En Coghlan, un dúplex reformado que es pura luz

24 de julio de 2018  

De cara al Oeste, los ventanales de doble altura recorren lo que hoy, después de la reforma que llevó a cabo el arquitecto Ezequiel Abad, se convirtió en una planta baja totalmente integrada. Pero, lejos de una caja blanca cualquiera, los elementos arquitectónicos en foco, los nuevos materiales reunidos sintéticamente y sin costuras, y la repetición en espejo como uno de los ejes más importantes logran un ambiente flexible, dinámico y luminoso.

"El objetivo fue obtener un espacio que pudiera mutar ante diferentes situaciones. Por eso, en este departamento nada –ningún objeto o revestimiento– es del todo protagonista: es la luz la que se apodera del escenario y da identidad a un conjunto de elementos seleccionados pensando en un equilibrio estético global", explica Ezequiel.

Bajo el collage, el mueble laqueado en voladizo (Arq. Ezequiel Abad) esconde artefactos led que se manejan a control remoto para crear distintos efectos, como cambiar de color según la música. Crédito: Santiago Ciuffo

"Armamos una composición que funciona como un mural. Colgamos los cuadros más grandes en el centro con la intención de que ‘la obra’ se fuera esfumando hacia los costados".

La imposibilidad de eliminar una columna (foto der.) se solucionó dándole el mismo color que el piso para camuflarla. Los muebles se suman a la idea dinámica al ofrecer espacios de apoyo y asiento a la vez, como los bancos ‘Taco’ de álamo macizo (Net Muebles). Acompañan una mesa baja de mármol de Carrara (Arq. Ezequiel Abad); otra, modelo ‘Don’t leave me’ (Hay, Dinamarca); y una lámpara de pie "Tolomeo Mega Terra" (Artemide), que también se colocó en el comedor para generar un diálogo entre ambos espacios.

Decidimos mostrar y potenciar la estructura del departamento. Pusimos en evidencia el espesor de las losas pintándolas de negro, lo que también devuelve la noción de horizonte entre tanto blanco
Ezequiel Abad

A un costado, mesa de apoyo metálica (BB, Italia). Desde la doble altura pende una de las pantallas de fibra natural de la colección "Farola" (La Feliz). Crédito: Santiago Ciuffo

"Diseñé un sofá modular sin respaldo y naturalmente flexible: los módulos largos están ideados para acostarse a mirar una película; los cortos, para momentos de charla. Se ubicó en el centro para tener una vista (y un uso) 360° del espacio".

A la izq., maceta de gran tamaño con sistema de riego automático. Crédito: Santiago Ciuffo
En la escalera, el Arq. Ezequiel Abad, a cargo de la reforma y el interiorismo. Crédito: Santiago Ciuffo

En el comedor, amoblamiento con acabado de laca blanca mate, mesa (Arq. Ezequiel Abad) y sillas de hierro ‘Horqueta’ (Federico Churba). La mesada y la mesa son de mármol de Carrara con tratamiento ‘Leather’, que no solo opaca la piedra, sino que hace que las manchas se neutralicen y se vuelvan parte de ella.

"La repetición como concepto se manifiesta en las lámparas de pie negras del estar y el comedor, en los muebles de cocina y el que se apoya en el extremo opuesto del departamento y en el uso de los materiales".

Para iluminar el sillón, Ezequiel mandó a hacer una lámpara al estilo de Jean Prouvé. Por su parte, los círculos calados en el techo de hormigón se disfrutan reflejados en el piso o la ventana. Crédito: Santiago Ciuffo

Replanteando uso y distribución, el afuera pasó de ser un techo verde poco visitado a una terraza revestida en deck expresamente preparada para el chill out. La intención fue lograr un efecto tropical con macetas grandes que le dieran espacio a las plantas para crecer lo máximo posible. Todas están iluminadas con artefactos que se cargan con luz solar. También se sumaron un juego de sillones ‘W’ (Bull) tapizado con géneros de puro algodón especialmente diseñados (Ágave) y mesitas-bandeja de hierro pintado a fuego, resistente al exterior, con mármol negro Marquina (Arq. Ezequiel Abad).

La idea fue usar un número acotado de especies de hoja grande y bajo mantenimiento en macetas de tres tamaños distintos
Ezequiel Abad

A un costado, una ducha estira los momentos al aire libre en el verano; arriba, sobre la viga de hormigón se colocó un geotextil con tierra, suculentas y un sistema de riego automático por goteo.

En el dormitorio, lámpara amurada sobre la mesa de luz circular (Avalon). Crédito: Santiago Ciuffo

La doble altura del techo fue clave al decidir el tamaño de las siete lámparas de la colección ‘Farola’, de entre 1m y 40cm de diámetro (La Feliz), colgadas a distinta altura. La disposición del armado permite contemplarlas de forma dinámica camino a la planta alta, y desde los distintos ángulos del balconeo. Para tamizar la luz natural, se colocaron dos cortinas roller, de blackout y sunscreen.

En el baño de la suite, las paredes y el piso se revistieron con azulejos negros con junta tomada en pastina blanca, al igual que en el toilette. Crédito: Santiago Ciuffo

El ambiente tiene bacha de mármol negro Marquina, espejo biselado y retroiluminado con led, doble ducha cerrada por mamparas de vidrio armado con hierro negro y puerta pivotante que permite generar un acceso invisible desde los vestidores.

"Los baños se hicieron a nuevo, con idénticos materiales, pero alternando la propuesta cromática".

Para revestir la pared y el piso del baño de la izq., se eligieron azulejos blancos con junta tomada en pastina negra. A la der., el toilette. Crédito: Santiago Ciuffo

"La idea fue utilizar pocos materiales –que combinaran y se complementaran– para transmitir una sensación amable a la vista y un concepto claro".

En el baño de la planta alta, bacha de mármol de Carrara, espejo con marco de hierro negro (Arq. Ezequiel Abad) y lámparas tipo píldora.

Texto: Gloria Montanaro.

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