El camino de Santiago: un documental con el lenguaje y la estética del cine militante

Bauer, ayer, al presentar la proyección del film Crédito: Twitter

Tristán Bauer, director y exfuncionario durante la administración kirchnerista, estrenó un largometraje sobre Santiago Maldonado

26 de julio de 2018  

Lejos del fervor de la militancia, la primera proyección pública del documental El camino de Santiago: Desaparición y muerte de Santiago Maldonado se realizó ayer en la moderna sala que Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) tiene en pleno barrio de Villa Crespo con presencia mayoritaria de periodistas, críticos, realizadores e integrantes del equipo del film.

De todas maneras, en la presentación previa a la función, el director de la película, Tristán Bauer, recordó que la fecha elegida tenía un significado especial, ya que el dibujante, tatuador y militante desaparecido el 1º de agosto, y cuyo cuerpo fue encontrado el 17 de octubre de 2017, nació el 25 de julio de 1989 y ayer hubiese cumplido 29 años.

Producida por Jorge "Topo" Devoto y Osvaldo Papaleo, coescrita por Omar Quiroga y Florencia Kirchner a partir de una investigación periodística de Juan Alonso y con voz en off a cargo del actor Darío Grandinetti, la nueva película del director de Después de la tormenta, Los libros y la noche e Iluminados por el fuego es un claro ejemplo de documental político, de cine militante, por momentos incluso con recursos propios del agitprop.

El film-ensayo de 80 minutos comienza con una emotiva carta de Sergio Maldonado a Santiago leída por esa figura que lideró el movimiento social por el caso ("siento tristeza, angustia, dolor, bronca y orgullo de ser tu hermano", dice) y luego va de lo general a lo particular; es decir, desde un recorrido histórico que comienza con la Campaña del Desierto y el "genocidio" de los pueblos originarios, en especial de los mapuches. Tras esa introducción que incluye fotos y filmaciones muy antiguas, el documental traza no pocos paralelismos entre los beneficiarios de aquel período histórico y varios funcionarios de la gestión actual (cita, por ejemplo, al jefe de Gabinete, Marcos Peña; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; al actual senador Esteban Bullrich, y al embajador en los Estados Unidos Fernando Oris de Roaes), y la extranjerización de los dueños de la tierra (Luciano Benetton y Joe Lewis serán ejemplos recurrentes durante la narración).

Trailer de El camino de Santiago - Fuente: YouTube

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Uno de los aspectos más valiosos del documental es cuando se concentra en exponer las condiciones de vida de los mapuches a partir de testimonios en los que las nuevas generaciones sostienen que han dejado de sentir vergüenza de sus orígenes y hoy reivindican con orgullo su identidad.

A partir del uso de materiales de archivos, de testimonios de amigos, familiares y compañeros de lucha de Santiago, y -claro- de la narración a cargo de Darío Grandinetti, la película intenta reconstruir los hechos, desarmar la versión oficial (y judicial) y cuestiona con extrema dureza el accionar represivo que, aseguran los realizadores, tuvo a Patricia Bullrich y a Pablo Nocetti como principales responsables.

Más allá del fuerte tono de denuncia que elige Bauer en buena parte del film, hay pasajes más íntimos (como cuando se muestran videos caseros de Santiago tatuando o se exhiben poemas y dibujos que acumulaba en su cuaderno personal) e imágenes muy potentes, sobre todo a partir del uso de drones, para mostrar la inmensidad y belleza del paisaje patagónico (y de las tierras en disputa), o la masividad de las protestas que se organizaron durante los casi tres meses que mediaron entre la desaparición y el funeral en la localidad de 25 de Mayo.

Un debate abierto

Más allá de su impecable acabado técnico a nivel de imagen, sonido y edición, El camino de Santiago: Desaparición y muerte de Santiago Maldonado es una película que difícilmente salde las discusiones sobre este caso y mucho menos atenúe la grieta que divide a buena parte de la sociedad argentina.

Entusiasmará a la tropa propia e indignará a la ajena, aunque los alcances humanos del film probablemente conmoverán a todos. Más allá de las causas y las responsabilidades, la pérdida de una persona joven, idealista y entusiasta como claramente era Santiago Maldonado será siempre una tragedia para cualquier sociedad.

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