Soy de explotar, de gritar: ¿por qué?

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
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26 de julio de 2018  • 01:39

El enojo es una emoción normal y universal. Es la voz que nos dice que hay una "piedra en el camino". Sin embargo, tenemos la fuerza interna para mover esa piedra. La violencia es una conducta que jamás resuelve nada. Mientras que el enojo es normal, la violencia no. Es una conducta aprendida que se puede desaprender.

¿Cuándo tenemos problemas con el enojo?

Cuando una persona se enoja muy rápido, se enoja por todo o tiene un enojo muy persistente en el tiempo, está desorganizada internamente debido al hecho de que deja libre el impulso. Analicemos algunas variables al respecto:

  • a. El que acumula bronca hasta que explota. ¿Qué sucede con una persona que desde que se levanta, tiene conflictos con el colectivo/tren o con el conductor que se le cruza en el camino, discute con los hijos, pelea con la pareja, etc.? Ocurre que va acumulando todo ese enojo y el cuerpo, que es sabio, busca siempre una válvula por donde liberar toda esa tensión acumulada. ¿De qué manera? A través de la explosión. La persona explota, grita, a veces rompe objetos. ¿Es una válvula saludable? Obviamente que no. Esto es lo que experimentan muchos a diario, frente a cualquier contratiempo. En realidad, la última explosión es la válvula por la cual se libera todo lo acumulado. Otra válvula no saludable que encuentra el cuerpo es producir una enfermedad o acrecentar una ya existente. Así es como surge el estrés que es la plataforma emocional de muchas enfermedades. Mediante algún síntoma (úlcera, gastroenterocolitis, etcétera), el cuerpo avisa de la necesidad de liberar toda la tensión. En este caso, se acumula el enojo y este es encapsulado y enviado a algún órgano del cuerpo, detonando más tarde en una enfermedad.
  • b. El que vive siempre enojado. Muchas veces son personas que de esta manera se sienten fuertes. El enojo les permite creer que poseen la fuerza interior para manejar las distintas situaciones.
  • c. El que vive enojado solamente con ciertas personas. En el fondo, lo hace para alejar a esas personas de su vida y evitar así la intimidad.
  • d. ¿Qué le pasa a la persona explosiva? Una de las peores cosas que le suceden es que gente frustrada, conocidos o desconocidos, detecta que alguien es "calentón" y lo provocan. Utilizan a la persona iracunda como un juguete para "entretenerse".

Válvulas saludables

¿Qué tenemos que hacer para no acumular tensión y terminar explotando, sea gritando, llorando, o enfermándonos? Construir válvulas de salida saludables. Observemos algunas de ellas:

  • a. Evitar los disparadores. A todos nos enojan ciertas situaciones o actitudes. Puede ser la mentira, la hipocresía o realizar un trámite. En lo posible, hay que evitar eso que nos irrita. Este eludir puede servirnos como una salida de emergencia saludable.
  • b. Realizar actividad física. Como por ejemplo, salir a caminar, lo que nos permite gastar energía física y activar la masa muscular. Resulta muy terapéutico. No alcanza con hablar nuestro enojo porque gran parte de la emoción negativa queda guardada en el cuerpo. Entonces, bailar o realizar cualquier actividad física que nos agrade, nos permite gastar todo ese estrés.
  • c. Contar hasta cien. Aprender a hacer una pausa, como nos enseñaron nuestros abuelos. Nunca deberíamos tomar decisiones cuando estamos muy enojados, ya que en el enojo hay "visión de túnel" y no podemos tener una visión amplificada para elegir la mejor reacción. Muchas personas enojadas no quieren resolver la situación, lo que quieren es descargar su bronca. Un profesor experto en el manejo de la ira nos enseñaba que, cuando en una situación problemática hay gente enojada, solo aquel que está en calma logrará resolverla. Esperar 24 horas siempre nos permite relajarnos y ver cuál es el mejor camino.
  • d. El perdón. Como ya hemos compartido en otro artículo, el perdón es algo que hacemos por nosotros mismos, pues construir un mundo interior basado en el resentimiento, que es dolor y bronca congelados, lo único que hace es producir prisioneros que somos nosotros mismos. Aprender a perdonar, a dar vuelta la página y a mirar hacia adelante nos brinda la posibilidad de tener un mejor estilo de vida.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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