Charly García se reencontró con los cordobeses y no defraudó

Charly cantó mucho y habló poco; lo necesario para despertar más aclamaciones
Charly cantó mucho y habló poco; lo necesario para despertar más aclamaciones
Gabriela Origlia
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25 de julio de 2018  • 23:59

CORDOBA.- La leyenda regresó y no defraudó a las 3200 personas que coparon la Plaza de la Música para escuchar, idolatrar, extrañar a Charly García . Con "La torre de Tesla" convocó a sus seguidores de siempre (más 50 años) y a los de menos de 20 que no pudieron verlo en sus mejores momentos, cuando se convirtió en un dios del rock nacional.

El show mezcló nuevos y clásicos y no decepcionó a nadie. Comenzó con "Instituciones", solo ocho minutos después de las 21: la puntualidad exacta que obligó a muchos a recordar los tiempos en que el horario de su aparición era una incógnita. Algunos productores cordobeses todavía rememoran cuando, en la vuelta de Serú Giran (diciembre de 1992). la banda empezó a probar sonido en el estadio Córdoba a las 23 y siguió -alentada por Charly- hasta las 7 de la mañana. Ese día, los vecinos del barrio se agolparon en la comisaría para quejarse.

En este espectáculo las canciones de Random -"La máquina de ser feliz", "Lluvia", "Otro", "Rivalidad"- fueron coreadas con el mismo entusiasmo que aquellas de siempre, las que todos le piden que no deje de cantar. Así pasaron "Cerca de la revolución", "Rezo por vos", "Reloj de plastilina" y "Yendo de la cama al living".

Más de 3 mil personas coparon la Plaza de la Música para escuchar-idolatrar-extrañar a Charly García
Más de 3 mil personas coparon la Plaza de la Música para escuchar-idolatrar-extrañar a Charly García

El público siguió con atención también lo que pasaron las pantallas gigantes en las que se sucedieron desde imágenes de distintas etapas de la vida Charly hasta el atentado a las Torres Gemelas, mezcladas con viejas películas. Desde un balcón, Piti Fernández, de Las Pastillas del Abuelo, siguió la presentanción.

Charly cantó mucho y habló poco, lo necesario para despertar más aclamaciones. "King Kong es cordobés", dijo después de ese tema y -casi al final- advirtió: "Lo que dicen los diarios a veces es cierto y, a veces, no". Luego presentó "Cuchillos" y contó que se la hizo a su amiga Mercedes Sosa, pero aclaró que "no lloró".

Interactuó con la gente básicamente con gestos, como un director de orquesta. Solo hubo un corte de cinco minutos en la sucesión de canciones. A su regreso el público no volvió a sentarse; quedaban cinco de los 26 temas que interpretó. Fue toda una fiesta.

Como siempre, lo rodearon Fabián "Zorrito" Von Quintiero en teclados; Toño Silva en batería, Carlos González en bajo, Kiuge Hayashida en guitarras y Rosario Ortega en voz.

"Rosarito", como la llama Charly, sacó un pañuelo verde en medio del recital y se lo ató a la muñeca para mostrar su apoyo a la legalización del aborto. "¿Qué hacés con esa cosa verde?", le dio pie él, de saco plateado (que reemplazó por el negro de Say no More en la segunda parte) y siempre sentado detrás de su teclado.

Cuando terminó el show, muchos siguieron coreando sus temas
Cuando terminó el show, muchos siguieron coreando sus temas

Los 90 minutos del show no alcanzaron y, cuando el hombre del oído absoluto se despidió con "Demoliendo hoteles", muchos siguieron coreando sus temas.

Charly se quedará una semana en esta ciudad; llegó el domingo para "adaptarse", probó sonido el martes a la tarde y esperará aquí la segunda presentación, el lunes próximo. Las entradas salen a la venta esta mañana.

"Acabo de hablar con Charly y me dijo que agreguemos una fecha, de paso se queda más días en Córdoba", puso ayer el productor José Palazzo -amigo íntimo del músico- en las redes. E insistió en que no se compren entradas en sitios web por el riesgo de que sean falsas. En la reventa los tickets se pagaron hasta $3000.

La vuelta a Córdoba fue seis años después del espectáculo que presentó en el estadio Orfeo y que terminó precipitadamente, cuando cayó "como una bolsa" sobre el piano. Aunque no faltaron los que se iban comentando que Charly "no es el mismo" y que no canta igual, la noche fue perfecta. Tanto que algunos se fueron derecho a hacer fila para conseguir una entrada y regresar el lunes.

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