La reinvención de la sopa

Uno de los platos con mayor valor afectivo para los argentinos evoluciona y se transforma para adaptarse a los cambios de preferencias de los consumidores. Nuevas versiones, con ingredientes naturalmente deliciosos, nutritivos y saludables, aparecen como opciones muy atractivas para estos fríos días
Uno de los platos con mayor valor afectivo para los argentinos evoluciona y se transforma para adaptarse a los cambios de preferencias de los consumidores. Nuevas versiones, con ingredientes naturalmente deliciosos, nutritivos y saludables, aparecen como opciones muy atractivas para estos fríos días
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26 de julio de 2018  • 16:48

Un plato de sopa -natural, saludable, con verduras, buen sabor y textura, desde siempre- es un placer que nunca falta en la mesa de los argentinos durante invierno. Pero las preferencias de las personas cambian todo el tiempo y los gustos obligan a los cocineros a evolucionar, a entender qué quieren, qué necesitan, qué les gusta. Desde un simple caldo hasta variantes con ingredientes sofisticados y nutritivos; las sopas siempre se están reinventando, pero al mismo tiempo e inevitablemente nos devuelven a los lugares más cálidos y emotivos de nuestra historia.

Remontándonos a la historia, la relación de los seres humanos con lo que hoy denominamos "sopa" empezó cuando se descubrió que podían sumergir vegetales y carne en agua caliente, tal vez para ablandar a los que eran demasiado duros para ser masticados en crudo, y obtener además un caldo sabroso. El agregado de ingredientes y condimentos fue enriqueciendo la textura, dando forma y más fuerza y diversidad a las sopas. Con el pasar de los años, las sopas instantáneas se hicieron omnipresentes desde las oficinas hasta los escritorios de los estudiantes, como pausa reconfortante, snack nutritivo e incluso colación que aporta sensación de saciedad con bajas calorías. La sopa es un alimento que ayuda a aumentar la ingesta de vegetales, facilita la digestión, favorece la hidratación, a controlar el peso y a mantenerse en forma. Cada estación del año provee verduras específicas que tienen todos los nutrientes que necesita el organismo en ese momento.

Para Knorr, que hoy cuenta con una participación del 87% en el mercado argentino, la calidad de los ingredientes es la clave para poder ofrecer comidas naturalmente deliciosas. Por eso, elabora sus productos a partir de vegetales que son cosechados respetando el calendario natural una práctica que además de ser saludable, garantiza el mejor sabor. Es una marca que constantemente renueva e innova en su porfolio para adaptarse a las necesidades de los mercados y ofrecerles a los consumidores productos mejorados y con mayores beneficios. En sus últimos lanzamientos, incrementa el tamaño de las verduras deshidratadas en sus sopas familiares y ofrece una línea reducida en sodio de caldos y se abre a mostrar los atributos naturales de sus productos.

Knorr produce el ciento por ciento de los vegetales de sus caldos y sopas de manera sustentable, gracias a los sistemas de riego por goteo más eficientes y amigables con el medioambiente que implementaron en las fincas de sus agricultores y a los métodos de tratamiento en su planta de Mendoza, donde el 98% del agua que se toma de la vertiente para los procesos de lavado, deshidratado y cocción de los vegetales es devuelto al cauce público, enriquecido con nutrientes, para luego ser utilizado en el riego de los cultivos. Es la panacea para el consumidor cada vez más preocupado por el uso racional de los recursos naturales y, a la vez, con menos tiempo para dedicarse a la cocina. Pero con las mismas ganas de comer rico que siempre.

¿Cuál es la favorita de los argentinos?

Según datos de Knorr Argentina, en nuestro país las sopas favoritas son las de vegetales (el 74% de los consumidores las elige), seguidas por aquellas que contienen cereales y harinas como fideos o arroz (45%), y, en tercer lugar, los caldos en cubos o granulados (41%). Los toppings más universales son el queso y el pan. También están las legumbres, trocitos de carne, huevos, cereales, hortalizas. Sin embargo, unas simples hierbas picadas, unas almendras caramelizadas y hasta un chorrito de vino bastan y sobran para sofisticar cualquier sopa y darle un toque único. Y la versatilidad, como se sabe, es otro de los atributos más apreciados en estos tiempos que corren.

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