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Algo no salió bien

La historia de la estrella que en lo más alto de su carrera abandonó todo por una pena de amor

Carlos Manzoni
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30 de julio de 2018  • 00:06

Aída Ada Elsa Falcone podía enamorar a cualquiera con sus ojos verdes y su voz de mezzosoprano, pero un día decidió que nunca más nadie disfrutaría de sus miradas ni de sus canciones. Una pena de amor la sumergió en el secreto más profundo y la recluyó en un pequeño pueblo de Córdoba, donde moriría en 2002, 60 años después de haber apagado para siempre a la artista que llegó a triunfar con el nombre de Ada Falcón.

Había nacido el 17 de agosto de 1905 en Buenos Aires. Su madre, Cornelia Boezio, estaba casada con Domingo Falcone, pero ella siempre dijo que su verdadero padre había sido el aristócrata Miguel Nazar Anchorena, a quien nunca conoció, porque enfermó pronto y se fue a Francia, donde murió.

Tuvo dos hermanas, que sí eran hijas de Falcone, Amanda y Adhelma (nombres artísticos también). A los cinco años debuta ante el público como la "Joyita argentina", a instancias de su madre. "Cornelia siempre fue la manager de las tres nenas, siempre detrás de cada foto y poniéndolas al frente del espectáculo. En un Buenos Aires difícil de los años 20, en un mundo de hombres, ella fue siempre la jefa del grupo", cuenta Eduardo Zavala, director de La Joyita Casona y Museo e investigador sobre la vida de Ada Falcón.

Ada Falcón
Ada Falcón

Tenía 14 años cuando participó en la película muda "El festín de los caranchos". Poco a poco fue afianzándose en varietés y en cuadros de revistas, hasta que el 15 de julio de 1925 alcanzó la sala de grabación de RCA Víctor, acompañada por la orquesta de Osvaldo Fresedo. Pero el encuentro que le cambiaría la vida se produciría el 24 de julio de 1929: ese día, conoció al gran compositor y director de orquesta Francisco Canaro.

Empezó con Canaro grabando apenas el estribillo del tango "La morocha", pero en los años 30 llegaría a grabar con su orquesta hasta quince discos por mes (antes de que terminara esa década tendría grabados 200 discos). Pronto debutó en Radio Cultura y desde entonces fue la gran estrella de emisoras como Stentor, Splendid, Argentina, Prieto, Belgrano y El Mundo.

Llegó a cantar con Carlos Gardel y se ganó el mote de "La emperatriz del tango". Ada fue una mezzosoprano de voz cálida y registro variado, ya que podía pasar de dramática a sentimental con toda facilidad. Tenía unos grandes ojos verdes y cabellos de color bronce claro. Enrique Santos Discépolo, otro gran compositor, dijo de ella: "Es tan hermosa que da miedo mirarla".

Canaro, que pese a estar casado, mantuvo un largo romance con Ada, se inspiró en ella para componer el exitoso vals " Yo no sé qué me han hecho tus ojos". Hay, precisamente, un documental muy interesante sobre su vida que lleva el nombre de ese vals, y fue dirigido por Sergio Wolf y Lorena Muñoz (esta obra puede verse en Youtube). En él, Wolf encuentra a Ada ya muy mayor, le muestra fotos y videos, y dialoga con ella.

Escena de "Yo no sé que me han hecho tus ojos", Ada Falcón y Sergio Wolf director del filme junto a Lorena Muñoz
Escena de "Yo no sé que me han hecho tus ojos", Ada Falcón y Sergio Wolf director del filme junto a Lorena Muñoz

Se dice que Gardel se la llevaba a caminar por las noches a la Costanera y le decía cosas como: "Piba, piba preciosa, enséñeme a cantar Yo no sé que me han hecho tus ojos" o "Piba, ¿sabe que todos los hombres de Buenos Aires están enamorados de usted?". Canaro, entonces, moría de celos.

