Tan grandes y tan dulces

Noelia Rivero
Noelia Rivero LA NACION
Edición fotográfica: Dante Cosenza
Edición fotográfica: Dante Cosenza Fuente: AFP - Crédito: William Wes
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26 de julio de 2018  

Melbourne.- Nadie puede negar que la estación invernal suele elevar el consumo de azúcares y postres. Ante este fenómeno, Australia ha decidido tomar cartas en el asunto: allí la dulzura se ha vuelto un asunto público. Sugar Republic es el nombre del museo pop-up recientemente inaugurado que hace culto de los caramelos y de la experiencia sensorial. Con colores pastel e hiperbólico, en sus varias salas se homenajean clásicas golosinas del continente y se cumplen fantasías de dibujo animado como meterse en una máquina expendedora de chicles, hamacarse entre paredes amortiguadas por malvaviscos o nadar en una pileta de bolitas rosa chicle tal cual lo hacen las visitantes que se ven en la foto. Y si niños y adultos se vuelven indistinguibles en el museo es porque ese es el objetivo principal de la instalación: lograr por un breve lapso revivir esa dicha efímera y naif ante la llegada de un dulce.

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