Para 2050, el mundo tendrá que aumentar un 70% la producción de alimentos

Aunque la población mundial aumentará un 30%, se calcula que por las mejoras en la calidad de vida habrá que aumentar casi el doble la producción de alimentos
Aunque la población mundial aumentará un 30%, se calcula que por las mejoras en la calidad de vida habrá que aumentar casi el doble la producción de alimentos
Nora Bär
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25 de julio de 2018  • 15:30

ROSARIO.- Gracias a las innovaciones tecnológicas, aunque en el último medio siglo la población se duplicó, hoy el mundo produce un 25% más de calorías y un 27% más de proteínas per cápita que en 1960.

Pero según el detallado informe de una red internacional de academias de ciencia, el desafío que tenemos por delante es aún más formidable: para 2050 habrá que abastecer a una población un 30% mayor (9.800 millones de personas), y debido a la combinación de este crecimiento con mejores niveles de vida, la producción de alimentos deberá aumentar alrededor de un 70%. Como si esto fuera poco, para superar la malnutrición y la obesidad, esos alimentos deberán ser más saludables y nutritivos, lo que exigirá nuevos cultivos, sistemas de producción más eficientes y grandes cambios en la industria agroalimentaria. Todo, con incrementos mínimos en la tierra cultivable, sin acelerar la degradación ambiental y en poco más de una generación.

Los problemas y oportunidades que se presentan para llegar a esta meta fueron tema de una reunión que concluye hoy en la Bolsa de Comercio de esta ciudad. El foro, llamado S20, congrega a representantes de las academias de ciencia de los veinte países que participarán en noviembre de la reunión del G20, y elaboró varios extensos documentos con diagnósticos y recomendaciones para enfrentar este reto.

"La canciller alemana Angela Merkel instauró en la última reunión del G20 un 'grupo de afinidad' que se llama S20, integrado por las academias de ciencia de los países que integran el grupo -explica Roberto Williams, presidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales local-. En ese momento, la Academia Leopoldina (de Alemania) nos convocó a trabajar juntos en el tema que habían elegido, que era la salud global, y para este año, nosotros propusimos estudiar la 'seguridad alimentaria y nutricional'. Elegimos encontrarnos en Rosario porque esta ciudad es el mayor puerto exportador de soja del mundo. Trabajamos mucho, elaboramos también un documento sobre el manejo sustentable de suelos, y los vamos a entregar a autoridades del gobierno argentino para que sean llevados a la cumbre de presidentes. Esperamos que sirvan para orientar políticas públicas basadas en la evidencia".

Representantes de academias científicas de todo el mundo, reunidos en la Bolsa de Comercio de Rosario
Representantes de academias científicas de todo el mundo, reunidos en la Bolsa de Comercio de Rosario Crédito: Santiago Mampel

A pesar de los logros alcanzados, riesgos sociales, políticos, ambientales y tecnológicos acechan la producción de alimentos. "Por primera vez desde 2007, estamos viendo crecer los números de personas hambrientas -afirmó Sheryl Hendriks, especialista en seguridad alimentaria de la Universidad de Pretoria, Sudáfrica, que presentó el panorama de su continente-. En esta región, hay países donde los jóvenes son el 50 o 60% de la población, que podrían trabajar en el campo pero prefieren vivir en las ciudades. Se descuidan los saberes tradicionales, se pasa por alto la asombrosa diversidad de alimentos naturales y el 40% de las cosechas se desperdicia ya en el campo".

Se calcula que en la actualidad 842 millones de personas sufren malnutrición y 2000 millones, hambre oculta. Por otro lado, la producción de alimentos compite con los cultivos de algodón y el uso de la tierra para la elaboración de biocombustibles. "No se trata de proveer calorías, sino nutrientes -destacó Paul Moughan, de la Asociación de Academias y Sociedades de Ciencia de Asia (Aassa), que expuso sobre la región de Asia y el Pacífico-. La ciencia y la tecnología pueden ofrecer soluciones, pero hay que trazar los planes desde ahora y llevarlos a la práctica".

Muchos de los avances en este campo dependen de la ciencia básica. Michael Clegg, investigador de la Universidad de California en Irvine, y miembro de la Academia de Agronomía y Veterinaria de la Argentina, subrayó que el ritmo de crecimiento de los rindes se está desacelerando y declina la inversión en investigación sobre estos temas. "La producción de conocimiento no se mantiene a la altura de las necesidades", afirmó.

