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San Lorenzo-Deportes Temuco, Copa Sudamericana: el Ciclón cayó en el Nuevo Gasómetro

Copa Sudamericana Ronda de 32
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San Lorenzo

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Deportes Temuco

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Fernando Vergara
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26 de julio de 2018  • 23:42

De un momento a otro, en el Nuevo Gasómetro se apagaron las sonrisas. Con el paso de los minutos los rostros fueron tomando mayor seriedad. No supo. No pudo San Lorenzo . Ganaba, pero se cayó en un pozo. El Ciclón, primer campeón de la Copa Sudamericana en 2002, no consiguió dar el primer paso frente a los chilenos de Deportes Temuco y perdió 2-1 en el partido de ida por la segunda rueda de este torneo. Le tocará remontar ahora: la revancha se disputará el 15 de agosto en el estadio Germán Becker.

El San Lorenzo modelo 2018 suele navegar entre lo inconstante y algunos raptos de perspicacia para aprovechar las oportunidades que se le presentan. Frente a Temuco tuvo preponderancia lo primero. Por momentos, parece estar expuesto a los vertiginosos cambios de su termómetro. Del que supo llegar a instancias decisivas en la Sudamericana de 2016, le dio pelea a Boca en la última Superliga, al desteñido equipo que superó recientemente -con muchas dificultades- a Racing de Córdoba en la Copa Argentina.

San Lorenzo se presentó con algunas particularidades en este compromiso. Con varios lesionados y otras bajas (Matías Caruzzo y Marcos Angeleri se marcharon del club), el Ciclón no tuvo defensores suplentes. Además, en la nómina sólo pudo presentar a 18 futbolistas. Con lo justo. Lo cierto es que en la lluviosa y fresca noche en el Bajo Flores el principal problema radicó en las desatenciones en el juego aéreo, la vía que encontró Temuco para conseguir sus dos anotaciones.

En los azulgranas, dentro de lo poco que podrá rescatar, se lucieron las dos caras nuevas: Ariel Rojas y Pablo Mouche. El primero fue el encargado de ordenar la zona media, aunque también fue quien perdió la marca en el primer gol de los chilenos. En tanto que el segundo fue lúcido para quebrar la cintura y darle velocidad a todo el frente de ataque. Así, lo mejor de San Lorenzo en los primeros minutos se vio por los costados. En esos instantes Mouche fue la llave, como contra Racing de Córdoba. A los 7 envió un centro y Nicolás Blandi, de cara a José Luis Gamonal, cabeceó a las manos del arquero. Revivir esa dupla que mostró sintonía en Boca entre 2011 y 2012 es una de las apuestas de Claudio Biaggio. Sin embargo, al primer tiempo le faltó volumen de juego, salvo cuando la pelota pasó por el criterioso Ariel Rojas, que siempre juega a un toque. No resultó suficiente para alcanzar el objetivo, porque tanto Bautista Merlini como Rubén Botta no se asociaron con inteligencia para potenciar a los jugadores de ataque.

Temuco mostraba poco, le costaba hilvanar tres o cuatro pases seguidos bien dados. Aunque al menos el elenco chileno intentaba instalar el debate del encuentro en la mitad de la cancha y complicaba con los envíos cruzados de derecha a izquierda. Y tampoco les faltó voluntad e inteligencia para saber dónde estaban parados. Los dirigidos por Miguel Ponce reclamaron, con justicia, dos penales que el árbitro brasileño Rodolpho Toski Marques no sancionó en el área de Nicolás Navarro. Uno de ellos cuando se observó un evidente agarrón de Paulo Díaz sobre Matías Donoso en el final del primer tiempo.

Pareció que otra vez en el comienzo, esta vez de la segunda mitad, el Ciclón exhibiría otro espíritu. Y a los 62' encontró rédito en su sociedad de ataque. Centro de Ariel Rojas, Mouche desde el fondo habilitó a Blandi y el capitán del Ciclón marcó de media vuelta el primer gol del encuentro. Renovaron, claro, eso abrazos que los llevó a formar una gran amistad en Boca. El 1 a 0 espantó algunas malas señales, aunque pocas veces el equipo de Biaggio se sintió a gusto con el desarrollo. Salvo con los mencionados Mouche y Ariel Rojas, le faltó frescura.

Fue un San Lorenzo sin ideas el de anoche, sorprendido por un rival ordenado, pese a sus limitaciones. Y la alegría al local le duró apenas siete minutos: otra vez un centro, ahora desde la izquierda, encontró a Mathías Riquero, que estableció el 1-1 con un cabezazo a los 69'. El empate le puso un suspenso mayúsculo al compromiso. Y se profundizó a falta de 7 minutos, cuando nuevamente Riquero aumentó el marcador, una vez más, de cabeza. Un déficit que el local no corrigió a lo largo de todo el encuentro. Así, el conjunto chileno -el primero en triunfar de manera oficial en el Nuevo Gasómetro- se agigantó y el equipo azulgrana se encogió. El panorama no es alentador y ahora precisa Boedo de una urgente y necesaria reacción.

La institución albiverde (presidida por Marcelo Salas) se había estrenado en este certamen con un avance a expensas de Estudiantes de Mérida, con el que igualó 1-1 en Venezuela y al que se impuso por 2-0 en la revancha como local. Sin embargo, San Lorenzo tenía apuntado que su adversario no pasa por un buen momento, pues marcha decimotercero en el torneo local (en su último encuentro igualó 1-1 con Deportes Antofagasta) y batalla por no descender. Además, fue eliminado en segunda ronda de la Copa Chile contra Deportes Valdivia. No obstante, esta competencia no deja de ser especial para la institución de La Araucania: es el primer torneo internacional de su historia. Se marcha de la Argentina, sin dudas, con una de las grandes victorias de su vida. Lo celebraron de cara a su gente, con lágrimas en los ojos y varios nudos en sus gargantas. Hubo un desahogo. Vivieron un 2-1 que quedará marcado a fuego.

Los goles del partido

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