Fue la Greta Garbo argentina. Ella instaló ese concepto de diva total, mezcla de femme fatal y prodigio artístico. Empezó a tener caprichos de diva: pedía no ser vista ni por sus músicos mientras cantaba, por lo que le ponían una cortina que la separaba de la orquesta. Se negaba a grabar en salas comunes y pedía salas especiales. "hay muchas similitudes entre estas dos artistas. Una separación del mundo del espectáculo, reclusión, y problemas mentales asociados", cuenta Eduardo Zavala, historiador de Ada Falcón.

Vivía en un palacete de tres plantas en Palermo Chico, que había adornado con cortinas y alfombras persas de color durazno. Tenía dos autos lujosos, con los que se paseaba por la ciudad, y una colección de joyas y pieles. Hasta el mismísimo Maraha de Kapurthala le regaló un anillo solitario que valía una millonada. El Marahá estaba loco por ella y se la quería llevar a la India. Era una diosa de la música, estaba en la cumbre de la fama, el dinero y el prestigio y ocupaba la tapa de todas las revistas. Pero algo la ensombreció para siempre.

Columna Algo no salió bien, en Lo que el día se llevó, por LN+

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Un día, va como siempre en su auto rojo descapotable a grabar a la radio. Se encuentra con Canaro y él, luego de dar unos rodeos, se descarga: "No me puedo separar de mi esposa porque tendría que dejarle la mitad de mi fortuna, así que lo mejor es que terminemos para siempre".

Ada nunca más fue la misma. Después de algunas apariciones fugaces, en 1942, cuando solo tenía 37 años, desaparece. Abandona su mansión, regala algunos bienes y vende otros. Se recluye junto con su madre en Salsipuedes, un pueblo de Córdoba . Nunca más nadie la oirá cantar, nunca más nadie verá sus ojos verdes (que ocultó de por vida con anteojos oscuros) y nunca más nadie verá su adorable pelo que enloquecía a los hombres (y que empezó a llevar siempre cubierto). No solo eso. Nunca más se sentó junto a un hombre en público.

Ada Falcón
Ada Falcón

Zavala ofrece una explicación de esta decisión. "Estaba harta de la vida del espectáculo, pero lo principal fue el fin de un amor prohibido de muchos años con un hombre casado, como Canaro. Eso la llevó a desconectarse totalmente del medio. Ella ya estaba en un nivel psicológico de inestabilidad y era una mujer muy religiosa que sentía que estaba cometiendo un gran pecado. Esto pudo haber estado asociado a muchas cosas más, pero fue realmente agrandado por una inestabilidad mental no tratada en esa época", comenta.

Años después, tuvo un paso por un convento. Según relata Zavala, no fue solo uno, sino varios, que le dieron donde dormir y comer. "Todo esto sucede después de que la madre muere, en 1977. Es ahí cuando ella empieza a vagabundear por pueblos de las sierras cordobesas y termina en un convento/geriátrico de monjas en Molinari, cerca de Cosquín. También creemos que fue ordenada en Buenos Aires como Terciara Franciscana, pero no tenemos aún documentación de eso", dice.

Ada Falcón
Ada Falcón

Finalmente, la que alguna vez fue la estrella argentina por excelencia, la que encantaba a todos con sus ojos y su voz, murió el 4 de enero de 2002, a los 96 años y 60 años después de haber dejado de ser, por propia decisión, la emperatriz del tango. Hasta el último día maldijo a Canaro, pero quiso el destino que fuera sepultada a pocos metros del gran director y compositor, en el cementerio de la Chacarita .

* Si querés ver el la columna en vivo sintonizá los viernes a las 23 Lo que el día se llevó (martes a viernes) por LN+: 715 y 1715 de DirecTV, Cablevisión 19 Digital/ 618 HD y Flow, Telecentro 705 Digital, TDA 25.3, Telered 18 digital y Antina 6 digital.

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