La Argentina tiene buenos suelos y mucha agua, pero el cambio climático y la degradación ambiental los están poniendo en riesgo
La Argentina tiene buenos suelos y mucha agua, pero el cambio climático y la degradación ambiental los están poniendo en riesgo

La situación local

En la Argentina, a pesar de su importancia como exportador de alimentos, actualmente de las alrededor de nueve millones de personas que viven en la pobreza, 1,7 millones carecen de seguridad alimentaria y nutricional.

Según el diagnóstico realizado por la Red Interamericana de Academias de Ciencia (Ianas, según sus siglas en inglés), aunque el país cuenta con un gran sistema nacional de investigación agrícola y agroalimentaria, se requieren inversiones públicas y privadas para mejorar su infraestructura y equipamiento, y para revertir la baja participación del sector privado en la financiación de actividades científicas y tecnológicas relacionadas con estos temas.

Además de recursos humanos, la Argentina tiene mucha agua, además de suelos de buena calidad, pero la contaminación y el cambio climático están afectando la disponibilidad de estos bienes. "Las posibilidades deben consolidarse a través de políticas estatales de largo plazo que promuevan la inversión y un mayor financiamiento para la innovación, la investigación y el desarrollo -afirma el estudio-. Debe implementarse una estrategia que logre un equilibrio entre la sustentabilidad económica, social y ambiental".

"Lograr un futuro alimentario sostenible requiere generar crecimiento y buenos empleos, asegurar la inclusión y la equidad -subrayó el economista Eugenio Díaz-Bonilla, director del Programa de Latinoamérica y el Caribe del Instituto Internacional de Investigación en Políticas Alimentarias-. También es necesario proteger la biodiversidad, utilizar los recursos naturales en forma eficiente y ofrecer dietas saludables para todos". Y agregó: "Las políticas son importantes, pero también la inversión en ciencia y tecnología. América latina no puede alimentar al mundo. A pesar de que es la mayor exportadora neta de alimentos, solo produce el 13% del total de lo que se consume".

Claves americanas

  • El continente americano posee una excepcional abundancia de recursos naturales; es una región privilegiada por la cantidad de tierra cultivable y la disponibilidad de agua.
  • América Latina incluye a cinco de los diez países con mayor biodiversidad del mundo.
  • Sin embargo, en muchos, la inversión en ciencia y tecnología está muy por debajo del promedio de los más desarrollados e incluso por debajo de lo recomendado por las Naciones Unidas.
  • Existen muy pocas empresas privadas en el campo de la agricultura o la biotecnología agrícola con sus propios programas de investigación.
  • Entre los mayores desafíos ambientales se encuentran la mala calidad del agua y su manejo ineficiente.
  • Otro problema es la deforestación masiva. Las mayores pérdidas de bosques, registradas entre 2005 y 2010, se produjeron en Sudamérica (3,6 millones de hectáreas por año).

Recomendaciones para la gestión sustentable de los suelos

Los suelos, el agua y la energía son recursos esenciales para garantizar la seguridad alimentaria en el mundo, pero las presiones los están llevando a límites críticos. Las principales amenazas son la erosión, la pérdida de carbono orgánico, los desequilibrios de nutrientes, la salinización, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la acidificación, la compactación y la urbanización. En este contexto, el grupo de afinidad S20 recomienda:

  • Limitar la expansión urbana descontrolada y diseñar estrategias adaptativas al cambio climático.
  • Promover el conocimiento del suelo en áreas específicas. Se necesita un mapeo digital en 3D de alta resolución para conocer las propiedades del suelo.
  • Descifrar las funciones del microbioma del suelo y su biodiversidad, y la influencia de éstos en la salud de las plantas y de los seres humanos.
  • Estudiar la eficiencia y el reciclaje efectivo de fertilizantes; así como el secuestro a corto y largo plazo de carbono, la preservación de la materia orgánica y la rehabilitación de suelos degradados
  • Desarrollar estrategias para disminuir los aspectos tóxicos de los agroquímicos, incluida la lucha contra las plagas mediante procedimientos ecológicos, el uso de plaguicidas menos tóxicos y de rápida descomposición, y la aplicación de tratamientos altamente selectivos.
  • Promover los programas de doctorado y posdoctorado internacionales, y la cooperación científica en la gestión sostenible del suelo.

Por: Nora Bär

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