Una experiencia sensorial se abre paso entre lo mejor de la literatura infantil

Voces y susurros, imágenes de álbum, ambientaciones sonoras y prácticas de escritura se combinan en este taller de letras para chicos que Malba programó para vacaciones de invierno
Voces y susurros, imágenes de álbum, ambientaciones sonoras y prácticas de escritura se combinan en este taller de letras para chicos que Malba programó para vacaciones de invierno Crédito: Malba/Alejandro Guyot
Constanza Bertolini
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25 de julio de 2018  

Casi treinta chicos de entre 7 y 12 años ocupan las tres primeras filas del auditorio del Malba . Varias butacas por detrás, se ubican, silenciosos, padres, madres, tías, abuelas. En ese momento y por la siguiente hora y media, lo único que atraviesa a estas generaciones -la primera, con participación activa, y las otras, de forma contemplativa- es el disfrute por una literatura seleccionada como la carta del mejor restaurante. Francamente deliciosa.

El taller de lectura que el área de literatura del museo concibió para las vacaciones de invierno tuvo este primer encuentro dedicado al "bosque" y su imaginario tan frondoso (sus ambientes, personajes y misterios) hace exactamente una semana. Y esta tarde, desde las 15.30, habrá una segunda jornada de letras sobre el tema de la mirada. Si en aquella primera reunión eran las voces y los rastros de palabras, poemas de Jorge Teillier y Octavio Paz, cuentos de Grimm y Anthony Browne, los que se perdían entre el follaje, hoy saldrán los versos entre cejas a enmarañarse en la propuesta "Tus ojos en mis ojos en los tuyos", también a cargo de Greta Gamondes.

En el encuentro sobre "el bosque", Greta Gamondes compartió una cautivante lectura de "El túnel", de Anthony Browne, un cuento que se conecta con el clásico Hansel y Gretel
En el encuentro sobre "el bosque", Greta Gamondes compartió una cautivante lectura de "El túnel", de Anthony Browne, un cuento que se conecta con el clásico Hansel y Gretel Crédito: Malba/Alejandro Guyot

Docente bibliotecaria especializada en literatura infantil, es como narradora una revelación. Y también como curadora: la constelación de autores y textos con los que trabaja para este ciclo integra títulos clásicos y populares con escritores menos difundidos, que invariablemente dejan a todos -grandes y chicos- con los oídos zumbando imágenes y los ojos bien abiertos. Esta claro que esa es la idea, también: integrar los sentidos como en un laboratorio donde, además de palabras, se mezclan objetos, fotografías y... libros, por supuesto.

"De no estar tú/demasiado enorme/sería el bosque", lee Gramondes con levedad. "Y fin", provoca intempestivamente la reacción de los chicos, demostrándoles con golpe de efecto la brevedad de un haiku. Mil y un sentidos para esos tres versos surgen en una ronda de ideas que entre todos comparten en voz alta, de las más obvias a las más creativas.

"La conversación literaria con chicos puede tener la misma complejidad que con adultos", advierte con razón, después de aquella primera cita en el Malba. "Me conmovió el efecto que se produjo, fue muy poderoso", evalúa ahora, de cara a la nueva actividad. Gamondes, que trabaja desde hace quince años en el Belgrano Day School -además de bibliotecaria, es profesora de inglés, estudió Letras y está cursando un máster de literatura infantil en la Universidad Autónoma de Barcelona-, empezó armando clubes de lectura entre sus alumnos, pero con el tiempo necesitó ampliar el espacio del aula, tan atractivo al principio, en otro orden donde no imperara la autoridad ni la evaluación. En la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, el año pasado, coordinó una actividad a tono con la muestra de Luis Felipe Noé: "una narración a partir de las pinturas de Yuyo". Y hace poco, allí mismo, participó como tallerista en Binomios fantásticos, que combina artes visuales con literatura

"Mirar a los ojos es un poco como entrar por una ventana y verse reflejado en un espejo. ¿Qué vemos en los ojos que nos miran? ¿Qué imágenes nos capturan y se vuelven parte de nuestra memoria?", se lee en la invitación para esta tarde. De pronto, también podría abrirse un debate alrededor de "¿Cómo mira una mosca, una piedra, un pez?" Una ocurrencia: al decir de Erri De Luca, autor de Los peces no cierran los ojos, deberían hacerlo todo el tiempo, ¡si no cierran los ojos, miran sin parar! Aquí se leerán fragmentos de Luis Pescetti, Edith Vera y Manuel Puig, entre otros autores.

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