Se viene un futuro negro (y eso puede ser algo bueno)

24 de julio de 2018  

En Wakanda, los negros son la etnia superior, hay igualdad de géneros, la tecnología es de avanzada y, gracias a una ubicación geográfica indeterminada, pero también al humanismo muy evolucionado de sus líderes, pudieron resistir los avances del colonialismo europeo. En Wakanda se vive una utopía negra. Y qué fantástico sería si fuera real pero Wakanda es el país ficticio de Pantera negra, la mejor película de superhéroes de estos tiempos. Pero también es el último modelo de inspiración para un fenómeno de época: el afrofuturismo. Según distintos estudios culturales, la aventura de Marvel actualiza el subgénero que combina ciencia ficción, realismo mágico, cosmogonías ancestrales y ucronías históricas para dar nueva vida a un viejo anhelo afro: la liberación.

"El afrofuturismo es más que estética y entretenimiento: es el proyecto continuado de autodeterminación negra", escribió Reynaldo Anderson en la revista Vice. Él es coeditor del libro Afrofuturism 2.0, que tiene un subtítulo elocuente: El ascenso de la astronegritud. "Esta filosofía panafricana todavía emergente ha promovido revoluciones y cambios sociales en el pasado y sin duda estará tras los movimientos de resistencia del futuro", dice. La revolución de Haití es la inspiración original para el afrofuturismo (en 1791, la rebelión de los esclavos convirtió al paisito centroamericano en la primera democracia del mundo nacida de un levantamiento de los sometidos; en una cruel parábola histórica, hoy Haití es el país más pobre de América). En la década del 60, con el furor por Martin Luther King y Malcolm X, la fundación del partido de los Panteras Negras, los movimientos anticolonialistas que provocaron la independencia de tantísimos países africanos y el fanatismo por la carrera espacial, nació una estética literaria y cultural que imaginó un futuro afro con superhéroes de piel oscura y música de Funkadelic.

Hace un siglo, el célebre activista africanista W.E.B. Du Bois definió como "la línea de color" esa percepción por la cual los negros se sienten rechazados aun en los países donde nacen y crecen (un dato de color: en los Estados Unidos, los afroamericanos representan el 12 por ciento de la población general, pero integran el 40 por ciento de las cárceles). Con naves espaciales, tecnología de punta, igualdad de derechos y poderes sobrehumanos, el afrofuturismo se vale de la fantasía especulativa para poner en marcha una ilusión colectiva: la utopía de una sociedad donde el color de piel o el género sexual sean apenas detalles que no condicionen las vidas de las personas. Según Anderson, "lo más fascinante del afrofuturismo en el mundo real es la forma en que su filosofía inspira a la gente de color para unirse y profundizar en su interdependencia".

En Wakanda, sus habitantes se repiten un saludo: "Estamos en casa", dicen. Por fin. Así, el mito de la nación soñada brinda sentido a una diáspora que empezó hace cientos de años, con el tráfico de los esclavos de un continente a otro. Como superhéroe, leyenda y rey, Pantera Negra anuncia un futuro oscuro: a pesar de lo que se crea, eso puede ser un buen augurio.

LISTAMANÍA

CINCO REFERENTES DEL AFROFUTURISMO

  • Pantera Negra. El superhéroe de la editorial Marvel fue creado por los legendarios Stan Lee y Jack Kirby en 1966 como una reacción dibujada a los movimientos por los derechos civiles.
  • Funkadelic. Con inspiración psicodélica, la banda de George Clinton (fanático de Viaje a las estrellas) combinó funk, mitología extraterrestre y una fantasía: que haya negros en el espacio.
  • Octavia Butler. Nacida en California en 1947, fue la primera mujer afroamericana en llegar a best seller con sus libros de ciencia ficción y moldeó un futuro de igualdad étnica.
  • Sun Ra. Como pope del jazz, se convirtió en uno de los primeros referentes del afrofuturismo: era habitual que apareciera sentado al piano con un traje espacial.
  • Jean-Michel Basquiat. El famoso artista pop neoyorquino concibió sus grafitis y pinturas como vehículos para denunciar la opresión e imaginar una utopía de liberación negra.

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