales y se explican, en más de dos tercios, por productos agrícolas (frutas, vísceras bovinas y pescado). El Gobierno desea abrir un camino para vender maquinaria agrícola, cortes vacunos de calidad y lácteos procesados.

La balanza comercial fue superavitaria para la Argentina en US$170 millones en 2017. Pero las ventas argentinas representaron apenas el 0,4% de los US$228.000 millones que importa Rusia cada año. Hay mucho terreno para avanzar y más aún ante las oportunidades que se abren por los bloqueos comerciales cruzados entre Rusia y la Unión Europea y los Estados Unidos.

La balanza comercial con India es superavitaria en US$370 millones (es la única de las 10 potencias mundiales a las que la Argentina le vende más de lo que le compra). Pero, como sucede con Rusia, no deja de ser una relación "marginal" si se toma en cuenta la magnitud del mercado indio.

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